progressif

jueves, septiembre 30, 2010

Carta al rector de la UNAM*













Tomados de La Jornada, Helioflores, Rocha, Helguera, El Fisgón y Hernández y El Universal, Helioflores.


Octavio Rodríguez Araujo


Querido amigo y admirado rector:

Podría escribir decenas de páginas, tal vez cientos, sobre nuestra universidad. Y más con motivo de sus 100 años de vida, que en realidad son más. Pero prefiero hacerlo sobre mi percepción personal desde que ingresé en ella en el año 1957 o, más en firme, en 1961.

En 1960 era estudiante de ingeniería mecánica en el Tecnológico de Monterrey, pero no me interesaba realmente. Fue por las no siempre atinadas influencias familiares. Lo que en realidad me interesaba eran los fenómenos sociales, las grandes preguntas sobre el mundo que vivíamos, las razones por las cuales había tantos pobres (menos que ahora, por cierto) y tan pocos ricos, pero muy poderosos. Esas inquietudes no tenían cabida en la ingeniería y menos en el Tecnológico, donde una vez me amenazaron de expulsión por querer formar una sociedad de alumnos para que éstos (nosotros) tuvieran voz y fueran escuchados. Yo entonces vivía en dos mundos separados e incompatibles: la disciplina cerrada de esa institución académica, donde pocas cosas no estaban prohibidas, y mis amigos mayores, que se presentaban como libres pensadores (sospecho que algunos eran socialistas, pero era una palabra que en Monterrey no se pronunciaba en voz alta).

Regresé a la ciudad de México y me inscribí en la Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales (ahora Facultad). ¡Quién lo dijera!, entré para quedarme y para 2011 habrán pasado 50 años. Medio siglo de los 100 años de la UNAM. Mucho tiempo, qué duda cabe, aunque se diga fácilmente.

En mi facultad se me abrió otro mundo, que muchos años después entendí como la esencia de la UNAM: la convivencia de diferentes clases sociales entre los estudiantes sin discriminación de ningún tipo; la libertad de cátedra que permitía la coexistencia de profesores como Rubén Salazar Mallén (medio fascistoide) y Guillermo Garcés Contreras, un antimperialista con fama de radical, ambos muy cultos; la pluralidad de formas de pensamiento que provocaban interesantes debates, normalmente respetuosos, y la coexistencia de estudiantes como Manuel Sánchez Steinpreis, del beligerante y ultraderechista MURO (Movimiento Universitario de Renovadora Orientación), y Manuel Aguilar Mora, trotskista catalogado entonces como un ultraizquierdista. Contrastes y armonía fueron fenómenos que nunca había visto en un mismo ambiente y que llamaron poderosamente mi atención; de hecho, cambiaron mi vida, o la manera de verla.

Qué puedo decir de mis profesores. A la distancia he podido descubrir que son hombres y mujeres sabios, algunos ya fallecidos, pero ya desde entonces, en mis años de estudiante, pensaba que eran los mejores. Recuerdo que llegaba a casa y les contaba a mis padres lo que estaba aprendiendo. No es exagerado decir que la emoción me desbordaba en y después de clases. Cada uno de aquellos profesores era un verdadero especialista en su materia, unos menos chispeantes que otros (por no decir que algunos, que por cierto eran muy buenos y reconocidos investigadores, me resultaban un tanto aburridos en clase, pero esto se debía, quizá, a que tenían un tono de voz más bien monótono). A la mitad de mi primer año de licenciatura, el director de la escuela tuvo la brillante idea de formar el primer grupo de estudios dirigidos (conocido como grupo piloto), con ingreso voluntario, puesto que una condición era que los estudiantes fuéramos de tiempo completo. Pablo González Casanova, un entrañable amigo hasta la fecha, fue el creador de esa experiencia inigualable. Era un verdadero privilegio pertenecer al grupo piloto. Gracias a nuestros profesores, que lo eran también de otras facultades e instituciones (como El Colegio de México), aprendimos más de lo que uno esperaba como estudiante de licenciatura. El único problema, propio de nuestra inmadurez, es que nos llegamos a sentir superiores a los alumnos de los cursos regulares. Pero esa enfermedad no duró mucho tiempo, afortunadamente.
Así surgió, doctor Narro, mi encuentro con la UNAM, y mi fascinación por ella en mis 44 años de trabajo docente y de investigación. Todos sabemos que es la mejor universidad de México y de América Latina, pero este es un dato. El otro dato es cómo la asumimos los que estudiamos y trabajamos en ella. Si me permite decirlo en términos más o menos metafóricos, no me siento, y creo que muchos coincidirán conmigo, como si estuviera en el tercer mundo, aunque México siga perteneciendo lamentablemente a este conjunto de naciones, sino en un país desarrollado. Nuestros antiguos profesores, y pienso que igual ocurre ahora, nos trajeron el pensamiento de punta en el primer mundo, tanto vía conferencias (los famosos cursos de verano y de invierno de aquellos años) como por lecturas y enseñanza en clases. Dicho de otra manera, el desarrollo no nos era ni nos es ajeno, a pesar de vivir en el subdesarrollo. Y lo que digo sobre mi facultad lo pienso igual para el resto de las escuelas e institutos de la universidad.

La UNAM ha sido atacada desde siempre, incluