progressif

jueves, marzo 31, 2011

Espacios libres de humo de tabaco*

Tomados de La Jornada, Hernándz, Helguera, El Fisgón y Rocha.



Octavio Rodríguez Araujo

El secretario de Salud del estado de Morelos, doctor Víctor Caballero, es una persona atenta que respondió mis preguntas el mismo día que se las formulé por correo electrónico. Sin embargo su antitabaquismo parece obnubilarlo y sus asesores jurídicos le tuercen la mano a la ya de por sí imprecisa Ley General de Control del Tabaco y de su reglamento.

Esto viene a cuento porque de repente empezaron a aparecer en Cuernavaca letreros impresos declarando espacios 100 por ciento libres de humo sin justificación alguna. Estos carteles son responsabilidad de la Secretaría de Salud mencionada y según me dijo un empleado de una rosticería de pollos a la leña, los obligaron a ponerlos en lugar visible y les dijeron que les mandarían inspectores para vigilar que se cumpliera la prohibición, si no querían que les clausuraran el lugar. “Hemos perdido clientes en el restaurante”, me dijo el empleado.

La disposición es, de acuerdo con la torcida interpretación de la ley de parte de las autoridades de salud, absurda, pues las mesas y sillas del pequeño restaurante de pollos y tacos están al aire libre. La definición de espacio al aire libre está contemplada en el artículo 2 fracción IV del Reglamento de la Ley General para el Control del Tabaco (en adelante LGCT), el cual dice que es aquel “que no tiene techo ni está limitado entre más de una pared o muro, independientemente del material utilizado para su construcción y de que la estructura sea permanente o temporal. Para efectos de esta definición el concepto de techo no incluye sombrillas, palapas, tejabanes, techos abatibles o desmontables y lonas” (las cursivas son mías). La zona del restaurante de la pollería-taquería está bajo una lona sostenida por postes metálicos y no tiene paredes o muros. No deja de ser una paradoja que se permita rostizar pollos con leña diariamente y no que un comensal fume. ¿Será más contaminante del medio ambiente un fumador que la combustión con leña? Obviamente no, como todo mundo lo sabe. Pero una cosa es el humo de la leña, que incluso apesta todo el vecindario, y otra el “peligrosísimo humo del tabaco”. Para los furiosos enemigos del tabaco éste es más peligroso que el humo de leña o el expedido por los miles de vehículos que circulan por la avenida todos los días.

En su respuesta, el doctor Caballero me cita como argumento el artículo 27 de la LGCT que está redactado con ambigüedad deliberada si no se lee con cuidado. El texto del artículo es: “En lugares con acceso al público, o en áreas interiores de trabajo, públicas o privadas, incluidas las universidades e instituciones de educación superior, podrán existir zonas exclusivamente para fumar, las cuales deberán de conformidad con las disposiciones reglamentarias: I. Ubicarse en espacios al aire libre, o II. En espacios interiores aislados que dispongan de mecanismos que eviten el traslado de partículas hacia los espacios 100 por ciento libres de humo de tabaco y que no sean paso obligado para los no fumadores.”

Sólo en apariencia este artículo de la LGCT tiene relación con el tema, porque en realidad se refiere a las zonas que en un edificio con acceso al público sean destinadas exclusivamente para fumar. Si el dueño o responsable de una propiedad con acceso al público decide tener un espacio para fumar, éste tendrá que estar al aire libre o en espacios cerrados que no sean paso obligado para los no fumadores. Si decide que no existan espacios para fumar, entonces los fumadores tendrán que salir a la calle. Un ejemplo de esta situación es la librería Gandhi en Miguel Ángel de Quevedo en la ciudad de México, donde está prohibido fumar incluso en el estacionamiento al aire libre, lo cual no deja de ser un absurdo pues el humo de los posibles fumadores se volatiliza en segundos y se pierde en el espacio pues es más ligero que el aire urbano, lleno éste sí, de contaminantes producidos por la enorme cantidad de vehículos que circulan en el DF y que se ve desde lejos cuando uno viene bajando de la carretera a Cuernavaca (los expertos han calculado que esa masa de aire contaminado producida en el DF y de color gris amarillento mide alrededor de 300 metros de espesor por las cuatro mil toneladas de gases tóxicos que se producen diariamente).
El artículo 27 de la LGCT, entonces, no se refiere a áreas al aire libre en general como son, por ejemplo, las calles de una ciudad. Si se aplicara este artículo a todo espacio al aire libre con acceso al público (en la interpretación del doctor Caballero o de sus asesores jurídicos), caeríamos en el absurdo de convertir ciudades enteras en espacios 100 por ciento libres de humo… de tabaco, pero no del humo producido por vehículos, rosticerías de pollos a la leña, de fábricas y demás focos de contaminación ambiental.

Uno de estos absurdos que ya existen, gracias al antitabaquismo obsesivo de la Secretaría de Salud del estado de Morelos, es Plaza Cuernavaca. Ésta es un centro comercial (mall en inglés) cuyos corredores y plazas interiores están al aire libre y donde algunos restaurantes tienen terrazas rodeadas de aire salvo el muro que las conecta con la construcción principal. Sin embargo, a la entrada del centro comercial se dice que todo él es espacio 100 por ciento libre de humo. A diferencia de la librería Gandhi, allí sí se puede fumar en el estacionamiento al aire libre. Sobre este caso concreto de Plaza Cuernavaca, el secretario de Salud de Morelos me ha dicho que sus espacios al aire libre “pudieran evaluarse para designar un área para fumar cumpliendo con los requisitos estipulados en la ley”. Se trata de una lectura equivocada del artículo 27 de la LGCT ya citado. La pregunta que surge es ¿por qué en los corredores al aire libre de la plaza no se puede fumar y sí en las calles de Cuernavaca? En esta ciudad, como en casi todas las ciudades del mundo, hay calles rodeadas de edificios públicos, comercios, bancos, talleres, restaurantes, bares, etcétera y, empero, se puede fumar. Ni siquiera los alcaldes más tabacofóbicos en Estados Unidos han propuesto que no se fume en las calles, a lo más en parques públicos y playas, como los casos de Nueva York, San Francisco, Chicago o Los Ángeles.

Invito al secretario de Salud de Morelos, y a todas las autoridades del país relacionadas con la prohibición de fumar, a que no caigan en absurdos y que lean con atención la LGCT y no con la lente del prejuicio personal antitabaco. Su responsabilidad gubernamental no les autoriza a dictar medidas de interés público con base en su interpretación subjetiva, parcial y equivocada de las leyes. Deberán rectificar.

A Juan Brom, en nuestro recuerdo.

http://rodriguezaraujo.unam.mx

*Tomado de La Jornada.

miércoles, marzo 30, 2011

Cambio de percepción*








Tomados de La Jornada, Hernández, El Fisgón, Helguera y Rocha y El Universal, Helioflores y Naranjo.



José Gil Olmos


Para Javier Sicilia, un abrazo


MÉXICO, D.F., 29 de marzo (apro).- Algo pasa con la percepción oficial que no checa con la realidad. Primero el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, afirmó que con seis mil pesos mensuales los mexicanos podemos vivir bien, y ahora Felipe Calderón dice que el nivel de bienestar social es el mejor de la última década y que México es un país de clase media.

El fin de semana pasado hubo otros dos hechos que van en el mismo camino y destacan la intención del gobierno por cambiar la percepción que se tiene de la realidad nacional.

Por un lado se firmó un acuerdo entre un grupo importante de medios, encabezados por Televisa y Televisión Azteca, para no publicar cierta información del narcotráfico y la violencia que se genera diariamente. Esto, evidentemente, está encaminado para cambiar la percepción social del gobierno.

Por otro lado, en el periódico El País, Calderón dio una entrevista en la que aseguró que no hay Estado fallido, que gran parte es un problema de percepción y que en lo que resta de su sexenio habrá sorpresas que mejorarán la imagen de su gobierno.

Estos cuatro hechos tienen un factor en común que, al parecer, será la estrategia política electoral del gobierno calderonista para lo que resta su administración: el cambio de percepción.

Esto es, hacernos creer que no todo en este gobierno ha sido malo en cuanto a logros y que gran parte de lo que vemos como errores o ineficiencias es producto de un mal manejo de imagen. O, lo que es lo mismo, que no se ha sabido vender bien lo que los gobiernos panistas de Calderón y de Vicente Fox han hecho en la última década.

En la entrevista que dio al periódico español, Calderón dijo que, en términos taurinos, lo que viene de su gobierno es el tercer tercio, es decir que atrás quedará el tiempo de la faena y ahora vendrá el final de la corrida en el que destacarán los logros de su gestión en seguridad, salud, educación, comunicaciones, etc.

Y al parecer ya comenzó esta estrategia de mercadotecnia política, especializada precisamente en el manejo de imágenes y percepciones.

Por ejemplo, al presentar los resultados del último Censo de Población y Vivienda, Calderón aseguró que en los últimos 10 años aumentó de 25 a 37% el número de trabajadores que ganan tres o más salarios mínimos, y se redujo en 10% el número de los que percibían menos de dos salarios mínimos.

“Este cambio ha sido fundamental para mejorar de manera gradual y consistente el nivel de ingreso y de bienestar de las familias. La mejora salarial también incrementa la capacidad de compra. Gracias a ello, hoy los hogares cuentan con más bienes de consumo duradero (como) televisores, refrigeradores, estufas, automóviles incluso”, dijo.

Y remató con optimismo: “México se ha convertido en una sociedad mayoritariamente de clase media (…) En suma, en estos 10 años pienso que hemos cambiado y que hemos cambiado en muchas cosas para bien en México. Se han mejorado condiciones de vida, sobre todo de las familias más pobres; se ha incrementado el acceso a servicios tan importantes como salud, educación vivienda”.

O sea que la percepción que debemos de tener es que en la última década las condiciones de los obreros han mejorado, a pesar de los raquíticos salarios, la poca disminución de la tasa de desempleo, la reducción de las oportunidades en el mercado y el aumento en gasolina todos los meses.

En la entrevista con El País le preguntaron a Calderón si hay un problema de percepción, cuando en el exterior se habla de México y la violencia.

--No sólo, pero hay también un asunto de percepción. Yo suelo decir una cosa: lo que sí me queda claro es que hay una diferencia sustancial entre Brasil y México. Que todos los brasileños, desde el presidente hasta el último de los brasileños, en cualquier parte del mundo y en cualquier momento, hablan maravillas de su país, y qué envidia. Y, en cambio, una de las grandes especialidades es hablar mal de México.

--Debe ser algo cultural. No es muy distinto en España.

--No sé, pero hay algo cultural ahí, hay algo cultural fuerte. Hay gente muy destacada en México, muy inteligente, brillante, que esa inteligencia y esa brillantez no la utiliza. Cuando va a hablar de México, por ejemplo, en alguna universidad, igual lo que habla es al revés. Todo lo que pueda decir mal del país lo dice con extraordinaria nitidez. Río de Janeiro tiene una tasa de homicidios de unos 83 por cada 100 mil habitantes, contra 14 de México. Y, sin embargo, Río de Janeiro va a organizar la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos.

Para Calderón todo se centra en un problema de percepción social, y es aquí donde uno se puede preguntar de quién es el problema de percepción, si de la gente o del gobierno, que a como dé lugar quiere cambiar la realidad con sofismas y un lavado de imágenes.

*Tomado de la revista Proceso.

martes, marzo 29, 2011

Consulta: Peor imposible*






Tomados de La Jornada, Hernández, El Fisgón y Rocha y El Universal, Helioflores y Naranjo.



Álvaro Delgado MÉXICO, D.F., 28 de marzo (apro).- El fracaso de la consulta para convalidar la alianza PAN-PRD en el Estado de México es rotundo por doble vía: Lo es numéricamente, porque los dos partidos apenas llevaron a votar a la mitad de sus 490 mil afiliados, pero políticamente es peor, debido a que el candidato que pensaban postular contra el PRI, y que volvieron inmaculado, es ahora el candidato… del PRI. El fiasco de panistas y perredistas comparsas puede acreditarse numéricamente de manera muy sencilla: Los organizadores de la consulta de este domingo 27 estiman que participaron 250 mil personas, cuyo 76% apoyó la alianza PAN-PRD, pero los dos partidos suman casi 490 mil afiliados, de manera que, en el mejor de los casos, sólo la mitad de ellos respaldó ese ejercicio. En efecto, oficialmente el PAN en el Estado de México tiene 157 mil 41 militantes (21 mil 878 activos y 135 mil 163 adherentes), al corte del 22 de marzo de este año, y el PRD registra 329 mil 894 prosélitos con credencial, también al 21 de marzo, que en conjunto suman 486 mil 935 personas. Así, de ser cierto que acudieron a las casillas 250 mil ciudadanos, y suponiendo que sólo hayan acudido los miembros formales de los dos partidos políticos, entonces 236 mil 935 de ellos desairaron la consulta. Es la mitad en números redondos. Pero si los promotores de la alianza no fueron capaces de entusiasmar ni a sus prosélitos, menos lo hicieron con los ciudadanos apartidistas, porque quienes emitieron su opinión --a favor o en contra-- representan una minoría del universo de más de 10 millones de personas con credencial de elector en el estado: apenas el 1.7% de ese total. Eso lo saben los presidentes de PAN y PRD, Gustavo Madero y Jesús Zambrano, respectivamente, cuyo entusiasmo es impostado, y la expresión del primero, en el sentido de “mejor imposible”, es de plano un disparate. Por eso es ridículo, también, que panistas y perredistas involuntariamente colmen de elogios a Enrique Peña Nieto por haber escogido a Eruviel Ávila como el candidato priista a gobernador, justamente a quien ellos cortejaban, y, en el desvarío, se atribuyen inclusive esa estratagema, cuya autoría corresponde en todo caso a Carlos Salinas. Porque, conforme a información de priistas cercanos al proceso, Salinas mantuvo comunicación permanente con Peña Nieto, sobre todo después del amago de Eruviel de irse del PRI si el beneficiario del dedazo era Alfredo del Mazo, el escenario que los aliancistas esperaban con ansia. Y ahora, cimbrados por la jugada priista que derrumbó su expectativa de un rompimiento de Eruviel Ávila, precisamente en vísperas de la consulta, panistas y perredistas están ya vencidos desde ahora en los hechos: ¿De qué lo van a acusar si ellos lo hicieron inmaculado? Lo contrario los exhibe como incongruentes y oportunistas. Es preciso recordar que, desde mediados del año pasado, emisarios de César Nava y Jesús Ortega, entonces presidentes del PAN y del PRD, comenzaron a cortejar a Eruviel para hacerlo su candidato, como lo pretendieron también con el empresario Alejandro Martí y la activista Isabel Miranda, así como con el corredor de coches Giovanni Aloi y hasta con la actriz Lucero. Pero el alcalde con licencia de Ecatepec fue siempre la carta fuerte de los aliancistas y lo fueron blindando, al menos de manera involuntaria, porque jamás emitieron en su contra una sola crítica, ni siquiera el endeudamiento ni la inseguridad terrible ni la corrupción que padece el municipio, con la esperanza de que rompiera con el PRI. Todavía la víspera de su “destape” por Peña Nieto, el sábado por la mañana, promotores de la alianza se reunieron, en Tlalnepantla, para quejarse de que están “cansados de que los gobernantes del Estado de México sean siempre del Valle de Toluca”. Entre los asistentes estaba Luis Felipe Bravo Mena, uno de los “intelectuales” de El Yunque. Tras el ridículo, panistas y perredistas afines son capaces de buscar a Alfredo del Mazo Maza para que sea su candidato a gobernador, aunque la que se perfila como candidata de la alianza es Purificación Carpinteyro, exsubsecretaria de Comunicaciones y Transportes, o al menos es lo que ella asegura. Si en el PRD cabe un mínimo de sensatez y respeto por sí mismos, o por lo menos de pragmatismo --la coartada de los Chuchos--, deben postular a Alejandro Encinas y dejar que el PAN siga su desplome por la ineptitud y corrupción de los gobiernos, entre ellos los acomplejados Vicente Fox y Felipe Calderón. La alianza ya hiede… Apuntes Cuatro días después de que Televisa dio otra prueba de que pretende gobernar la vida de los mexicanos, no sólo de los medios y los empleados de éstos --que son la mayoría de los más de 700 firmantes del Acuerdo para la cobertura informativa de la violencia–, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) tomó una decisión de no devolverle a los emporios de comunicación el negocio de la venta de tiempos de radio y televisión, como pretendía Televisa y organizaciones empresariales a través de ciudadanos que se dicen defensores de la libertad de expresión. Así, el modelo de comunicación política que aprobó la reforma de 2007, que implica que el Instituto Federal Electoral (IFE) administra los tiempos de los partidos y los organismos electorales, sigue vigente… Tú sabes de la grandeza de Dios, Javier Sicilia…




*Tomado de la revista Proceso.

lunes, marzo 28, 2011

“Rápido y furioso”: Todos lo sabían*




Tomados de La Jornada, Hernández, Helguera y Rocha y El Universal, Naranjo.




J. Jesús Esquivel John Dodson, uno de los agentes estadunidenses que participó en el operativo Rápido y furioso, asegura a Proceso que, contra lo que se ha dicho en la Casa Blanca, el Departamento de Justicia sí estaba al tanto de la operación. Y la conocían otras dependencias federales estadunidenses, como la Oficina de Inmigración y Aduanas. Y la conocía por lo menos un representante de la PGR... Y el colmo es que hasta los dueños de las armerías de Arizona sabían de ese movimiento ilegal por el que al menos 2 mil 500 armas largas llegaron a manos de narcotraficantes mexicanos. WASHINGTON.- El Departamento de Justicia de Estados Unidos sí estaba al tanto de la operación Rápido y furioso, con la que el Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) permitió que desde Arizona se introdujeran ilegalmente a México unas 2 mil 500 armas que terminaron en manos de los cárteles del narcotráfico, confirma a Proceso un agente federal estadunidense. John Dodson, miembro del ATF asignado a Phoenix –donde se gestó la operación Rápido y furioso– afirma que el Departamento de Justicia estaba informado de su realización y que también era del conocimiento del Departamento de Seguridad Interior, a cargo de Janet Napolitano. “No sé si el procurador (Eric) Holder sabía o no de esta operación; eso es algo que está por encima de mí. Lo único que puedo decir, como uno de los agentes que trabajó en ella, es que en Phoenix había un representante del Departamento de Justicia junto con uno de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés, que depende del Departamento de Justicia)”, dice Dodson a este semanario. La operación Rápido y furioso, que permitió que a los cárteles del narcotráfico en México les llegaran miles de armas con supervisión del ATF (Proceso 1793), ha creado uno de los momentos más difíciles de la relación de Washington con Felipe Calderón. El presidente estadunidense Barack Obama negó que él o el procurador Holder hayan dado la orden para echar a andar la operación y aseguró que ni él ni su secretario de Justicia estaban enterados. “Ha habido problemas. Escuché en las noticias sobre esta historia de Rápido y furioso en la que se permitió que entraran armas a México. El ATF sabía de ella pero no hizo nada para aprehender a quienes las enviaron. Eric Holder, el procurador general, ha sido muy claro en que no sabía nada de esto”, declaró Obama a CNN en Español en una entrevista que se transmitió el martes 22. Un mexicano al tanto –¿El gobierno de México sabía de la operación? –se le pregunta a Dodson, uno de los primeros agentes en denunciar ante el Congreso de su país y ante los medios lo que estaba ocurriendo con Rápido y furioso. –No sé si el gobierno mexicano fue informado. Lo que sé es que varios agentes del ATF conocían la operación. Creo que sólo un representante mexicano asignado a la región de Phoenix (el agregado de la Procuraduría General de la República) sabía del caso, pero qué tanto, no lo sé –responde a Proceso. La denuncia de Dodson de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos estaba enterado de Rápido y furioso coincidió con las declaraciones que hizo Darren Gil a la CBS. En diciembre pasado, Gil renunció a su puesto de agregado del ATF en la embajada en México, en parte como protesta por la realización de ese operativo. De acuerdo con lo que publicó CBS en su portal de internet el viernes 25, “Gil dijo que alguien en el Departamento de Justicia sabía del caso. Gil dice que su supervisor en las oficinas centrales del ATF en Washington le dijo abiertamente que la operación había sido aprobada incluso a nivel más alto que el de Kenneth Melson, director de esa agencia”. “Gil dice que Lanny Breuer (subsecretario del Departamento de Justicia) y varios de sus subalternos visitaron México el verano pasado (...) y habló al personal del ATF en términos generales sobre un caso grande de tráfico que, aseguró, estaba dando buenos resultados”, enfatiza la CBS. Dodson aclara que no sabe quién autorizó la operación ni quién o quiénes son sus creadores. Se limita a señalar que desde su traslado a Phoenix, en la primera semana de diciembre de 2009 y casi un mes y medio después de que empezara Rápido y furioso, sólo recibía órdenes de su supervisor, David Voth. Contra lo que se ha publicado en la prensa mexicana y estadunidense, de que Rápido y furioso permitió que cayeran en manos de los cárteles del narcotráfico mexicano mil 765 armas de alto poder, Dodson sostiene que fueron más. “Creo que el número de armas que se ha manejado en las notas informativas, mil 765, es muy bajo. Fueron más de 2 mil, muy cerca de 2 mil 500”, acota. Tras estallar el escándalo en los medios y gracias a las denuncias de Dodson, el gobierno mexicano comenzó a reclamar y a exigir a Washington respuestas sobre Rápido y furioso. Ante la presión, el pasado lunes 14, el procurador Holder anunció que la inspectora general interina del Departamento de Justicia, Cynthia A. Schneder, investigaría el caso. Funcionarios mexicanos consultados por Proceso aseguran que después del anuncio de esta investigación, el gobierno de Obama no les responde nada sobre Rápido y furioso: se escuda en que mientras esté en curso la pesquisa, los departamentos de Justicia, de Estado y de Seguridad Interior tienen prohibido hablar de ello. Trasiego criminal Ni el gobierno de Obama ni el de Calderón saben cuántos asesinatos se han cometido en suelo mexicano con el arsenal bendecido por Rápido y furioso. En Estados Unidos ya se cometió uno: el del agente de la Patrulla Fronteriza Brian Terry en diciembre del año pasado. A Terry lo mataron con un fusil AK-47 y en el lugar del crimen se levantaron dos cuernos de chivo vendidos en Phoenix como parte de la estrategia de Rápido y furioso. –¿Se logrará algo con la investigación de la inspectora del Departamento de Justicia? –se le pregunta a Dodson. –La única manera de que los pueblos mexicano y estadunidense descubran a los responsables de esta operación, y para que se apliquen cambios que de verdad tengan un propósito benéfico para ambos, es con la realización de audiencias independientes y bipartidistas en la Cámara de Representantes, en el Senado o en ambos. Además, según lo que conoce Dodson del funcionamiento del ATF, la investigación no será suficiente porque hay aspectos de la operación que podrían quedar fuera de la jurisdicción del Departamento de Justicia. “Por eso la investigación la debe hacer un comité de supervisión gubernamental, ya sea del Senado o de la Cámara de Representantes”, insiste. Además del asesinato de Terry o de los reclamos de México, el gobierno de Obama no ha hecho nada para sancionar a los responsables de Rápido y furioso. “Al contrario. Pareciera que se está compensando a los que tenían responsabilidad en el caso”, acota Dodson en alusión a William Newell, nombrado agregado del ATF en México en reemplazo de Gil (Proceso 1793). Newell era jefe de la oficina en Phoenix y bajo su mando operaba, como supervisor regional y del operativo, David Voth, jefe de Dodson. El agente dice que sus superiores le han aplicado la ley del hielo, aunque no lo han despedido. “Las represalias contra mí comenzaron antes de que hablara de la operación con los medios; se iniciaron desde que empecé a protestar por la operación ante mis jefes del ATF. Nadie en el ATF me habla y tienen prohibido comunicarse conmigo (en las oficinas de Phoenix)”, platica Dodson a Proceso. Al cierre de esta edición se informó en Washington que Kenneth Melson, director del ATF, fue citado para testificar el próximo jueves 31 en una audiencia pública del Subcomité de Asuntos del Hemisferio Occidental de la Cámara de Senadores para hablar de Rápido y furioso. –¿En qué consistía exactamente esa operación? –pregunta este semanario a Dodson. –Identificamos a un grupo de compradores múltiples que tenían como tarea adquirir armas no para ellos sino para otras personas. Dodson explica que la idea original era rastrear todas las armas que se compraran para poder detener a los traficantes y, después, a los destinatarios. Hasta a los narcotraficantes mexicanos. “Vigilábamos a estos individuos cuando compraban las armas, adquirían 5, 10 o hasta 20 en una sola visita a la armería. Al salir se reunían con otras personas en estacionamientos públicos o cocheras particulares. Transferían las armas de un vehículo a otro y después se las llevaban a los destinatarios finales.” –¿Qué ocurría con las armas una vez que eran transferidas a otros autos? –Se nos había prohibido detener a los individuos, no podíamos confiscar las armas o identificar a la gente implicada. Nuestra única misión era observar. Así fue como le perdimos el rastro a las armas y llegaron a México. Hasta los vendedores sabían Según Dodson, Rápido y furioso tenía perfectamente identificados a todos los compradores múltiples de armas. Fueron poco más de 20 hombres, mujeres y personas mayores, residentes legales o ciudadanos de Estados Unidos. Las armerías donde se compraron las pistolas y rifles también tenían conocimiento de la operación. El ATF les pidió que participaran en el caso. Cuenta Dodson: “Las armerías estaban más preocupadas que el ATF por la venta múltiple porque sabían que quienes estaban comprando las armas no las querían para su uso personal. Con ese criterio, las armerías pensaban que estaban haciendo lo correcto, no tenían idea de que nosotros (los agentes) no estábamos interceptando las armas”. Casi desde el inicio de la operación varios agentes del ATF se enteraron de que las armas estaban siendo llevadas a México y entregadas a cárteles del narcotráfico. “Creo que el ATF nunca tuvo control de la operación; intentamos pararla, pero no pudimos. Simplemente éramos observadores”, dice Dodson. No obstante, agentes del ATF en Phoenix, confiscaron sólo un par de cargamentos de armas a México. “Las otras armas que terminaron en posesión del ATF fueron incautadas por otras agencias y a nosotros nos correspondía recogerlas”, sostiene Dodson. Esas “otras agencias” que confiscaron armas que eran parte de Rápido y furioso fueron el ICE, la Patrulla Fronteriza o policías locales. –¿Cuántas personas han sido asesinadas en México gracias a Rápido y furioso? –se le pregunta. –Creo que nunca lo sabremos. Estamos hablado de armas que el ATF permitió que se compraran y que sabíamos que terminarían en manos de los cárteles de la droga. “¿Cuántos homicidios se cometieron o se cometerán con estas armas? No lo sabremos. Aun en caso de que se llegaran a recuperar, porque antes de que sean incautadas se usan 10 o 15 veces. Por ello creo que nadie podrá saber de cuantas cosas son responsables estas armas que se vendieron bajo la autorización del ATF.” Dodson no sabe cuántos cárteles recibieron armas gracias a Rápido y furioso pero asegura que fue más de uno. “El daño que ha causado esta operación es inconcebible, es incluso un tipo de operación que nunca debió llevarse a cabo. Desde mi punto de vista no hay forma de justificar lo que hicimos”, remata.

*Tomado de la revista Proceso.

domingo, marzo 27, 2011

Los cárteles crecen, la frustración también*

Tomado de La Jornada, Hernández.
J. Jesús Esquivel


La cooperación de los gobiernos de Estados Unidos y de México en la guerra contra el narcotráfico se vuelve confrontación fácilmente. Basta que el presidente Felipe Calderón le reclame a Barack Obama –quien lo ve “frustrado”– más ayuda y trabajo antinarcóticos en su país, o que claridosos funcionarios estadunidenses señalen que, pese a la ofensiva militar, los cárteles mexicanos siguen fortaleciéndose y la guerra interna ya le costó al país más de 34 mil muertos. La renuncia de Carlos Pascual como embajador en México abre un nuevo capítulo, más que cerrarlo, en la escalada de tensiones entre ambos países… Y están en puerta más reveses para Calderón en materia de contrabando de armas y derechos humanos. WASHINGTON.- Una vez que renunció como embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual es ahora mucho más que un fantasma para el presidente Felipe Calderón… El personaje repudiado por él no solamente se mantendrá en activo dentro de la embajada durante varios meses, asegurando el legado de sus políticas hacia México, sino que constituye el contundente recordatorio de la fracasada lucha de Calderón contra el narcotráfico. Las nuevas tensiones diplomáticas están precedidas por los cables diplomáticos “clasificados” que reveló el sitio en internet WikiLeaks –y que difundió en México, con amplitud, el diario La Jornada–, según los cuales Pascual informó al Departamento de Estado sobre la descoordinación entre el Ejército y la Marina en operaciones contra capos de la droga ubicados e identificados por las agencias estadunidenses que actúan a sus anchas en México. De ellas forman parte, también, los reclamos de Calderón a Obama, durante su visita a Washington. En entrevista con el periódico El Universal el 22 de febrero, Calderón estalló contra Pascual por el contenido de los cables y lo calificó de “ignorante”. Después, en declaraciones hechas al Washington Post difundidas el 3 de marzo en el sitio electrónico de ese diario, manifestó que le había perdido la confianza. El mismo día, en la reunión que sostuvo con Obama en Washington, volvió a quejarse de Pascual. La noche del sábado 19, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, emitió en Washington un comunicado de prensa en el que dio a conocer la dimisión del embajador en México, quien se vio obligado a renunciar debido a que Calderón le cerró el acceso a las esferas gubernamentales mexicanas. Con todo, la Casa Blanca y el Departamento de Estado le refrendaron su apoyo. Si bien Calderón dijo que su inconformidad se debía a los reportes de la embajada, son cada vez más insistentes las versiones periodísticas y dentro del gobierno federal acerca de que el presidente tampoco toleró que Pascual tenga un romance con Gabriela Rojas Jiménez, la hija de Francisco Rojas, coordinador de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados. Gabriela, la novia de Pascual, fue esposa de Antonio Vivanco Casamadrid, amigo y exasesor de Calderón, quien el jueves 24 lo nombró director de la Comisión Federal de Electricidad, en sustitución de Alfredo Elías Ayub. El dardo de Obama El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, fue muy directo en su reciente diagnóstico sobre Felipe Calderón: está “frustrado” porque su lucha militarizada contra el crimen organizado no da los resultados que prometió al pueblo de México. El adjetivo que le clavó el presidente Obama a Calderón mientras estaba de gira en El Salvador se sustenta en conclusiones de reportes oficiales de varias agencias federales y dependencias de primer nivel de su gobierno, según las cuales el narcotráfico se ha fortalecido en México y el saldo de muertos de la guerra interna opaca el triunfalismo de Los Pinos. Y antes de que el presidente Calderón pueda extraerse la espina, la administración de Obama afila otras… Una fuente del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca adelanta a Proceso que el mandatario estadunidense oficializará esta semana su rechazo a la solicitud que el pasado 17 de septiembre le hizo el Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) para responder a la “regla de emergencia”; es decir, que la Casa Blanca emita una orden ejecutiva para obligar a las armerías de los estados fronterizos con México a reportar al ATF todas las ventas masivas de armas que se hagan a una sola persona. De hecho, la petición ya había sido denegada por Obama el 4 de febrero último. Y en cuanto al capítulo de los derechos humanos, una fuente del Departamento de Estado que pidió el anonimato refiere a Proceso que en el reporte anual que esta instancia dará a conocer el próximo 4 de abril, correspondiente a 2010, incluye “severas” recriminaciones a las Fuerzas Armadas mexicanas por las continuas violaciones a los derechos humanos en que incurren con el pretexto del combate al narco, cuyos resultados tienen insatisfecho al presidente Calderón. “La relación con México es realmente muy fuerte. El reto es que los cárteles de las drogas se han fortalecido y el presidente Calderón está, justamente, frustrado”, declaró Obama a la cadena de televisión estadunidense CNN en Español, en una entrevista exclusiva que se transmitió el 22 de marzo. Esa “frustración”, dijo Obama, se manifiesta en las demandas de Calderón a Washington: reducir el consumo de drogas y contener el flujo ilegal hacia México de armas y del dinero procedente de la venta de los narcóticos en Estados Unidos. Para el mandatario estadunidense, el sentimiento de Calderón se debe a que, a sólo 18 meses de que termine su sexenio, la lucha militarizada contra el narcotráfico continúa ensangrentando al país y a que en el mundo se conocen, más que sus logros, su costo en muertes: 34 mil 612 hasta enero pasado, de acuerdo con el reporte oficial. Por eso, en la entrevista con CNN en Español, Obama comentó: “Lo que le he dicho a él (Calderón) es que debemos compartir estas cargas, tenemos que asegurarnos de que estamos invirtiendo en reducir la demanda (de drogas) en Estados Unidos”. Y puso como ejemplo de esa “responsabilidad compartida” su pedido presupuestal de 10 mil millones de dólares al Congreso de su país para combatir el consumo de drogas; sin embargo, calló ante las demandas directas de Calderón para que impulse una reforma a las leyes que regulan la venta de armas de asalto, contrarreste la normatividad local y estatal que permite la siembra y venta de mariguana para fines terapéuticos, e incremente los fondos de la Iniciativa Mérida en lugar de reducirlos, como hizo al solicitar sólo 387 millones de dólares para este instrumento bilateral en el año fiscal 2012. Descalificaciones La afirmación de que el narcotráfico se ha fortalecido en México desmiente la versión del gobierno calderonista y se basa en información que divulgó el Departamento de Estado el 3 de marzo, día en que el presidente mexicano se reunió con su homólogo estadunidense en la Casa Blanca. En su capítulo sobre México, el Reporte de la estrategia internacional para el control de los narcóticos destaca: “Las organizaciones del tráfico de drogas continúan expandiendo su presencia y encontrando nuevas rutas para transportar las drogas y ampliar sus mercados. La producción doméstica de mariguana, heroína y metanfetaminas está creciendo rápidamente, y la cocaína procedente de Sudamérica continúa transitando por México para llegar a los mercados de Estados Unidos”. Todavía más contundente fue James Clapper, director Nacional de Inteligencia, quien el pasado jueves 10 informó en una sesión del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado estadunidense: “México enfrenta una aguda y constante escalada de violencia criminal por parte de los cárteles, que luchan entre ellos por el dominio (de plazas) y buscan intimidar al gobierno y a la población. Los cárteles han tratado de minar la confianza de la gente en el gobierno y de mostrar su desacato a la ley, al tiempo que le dan difusión a más actos de salvajismo, como decapitaciones, ejecuciones en público y, en general, cambios en sus tácticas brutales.” Seis días después, el director del FBI, Robert Muller, dijo ante el Subcomité de Apropiaciones de la Cámara de Representantes: “El presidente Calderón ha realizado acciones sin precedentes que han tenido impacto en los cárteles (del narcotráfico) y la violencia en México; desafortunadamente, (la lucha contra el narco) no ha sido tan exitosa como él o cualquier otro quisiera, tomando en cuenta el nivel de asesinatos y atrocidades que ocurren al sur de la frontera”. La frustración que le atribuye Obama a Calderón puede explicar el hecho de que sólo un día después, por medio del embajador en Estados Unidos, Arturo Sarukhán, el gobierno mexicano haya descalificado el análisis del jefe del FBI: “Extraña que a un funcionario de procuración de justicia con la trayectoria y larga experiencia del director Muller se le olvide que este es un reto generacional de largo aliento, en donde los resultados no se obtienen de la noche a la mañana”, manifestó Sarukhán en un comunicado que difundió la oficina de prensa de la embajada entre los corresponsales mexicanos acreditados en Washington. Recalcó: “El gobierno de México rechaza categóricamente las aseveraciones formuladas ayer por el director del FBI en una audiencia del Congreso. No sólo ignoran los avances que ambos gobiernos estamos constatando… sino que están fuera de sintonía con lo que el propio presidente (Barack Obama) y miembros relevantes de su gabinete han declarado al respecto”. Sin embargo, los altos funcionarios estadunidenses sí están en la misma sintonía. El 7 de febrero, Joseph Westphal, subsecretario del ejército de Estados Unidos, expuso ante estudiantes y académicos de la Universidad de Utah: “Como saben, hay una forma de insurgencia en México con los cárteles del narcotráfico justo al lado de nuestra frontera, y creo que esto es una opinión personal, aunque la he compartido con gente de la Casa Blanca. Este problema no es sólo sobre drogas y migración de indocumentados; potencialmente esto significa que tomen el control del gobierno individuos que son corruptos y tienen una agenda distinta.” Westphal se aventuró a predecir que ante una escalada insurgente en México, Estados Unidos no tendría más opción que desplegar soldados para vigilar la frontera sur, o incluso internarse a territorio mexicano. Dos días después, el 9 de febrero, fue la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, quien alertó en el Capitolio sobre el peligro de las organizaciones criminales. “Desde hace mucho tiempo hemos pensado qué pasaría si Al Qaeda se uniera con Los Zetas”, dijo ante el Comité de Seguridad Interior de la Cámara de Representantes. Napolitano destacó que el presidente Obama le encargó a su dependencia que se mantuviera muy vigilante “de la guerra al otro lado de la frontera” por el nivel “sin precedentes” de la narcoviolencia. “Ni se les ocurra (a los traficantes mexicanos) arrastrar esa guerra hacia Estados Unidos, porque se enfrentarán a una reacción avasalladora… Sería preocupante que organizaciones terroristas se aprovecharan de las redes de los cárteles para tratar de exportar sus actividades”, puntualizó. Las declaraciones del subsecretario del ejército y de Napolitano desataron la furia de Calderón, que a través de las secretarías de Relaciones Exteriores y de Gobernación descalificó los análisis de ambos y consiguió que el Pentágono obligara a Westphal a desdecirse. Sin embargo, el Centro de Inteligencia sobre Drogas (NDIC, por sus siglas en inglés) del Departamento de Justicia ya lo había advertido desde febrero de 2010, cuando publicó su Evaluación nacional sobre la amenaza de las drogas: “Las organizaciones mexicanas del narcotráfico continúan representando la gran mayor amenaza de tráfico de estupefacientes a Estados Unidos. Ya cuentan con proveedores prominentes para la distribución de drogas ilícitas al mayoreo en Estados Unidos y están ganando una mayor fortaleza en los mercados del este (de Estados Unidos), donde está disminuyendo la fortaleza de las organizaciones colombianas del tráfico de drogas.” En el reporte del Departamento de Estado que se difundió el jueves 3, el gobierno de Obama afirma que Calderón está haciendo lo mejor que puede en el combate al narcotráfico e incluso contra la corrupción, aunque sobre esto último plantea: “Estos nuevos esfuerzos para reducir la corrupción están dirigidos a las agencias federales y se concentran en bajar el nivel de corrupción entre los funcionarios de más alto rango. Pese a estos avances, la corrupción continúa siendo un impedimento significativo para los esfuerzos antinarcóticos en México.”


*Tomado de la revista Proceso.

sábado, marzo 26, 2011

Desfiladero*


Tomados de La Jornada, Helguera y El Figón.


∙ Morena: se dan clases de tejido... social

Jaime Avilés


Para transformar el país, el pueblo necesita tomar el poder. Para tomar el poder, tiene que reunir 25 millones de votos en las elecciones del 1º de julio de 2012. Para lograr esa meta, deberá triunfar en la mayoría de las 65 mil casillas (o secciones electorales) que el IFE instalará ese día. Para alcanzar la victoria en la casilla que nos toque, hay que ponernos a trabajar desde ya.

Ante todo, es indispensable contar con una credencial de elector. ¿Usted ya posee la suya? Pues cuídela: cuando no la use guárdela bajo siete llaves. Es una herramienta de trabajo, pero también un arma para derrotar al crimen organizado (Salinas + Calderón + las televisoras + la oligarquía mexicana y española) por la vía pacífica.

En la parte baja de su credencial busque el número de la “sección” (o casilla) donde votará el mero día. Localice en Internet el mapa del territorio que abarca esa sección; hable con los amigos, parientes y conocidos que vivan dentro de ese perímetro e invítelos a formar un comité coordinador, y organícense todas y todos para ir, casa por casa, cuadra por cuadra, manzana por manzana, edificio por edificio, haciendo contacto con otras personas que estén hartas de Calderón, del PRI, del PAN, del PRD y del desempleo, la carestía y la violencia, para invitarlas a sumarse a la lucha.

Ahora bien, preguntarán con justificado escepticismo, ¿luchar para qué? Bueno, para ganar la Presidencia y la mayoría en las cámaras de Diputados y Senadores: si queremos evitar que el país termine de desbaratarse, nos urge un presidente que tenga amplio respaldo popular y un Congreso con una clara definición política. Juntos con el pueblo, ambos pueden impulsar cambios de fondo a corto plazo.

Un presidente fuerte, por ejemplo, el día de su toma de posesión, puede derogar por decreto las pensiones de los ex presidentes, reducir a la mitad los sueldos de la alta burocracia –de directores generales a secretarios de Estado—, eliminar bonos, viáticos, servicios médicos privados, cajas de ahorro especiales y otros privilegios, para destinar esos recursos a la educación, la salud, el deporte, la creación de empleos, la investigación científica y tecnológica, el rescate social de espacios conquistados por la delincuencia...

Apoyado por el pueblo y por el Congreso, un presidente fuerte puede ordenar la construcción inmediata de cinco refinerías: gracias a ellas, a partir de 2015, dejaríamos de importar gasolina y nos ahorraríamos 10 mil millones de dólares anuales. Puede, asimismo, prohibir que los consorcios españoles sigan produciendo y vendiendo energía eléctrica a la Comisión Federal de Electricidad, en perjuicio de los consumidores que pagamos por eso tarifas prohibitivas.

Si la destrucción del campo es uno de los factores que fomentaron la siembra de drogas donde antes se cosechaban frutas y verduras, un presidente fuerte puede exigir la revisión del TLCAN –para renegociar, por ejemplo, las cláusulas que prohíben al gobierno mexicano subsidiar a los campesinos de acá, mientras los de Estados Unidos gozan de todo tipo de créditos oficiales allá–, y puede también desarrollar nuevas políticas agropecuarias, con objeto de facilitar que los migrantes regresen a sus comunidades a reconstruir los pueblos y las milpas, y los jóvenes urbanos desempleados se trasladen al medio rural y contribuyan a la producción de alimentos, para que dejemos de importarlos.

Un gobierno fuerte, mediante los buenos oficios del Congreso, puede remplazar el actual régimen de captación tributaria por un sistema mucho más sencillo, que según cálculos del experto economista Rogelio Ramírez de la O, elevaría en 500 mil millones de pesos (o 50 mil millones de dólares) al año la recaudación de impuestos.
En 2006, Andrés Manuel López Obrador ofreció un programa de 50 puntos para transformar al país. Calderón y los levantacejas se cansaron de burlarse preguntándole –sin permitirle responder– de dónde sacaría el dinero para tantas cosas. Bueno, aquí están las recetas: ninguna de ellas imposible (¿construir cinco refinerías?, ¿reducir sueldos de altos burócratas?, ¿facilitar el pago de impuestos?), pero requieren de una voluntad política colectiva, de una férrea disciplina y de una gran honestidad para que sean exitosas.

El domingo pasado, en el Auditorio Nacional, durante la presentación del nuevo Proyecto Alternativo de Nación, que discutieron y redactaron decenas de intelectuales de altos vuelos al servicio del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Ramírez de la O demostró que es posible abaratar los precios de los servicios si los monopolios dejan de serlo –que Telmex tenga su red de televisión y Televisa su empresa telefónica, por ejemplo, para que compitan bajando tarifas–, pues el predominio de cada uno de ellos “en estos 10 años de gobiernos del PAN apoyados por el PRI” ha ocasionado una pérdida, o sea, un no crecimiento del producto interno bruto, valuado en 350 mil millones de dólares.

Mientras en el sótano de la pirámide social los pueblos indios reciben cada año menos de uno por ciento del gasto público, “400 grandes corporaciones tienen ingresos anuales por 6 billones de pesos pero no pagan impuestos”, como no los pagan tampoco quienes especulan en la Bolsa de Valores, ni las empresas mineras (la del Cerro de San Pedro, en San Luis Potosí, obtiene 20 millones de dólares al mes), que destruyen la tierra, se llevan íntegras sus alucinantes ganancias y no dejan ningún beneficio.

¿Vale la pena organizarse para ganar las elecciones presidenciales de 2012 en la casilla donde nos toque votar? A la luz de lo expuesto en esta plana, ¿tiene México recursos para volver a crecer económicamente y posibilidades de superar la miseria, el terror y el desconsuelo al que creen que nos condenaron para siempre Salinas, Calderón y las televisoras?

Uno de los rasgos más positivos de la lucha pacífica propuesta por López Obrador en el territorio de la casilla electoral donde votaremos, es que para construir esa mayoría de vecinos, parientes y amigos, tendremos que hablar también con quienes piensan distinto y creen en otros proyectos: dialogar con ellos, oírlos, entender sus problemas y exponerles los nuestros, buscar soluciones comunes y buenas para todos, implicará iniciar un proceso de reconciliación, por ejemplo, con los amables panistas que viven en el piso de abajo, con el joven matrimonio de izquierda que nos saluda desde el edificio de enfrente pero simpatiza con la otra champaña, con el maestro plomero que desconfía de AMLO desde el plantón de Reforma, con la señora que nos vende los discos pirata en la tintorería, con la veterana prostituta que hace más de 40 años atiende en la misma esquina, con la Narda de la fonda que sirve comidas corridas...

Con tal de que un pigmeo maligno se robara la Presidencia, los obispos mandaron a las beatas a pedir a los ingenuos que le rezaran a la Virgen para que AMLO no llegara al poder; al mismo tiempo, cada dos minutos, la tele repetía que AMLO era un peligro para México, y propagandistas de toda laya, nos hundieron en un clima de odio que desató la peor carnicería de nuestros tiempos. Para ganar las elecciones del año próximo en la casilla que nos toque, debemos hablar, pero ya, con nuestros vecinos, organizarnos y reconciliarnos. Al hacerlo, todas y todos reconstruiremos el tejido social, y poco a poco empezaremos a ponerle fin a la estúpida guerra del monstruito.

jamastu@gmail.com

*Tomado de La Jornada.

viernes, marzo 25, 2011

La “renuncia”*













Tomados de La Jornada, Helguera, El Fisgón y Rocha y El Universal, Helioflores y Naranjo.


Luis Javier Garrido

La renuncia” del embajador estadunidense Carlos Pascual ha evidenciado aún más al débil gobierno panista, a diferencia de lo que éste ha sostenido, pues en los meses próximos tendrá que ser más obsecuente con Washington ante este gesto inusual que hace ver, por otra parte, el interés fundamental que Barack Obama tiene en los recursos estratégicos de México.

1. La renuncia de Pascual como embajador de Estados Unidos en México a 18 meses de haber asumido el cargo, por su “deseo personal”, según escribió, de evitar que se “desvíe la atención” por “los temas planteados” por Felipe Calderón y con el ánimo de asegurar “una fuerte relación entre los dos países”, no tiene precedentes en la historia bilateral, pues nunca antes un descontento de la “clase política” mexicana había tenido tales consecuencias, pero paradójicamente lejos de ser un “triunfo” del gobierno panista como pretenden presentarla desde Los Pinos, constituye un serio revés para Calderón y sus amigos pues esta dimisión deja a Calderón en una posición de mayor debilidad ante Washington, al que le debe ya todos los favores, mientras que las políticas imperiales de Obama tienen una vía libre mayor.

2. La declaración emitida el sábado 19 por Hillary Clinton (secretaria de Estado) sobre el retiro de su embajador no deja lugar a dudas de que Washington lo respalda plenamente y de que las políticas no van a cambiar sino a endurecerse. Pascual, como lo señaló un comunicado de la embajada estadunidense el miércoles 23, seguiría en su cargo hasta que deje el país, lo que no será pronto, y continuará estando apoyado por el ministro consejero John Feeley, quien se supone suscribió muchos de los despachos filtrados por Wikileaks (La Jornada del 23 de marzo), aunque otros son de la época del embajador Tony Garza.

3. Los “argumentos” del gobierno de Calderón para pedirle a Obama el retiro del embajador Pascual no pudieron haber sido más que dos, y ambos poco serios en términos diplomáticos. El primero, que por sus relaciones personales (su noviazgo con la hija del priísta Francisco Rojas) y por los informes oficiales de la embajada filtrados por Wikileaks (en los que al advertir a Washington de la ineptitud del gobierno panista y de la mediocridad de los aspirantes blanquiazules para 2012), estaría favoreciendo al PRI sobre el PAN, en los momentos en que ambos partidos buscan la bendición de la Casa Blanca: un argumento carente de sustento pues los cables diplomáticos deben reflejar una percepción de la realidad por mucho que ésta moleste al gobierno en turno.

4. La segunda obvia imputación del panista al embajador estadunidense, que expresara de manera velada durante su visita a Washington, adolece de la misma falla: no puede un gobierno entrometerse en el contenido de los documentos internos de trabajo de otro. La acusación de Calderón es muy simple, pues reclama que al hacerse públicos los informes internos de la embajada sobre la incapacidad del Ejército Mexicano para enfrentar al narco y subrayarse tanto su falta de preparación como la corrupción de la oficialidad y sus continuas violaciones a los derechos humanos, se le habría puesto en una situación crítica frente a las fuerzas armadas. La razón de fondo es empero que Calderón sabe que los documentos exhiben que él fue quien pactó con Washington utilizar al Ejército en esta “guerra”, subordinándolo a agentes de una potencia extranjera, a sabiendas de que se buscaba expresamente desprestigiarlo para ir abriendo la vía a la intervención directa de las fuerzas armadas estadunidenses.
5. La remoción de Pascual busca ayudar a Calderón a hacer creer a los mexicanos que es ajeno a la caracterización que hace la embajada en sus comunicados sobre el Ejército Mexicano, pero no debe olvidarse que el “efecto Wikileaks” y las demás revelaciones afectan también a Obama. Acaso por ello el presidente estadunidense afirmó el miércoles 23 que él “nunca autorizó el tráfico de armas a México” ni conocía del operativo Rápido y furioso como tampoco, dijo, lo conocía el procurador general, Eric Holder, siendo que éste afirmó en repetidas ocasiones que sí sabía del mismo como el gobierno mexicano. Y que, como conocen los expertos en seguridad nacional, una decisión de esta magnitud pasa necesariamente por la Casa Blanca.

6. La mayor parte de los integrantes de la clase política como los analistas de los medios han aprovechado empero la “renuncia” de Pascual para denostarlo tramposamente como injerencista, olvidando algo muy obvio: que Estados Unidos es un imperio, y que por lo mismo todos sus diplomáticos tienen que informar con la mayor veracidad y en función de los intereses estadunidenses sobre esos temas. Los intereses de México tendría que defenderlos el gobierno de Calderón (cosa que no hace) pues es un gobierno que tolera, acepta, pacta e incluso solicita dicho intervencionismo, y es a éste al que hay que denunciar y parar.

7. La situación es en extremo delicada para el Senado, pues parece oscilar entre cualquiera de los dos roles que le ha asignado el gobierno del PAN, conociendo las ambiciones políticas de los legisladores priístas: a) el de cómplice o b) el de comparsa, que ha tenido a lo largo de estos cuatro años. La única salida que tienen los senadores, que hasta ahora han abdicado de su función constitucional de defender los principios de la política internacional de México, es la de acusar a Felipe Calderón del delito de traición a la patria y destituirlo a fin de evitar que siga ahondando el desastre económico y social, como lo expresaban el día 17 en La Jornada diversos juristas.

8. En Libia, para agenciarse su petróleo, Obama ha tenido que urdir y orquestar en 2011 una vergonzosa guerra de invasión –aprobada entre otros de manera ignominiosa por el gobierno de facto de Felipe Calderón–, pero en México, para los mismos fines, le ha bastado mantener la “guerra contra el narco”, que tiene para ellos un costo mucho menor, y mantener disciplinado al gobierno del PAN y El Yunque.

*Tomado de La Jornada.

jueves, marzo 24, 2011

Paradojas de la alianza*













Tomados de La Jornada, Hernández, Helguera, El Fisgón y Rocha y El Universal, Helioflores.


Octavio Rodríguez Araujo

El diputado panista Javier Corral ha estado advirtiendo que los priístas del estado de México están llamando a participar en la consulta del 27 de marzo sobre la alianza del PAN y el PRD. Sugiere, él y otros políticos, que Peña Nieto está tan atemorizado de dicha alianza que la consigna a sus correligionarios es que voten No. Como se trata de una consulta ciudadana, no se puede impedir que voten todos los mexiquenses, sean del partido que sea o sin partido.

Un razonamiento simplista sería que si una acción es mala para mis enemigos entonces es buena para mí, y viceversa. De tal razonamiento desprenden, panistas y perredistas, que si la alianza es mala para el PRI gobernante, es buena para la oposición en su conjunto. Lo que no cuestionan los blanquiazules ni los del sol azteca son el significado y las consecuencias de la propuesta de la alianza.

Evitar que el PRI gane la gubernatura en la entidad mexiquense, aliándose con el enemigo (bajo la tonta máxima de que los enemigos de mis enemigos son mis amigos), es engordar el caldo a Felipe Calderón y al PAN, pues el PRD, así como está y bajo la dirección de Chucho II, no ganaría la gubernatura este año ni mucho menos la Presidencia del país el año entrante.

Si el resultado de la consulta es favorable a la alianza, el PRD, muy especialmente, terminará de desprestigiarse ante los millones de mexicanos que quisieran verlo como una alternativa de izquierda o de centro izquierda; si es en contra, casi seguro que el tricolor seguirá gobernando y Peña Nieto saldría un poco más fortalecido de lo que está ahora. En este segundo escenario, el PRD también pierde, pero por partida doble: 1) por haber querido hacer alianza con el PAN y 2) por haber perdido la posibilidad de hacerla, gracias a la consulta abierta a todos los ciudadanos y a los “perversos priístas” que participen en ella para sabotearla –como diría Corral.

En teoría, si no gana la alianza como resultado de la consulta, Encinas sería el candidato del sol azteca. No conozco suficientemente la intención del voto en el estado de México, pero me temo que el PRD solo no le ganaría al PRI, por lo menos esto es lo que piensan los perredistas pro alianza, y algo sabrán, pues son oportunistas, pero no tontos ni desinformados.

Como veo las cosas, el amarillo con negro perderá en todos los casos, y si buscamos culpables, encontraremos que éstos fueron (o serán) los chuchos y los promotores de la alianza con el PAN y/o con Calderón que antes estaban con López Obrador.

Quiero dejar constancia de que, como estudioso de la política, no creo en los políticos puros ni me atrevería a pedirles que fueran tan consecuentes en sus ideas y simpatías políticas como podemos ser los intelectuales que hemos evitado ser cooptados por el poder. Pero, como en todo, hay límites razonables y relativos para la acción, y también prioridades cuando se trata de tomar decisiones que afectan a terceros. La prioridad que han escogido los de Nueva Izquierda (alias chuchos) es conservarse en el podercito de sus cargos partidarios y en el reparto de candidaturas de mayoría y de representación proporcional en las elecciones. Otra cosa sería si hubieran escogido hacer de su partido una gran organización opositora y de izquierda, o centro izquierda, que la distinga de las demás.
Tan perdieron la brújula por sus ansias de poder, de podercito, en realidad, que no han podido (o querido) distinguir la casi identidad de intereses que defienden el PAN y el PRI ni oponerse a ambos por igual. Peor aún: son convenientemente amnésicos. Quieren olvidar que tanto el PRI como el PAN les robaron la Presidencia de la República en 1988 y en 2006. ¿Qué diría su sicoanalista, si lo tuvieran? ¿Les diagnosticaría una especie de síndrome de Estocolmo o simplemente masoquismo?

Observo una paradoja muy curiosa en los chuchos: ven y aprecian para sí mismos el poder del aparato partidario, pero no el de sus adversarios. Me explico mejor: usaron el aparato del partido y su fuerza en el Consejo Nacional para ganar en la renovación de la dirección del PRD, pero se resisten a ver el mismo uso en el gobierno de Calderón. Parecen pensar que éste, por sus errores múltiples y obvios, está debilitado y que, por lo mismo, el PRI podría ganar la elección presidencial de 2012. Como el tricolor ha venido fortaleciéndose en los últimos años, después de haber pasado a ser la tercera fuerza electoral en 2006, apoyan al “débil” en el Edomex para evitar que el fuerte se fortalezca todavía más. En sus fantasías construyeron un escenario en el que, debilitado el PRI y su posible candidato mexiquense, ellos competirían por la Presidencia con un PAN también debilitado, y tendrían mayores probabilidades de ganarle. Sin embargo, el peso del aparato y los recursos del gobierno federal y de sus bien pagados aliados en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación bien pueden ser usados para evitar que el PRI y el PRD puedan ganar. Las experiencias del 88 y de 2006 no pueden ni deben olvidarse.

El poder es el poder y se usa cuando y como sea necesario. Lo que está en juego, habré de insistir, no es sólo que el PAN continué gobernando, sino que el régimen político que consolidó Salinas, y que han usufructuado Zedillo y los panistas, pueda cambiar por otro, distinto al neoliberal-tecnocrático y entreguista que tan contentos tiene a Estados Unidos y a los grandes empresarios en nuestro país. Esto es lo que no parecen haber entendido los chuchos, razón por la cual, en lugar de fortalecer su partido han preferido ser socios minoritarios del poder a como dé lugar. O tal vez sí lo han entendido y por eso han querido ser aliados del PAN: algo les tocará en el reparto de utilidades.

http://rodriguezaraujo.unam.mx/

*Tomado de La Jornada.

miércoles, marzo 23, 2011

Pascual, el embajador Wikileaks*



















Tomados de La Jornada, Hernández, El Fisgón, Helguera y Rocha y El Universal, Helioflores y Naranjo.


Jenaro Villamil

MÉXICO, D.F., 22 de marzo (apro).-“¿Qué injerencia tiene el embajador de Estados Unidos en la política de combate al crimen organizado? ¿Es cierto que el presidente Felipe Calderón no lo recibe? ¿Quién le proporciona la información?”, le preguntó la ex embajadora y actual senadora priista Rosario Green a la canciller Patricia Espinosa durante su tortuosa comparecencia del jueves 17 de marzo en Xicoténcatl.

Espinosa no respondió a estas interrogantes. Se defendió frente a las constantes críticas por la violación a la soberanía que representan los sobrevuelos de aeronaves espías de Estados Unidos en territorio mexicano y se enredó en los detalles del operativo Rápido y furioso, pero mantuvo hermetismo total sobre el futuro del embajador norteamericano Carlos Pascual.

Dos días después, el diplomático de origen cubano-americano, experto en “Estados fallidos”, confirmó lo que era un rumor generalizado en todo el gobierno de Felipe Calderón: a raíz de la divulgación de los cables diplomáticos que la embajada estadunidense envió al Departamento de Estado, sus días estaban contados en México.

En sus cables “confidenciales” y “secretos” Pascual documentó lo que revistas como Proceso o periódicos como La Jornada habían evidenciado: que la misión diplomática de Estados Unidos y agencias de inteligencia de este país fueron los artífices de detenciones y operativos espectaculares, como el que llevó a la muerte de Arturo Beltrán Leyva; que Washington ya no confiaba en oficiales del ejército ni en Genaro García Luna y estaban preparando a “sus” marines mexicanos a través de un cuerpo de élite de la Armada y, sobre todo, que las perspectivas políticas para el 2012 eran muy negras para el gobierno de Felipe Calderón.

Lo grave, para Calderón, no fue lo que dijera sino que lo plasmara en cables diplomáticos que fueron filtrados por Wikileaks. Dejó de ser un secreto, entonces, que Washington tenía perfectamente monitoreadas la debilidad, las incongruencias y la falta de estrategia de la guerra contra el narcotráfico emprendida por el gobierno calderonista. Lo peor es que dejó testimonio por escrito y Calderón, tan reactivo a los golpes informativos, decidió presionar al gobierno de Barack Obama para que cambiara al embajador indiscreto por uno más discreto.

¿A cambio de qué? ¿Cuáles fueron las negociaciones secretas? Eso aún está por verse.

Lo cierto es que Pascual no era bien visto por Calderón no sólo desde que se filtraron los cables de Wikileaks sino desde que el diplomático mantuvo una relación sentimental con la hija de Francisco Rojas, coordinador de los diputados del PRI, ex director general de Pemex durante muchos años y, sin duda, pieza clave en la trama de relaciones y alianzas del priista Enrique Peña Nieto para el 2012.



Cables incómodos

Algunos de los pasajes más controvertidos de los cables que se divulgaron por los medios europeos y La Jornada, a raíz del convenio con Wikileaks, la organización de Julian Assange que ha dado más de un dolor de cabeza geopolítico, son los siguientes:

1.-La Caída de Arturo Beltrán Leyva.-El cable 3573, clasificado como “secreto”, fue redactado por Carlos Pascual el 17 de diciembre de 2009, y relata de manera abierta la injerencia de Estados Unidos en el operativo que condujo al enfrentamiento y muerte de Arturo Beltrán Leyva:

“La unidad que realizó la operación recibió entrenamiento amplio por parte de Estados Unidos. La muerte de Arturo Beltrán Leyva no resuelve el problema de las drogas en México, pero esperamos que genere un momentum necesario para lograr avances sustantivos contra las organizaciones del tráfico de drogas.

“Funcionarios de las agencias de aplicación de la ley en la embajada (estadunidense) dijeron que la operación del arresto contra Arturo Beltrán Leyva comenzó una semana antes de su muerte, cuando la embajada proporcionó a la Semar (Secretaría de Marina) información detallada sobre su ubicación”.

Los siguientes párrafos del largo reporte constituyeron dinamita pura para el ejército y para Genaro García Luna, el innegable socio y artífice de la guerra del narcotráfico de Calderón:

“La Semar está bien entrenada, bien equipada y ha demostrado una capacidad de respuesta rápida a información de inteligencia. Su éxito pone al ejército (Sedena) en una posición difícil para explicar por qué ha sido reacio a actuar sobre información de inteligencia buena y a realizar operaciones contra objetivos de alto nivel.

“Las agencias de inteligencia de Estados Unidos originalmente entregaron la información a Sedena (sobre Arturo Beltrán Leyva), cuyo rechazo a actuar con celeridad refleja una aversión al riesgo que representa para la institución una importante victoria en la lucha contra los narcóticos.

“La Sedena proporcionó apoyo a la Semar durante la lucha contra las fuerzas de Arturo Beltrán Leyva, pero sólo puede tomar un poco de crédito del éxito de la operación. Genaro García Luna, el secretario de Seguridad Pública, también puede contar como un perdedor neto en el operativo contra Arturo Beltrán Leyva. La SSP considera como su responsabilidad los blancos (líderes) de la organización de Beltrán Leyva, y García Luna ya ha dicho en privado que esta operación debió haber sido suya”.

2.-Los “agentes encubiertos” asesinados.- Para los medios en general pasó desapercibida una de las revelaciones más delicadas de los cables filtrados por Wikileaks, pero no para los círculos de inteligencia de ambos países. El 23 de enero de 2009, el cable 193, clasificado como “secreto y para no ser compartido por ningún gobierno extranjero” reveló lo siguiente:

“Desde 2007 han sido asesinados 10 agentes mexicanos, contactos cercanos de la DEA, siete de los cuales eran integrantes de Unidades Especiales que habían sido sometidos a escrutinio.

“De manera similar, en los últimos dos años han sido asesinados 51 contactos del FBI.

“Más de 60 de los mejores agentes de México en los que depositamos nuestra confianza y con quienes colaboramos en investigaciones sensibles, compartimos información de inteligencia… han sido asesinados por los cárteles”.

3.-La falta de inteligencia y las rivalidades.-El cable 3195, fechado el 10 de noviembre de 2009, es un recuento muy crítico de las fallas del gobierno de Calderón en materia de combate al narcotráfico. Señala que esta administración “carece de un efectivo aparato de inteligencia para producir información de alta calidad y para realizar operaciones específicas.”

Sin embargo, la parte más delicada es la siguiente:

“Funcionarios de la embajada (estadunidense) reportan que, por ejemplo, la Sedena tiene bien establecidas unidades de inteligencia que desarrollan operaciones contra jefes de los cárteles. En general, no comparten información o análisis con las fuerzas que han sido desplazadas a los lugares para la lucha antinarcóticos, como Ciudad Juárez.

“A nivel local, las fuerzas de la Sedena desplazadas a las plazas calientes raramente desarrollan o utilizan información de inteligencia táctica. De hecho, no cuentan con cuerpos profesionales de inteligencia para recolectar información, operan virtualmente a ciegas excepto cuando reciben tips anónimos…

Una parte que fue veneno puro para los responsables civiles de la guerra de Calderón fue la siguiente:

“La rivalidad entre el procurador general de la República (Eduardo) Medina Mora (posteriormente reemplazado por Arturo Chávez Chávez) y Genaro García Luna, de la SPP, minimiza dramáticamente la cooperación e intercambio de información entre las dos agencias”.

4.-Panorama “sombrío” para el PAN en 2012.-Pascual no sólo se concentró en revelar las consideraciones de Estados Unidos en materia de narcotráfico (habló en otros cables de “corrupción generalizada”) sino, también, de escenarios político-electorales. El 9 de marzo pasado, La Jornada divulgó este cable redactado a fines del 2009 en el que señala que el PAN está “seriamente debilitado” y el panorama para las elecciones presidenciales del 2012 es “sombrío”.

“Mientras tanto, el PRI está en ascenso, manejando con cautela su unidad ilusoria en un esfuerzo por dominar las diez elecciones para gobernador del año próximo…

“Las perspectivas del PAN son sombrías y el presidente Calderón parece a veces preocupado y dubitativo acerca de la mejor manera para reforzar las perspectivas de su partido”.



El Desafío informativo

Como en todo, Calderón elige emprenderla contra el mensajero, pensando que se modificará el mensaje y la percepción de su gobierno mejorará, aunque más de 4 años de ineficacia lo desmientan. Por eso no ocultó ante The Washington Post y El Universal su animadversión hacia el embajador estadunidense, quien tenía menos de 20 meses en México.

Pascual pertenece a la generación de neohalcones que manejan una tesis sobre los Estados fallidos. No por nada, antes de llegar a nuestro país estuvo en Ucrania (donde vivió la “revolución naranja”, hecho muy similar a lo ocurrido aquí en el conflicto poselectoral de 2006) y sabe exactamente el valor de cada palabra que escribió, aunque quizá nunca pensó que fueran a filtrarse de manera tan rápida y generara la furia tan reactiva de la administración de Calderón.

Pascual no dijo nada que no se ventilara en otros medios y en los propios circuitos del gobierno calderonista. Lo peligroso fue que documentó con mucha precisión cómo Washington utiliza los errores, la falta de coordinación, la corrupción y la vulnerabilidad de los organismos responsables del combate al narcotráfico para avanzar en una estrategia de injerencia mayor en México.

Esto tampoco es nuevo en los embajadores de Estados Unidos. Utilizan todos los mecanismos posibles para presionar y obtener concesiones de un régimen tan debilitado como el mexicano.

La diferencia radica en que ahora estos asuntos ya no se ventilan sólo en privado. Se han documentado y ventilado. ¿Buscaba Pascual también ese objetivo? Es difícil saberlo.

Wikileaks ha generado un tsunami en todas partes del mundo con la difusión de cables que estaban destinados, presuntamente, a un consumo interno. El efecto Wikileaks en México es muy claro: lejos de haberse fortalecido, el gobierno de Calderón es visto cada vez más como una administración débil ante Estados Unidos y fallida en su lucha contra el narcotráfico, por más spots que nos receten en televisión y otros medios electrónicos para convencernos de que 35 mil muertos constituyen un éxito en una guerra sin horizonte claro.

http://www.jenarovillamil.wordpress.com/.

*Tomado de la revista Proceso.

martes, marzo 22, 2011

La tibieza de Marcelo Ebrard*














Tomados de La Jornada, Hernández, El Fisgón y Rocha y El Universal, Helioflores y Naranjo.

Álvaro Delgado

MÉXICO, D.F., 21 de marzo (apro).- El jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, pudo haber tomado una decisión de estadista en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), pero prefirió el cálculo del politiquero: Ofreció su respaldo a los bloques contrapuestos, sin dárselo explícitamente a alguno de ellos, y al final no quedó bien con uno ni con otro.

El resultado fue el esperado: Jesús Zambrano en la presidencia, con lo que se refrenda la hegemonía de Nueva Izquierda en el PRD, si bien venida a menos, y Dolores Padierna en la secretaría general, identificada con el lopezobradorismo, una fórmula que sólo atizará más el pleito entre los partidarios de pactar con la derecha y los que repudian esa estrategia.

Pero la sesión del Consejo Nacional del PRD celebrado el sábado y el domingo, que decretó un receso hasta el 2 de abril para pactar el reparto de las carteras del secretariado, arroja algo más de fondo: Un partido esquizofrénico y unido sólo por las cuotas para grupos, pero incapaz de ofrecerle algo serio a la nación.

Ebrard tuvo en sus manos la posibilidad de estrujar al PRD y cimentar un liderazgo de largo plazo, a partir de la definición estratégica de optar entre las dos líneas políticas en conflicto. Optó por la tibieza, sinónimo de la mediocridad política.

Mientras Andrés Manuel López Obrador anunciaba en el Auditorio Nacional definiciones programáticas del movimiento que encabeza, al que debe someterse a un riguroso escrutinio sobre su viabilidad, Ebrard maniobraba entre las facciones del PRD para convertirse en un líder decisorio y apenas logró, con el uso del aparato gubernamental, un puñado de prosélitos.

A Ebrard se le presentó el momento de la definición cuando, al margen de las fanfarronadas de los contendientes sobre sus supuestas mayorías, concluyó el cómputo de los votos de los consejeros asistentes: Un total de 154 votos para el bloque Nueva Izquierda (con sus aliados de izquierda Democrática Nacional, del senador Héctor Bautista, y Foro Nuevo Sol, de la exgobernadora Amalia García) y 111 para el bloque encabezado por Dolores Padierna.

El candidato de Ebrard, el diputado federal Armando Ríos Piter, obtuvo 43 votos, que pudo haberlos sumado a los Chuchos de Nueva Izquierda, como había ofrecido, y consolidar la alianza que tiene con ellos, enemigos declarados de López Obrador, hacia el 2012. O, como también caviló, pudo dárselos al grupo impulsor de Padierna para generar un empate a 154 sufragios.

De haberse celebrado esa segunda ronda de votación, con el consecuente empate o con una ligera ventaja para uno u otro bloque con los dos votos nulos y la abstención que se contabilizaron, Ebrard habría sacudido al PRD y convertirse entonces en un factor de decisión.

No quiso: En los hechos ratificó su adhesión a la facción hegemónica en el PRD, los Chuchos, aunque no se confrontó con el otro bloque, lidereado en los hechos por René Bejarano, esposo de Padierna, y constituyó su propia corriente, que recogerá algunas migajas.

La motivación de Ebrard para actuar con tal tibieza es su creencia de que Felipe Calderón cumplirá el pacto de respaldar su candidatura en 2012, aun cuando el Consejo Nacional del PRD aprobó, el sábado, que no habrá alianza con el Partido Acción Nacional (PAN) en la elección presidencial.

Esa prohibición no importa: Hay que recordar que el Congreso Nacional del PRD, en diciembre de 2009, declaró proscritas las alianzas con “los partidos de la oligarquía”, PAN y PRI, y ahí comenzó el amasiato con Calderón y su partido, que iba en caída libre.

A ver quién les cree.

Apuntes

La presencia de Calderón al frente de los representantes de los otros dos poderes, en la explanada del Instituto Federal Electoral (IFE), que preside Leonardo Valdés, para rendir homenaje a Benito Juárez en el 205 aniversario de su natalicio, evoca una sentencia del Benemérito de las Américas: “Malditos los que con sus palabras defienden al pueblo y con sus hechos lo traicionan”…

Comentarios: delgado@proceso.com.mx

*Tomado de la revista Proceso.

lunes, marzo 21, 2011

Adiós, embajador*








Tomados de La Jornada, Helguera y Rocha y El Universal, Helioflores y Naranjo.


John M. Ackerman

Con tal de mantener a Felipe Calderón tan servicial y contento con la relación bilateral” como siempre, Barack Obama por fin cedió al capricho del presidente mexicano en contra de Carlos Pascual. Una vez más los “logros” de la política exterior mexicana hacia Estados Unidos se limitan al terreno estrictamente simbólico. En lugar de empecinarse en correr al diplomático, Calderón debió haber exigido avances sustanciales en la agenda bilateral.

Es cierto que la renuncia de Pascual es la primera salida de un embajador de relevancia durante la presidencia de Obama. Sin embargo, las comunicaciones oficiales de los dos gobiernos a propósito del cambio revelan que no habrá modificación alguna en las relaciones entre Washington y Los Pinos. Al contrario, el movimiento burocrático muy probablemente allanará el camino hacia una mayor subordinación de nuestro país a los designios de Estados Unidos. Desconocemos, por ejemplo, lo que Calderón ofreció a los estadunidenses a cambio de la cabeza del novio de la hija de Francisco Rojas, líder de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados.

Es muy difícil que un nuevo embajador del país vecino despache pronto en Paseo de la Reforma. Los embajadores deben ser ratificados por el Senado estadunidense, y ante la invasión a Libia y la complicada situación política en Medio Oriente es poco probable que los legisladores otorguen prioridad a la relación con México. Seguramente, tal como ocurrió a principios del mandato de Obama, pasaremos un año o aún más con un “encargado de despacho” representando a Washington.

De cualquier modo, quizás tal situación sería la menos peligrosa, porque con un Senado dominado por posiciones abiertamente antimexicanas no hay que esperar nada bueno de esa cámara legislativa. Recordemos, por ejemplo, el freno que los senadores estadunidenses pusieron a la ley de los anhelos (Dream Act) en diciembre pasado, cancelando así la posibilidad para la regularización migratoria de cientos de miles de jóvenes universitarios o integrantes de las fuerzas armadas. Hoy, el escenario es aún más negativo, porque, a raíz de las recientes elecciones legislativas, el Partido Demócrata de Obama cuenta con seis curules menos que en diciembre y apenas controla el Senado por un par de votos.

Tanto Calderón como Obama seguramente preferirán que la relación quede en un nivel menos formal. Así, el presidente mexicano podría fungir como el embajador de facto de Washington, concentrando todo el apoyo y los contactos en su persona, evitando que el gobierno de Estados Unidos tenga acceso a puntos de vista divergentes o críticos de su gestión. De esta manera, Obama podrá seguir su política de concebir las relaciones con su vecino del sur como un asunto doméstico y de seguridad nacional, en lugar de tratarlo con una sofisticada diplomacia internacional como merecería el tema.
Lo seguro es que el retiro de Pascual llevará a un endurecimiento de la política de Estados Unidos hacia México. Washington no permitirá que la renuncia de su embajador se interprete como un signo de debilidad, y jamás aceptará el papel central que jugaron los cables de Wikileaks, divulgados en exclusiva por La Jornada. Ahora, más que nunca, se ampliará la “colaboración” en materia de “inteligencia”, existirán más vuelos militares ilegales sobre el territorio nacional, y cada día más agentes estadunidenses armados deambularán por el país. Mientras tanto, las políticas estadunidenses respecto del control de armas, la regularización migratoria y el consumo de drogas se mantendrán igual o peor que antes.

Más allá de acciones simbólicas, hace falta una fuerte sacudida en las relaciones bilaterales. Un presidente mexicano realmente preocupado por defender los intereses de la población mexicana condicionaría abiertamente su participación en la “guerra” contra el narcotráfico de Estados Unidos a la implementación de medidas concretas del otro lado de la frontera para atender las causas de la carnicería que hemos padecido. La exportación de petróleo nacional a Estados Unidos y el apoyo a la agenda de Washington en foros y organismos internacionales también deberían quedar condicionados a acciones concretas que nos favorezcan como país.

Ya basta de que México funcione como simple correa de transmisión de la política internacional de Estados Unidos. Es hora de exigir el lugar que merecemos, y que alguna vez ocupamos dentro del concierto de las naciones.

http://www.johnackerman.blogspot.com/

Twitter:
http://www.twitter.com/@JohnMAckerman

*Tomado de La Jornada.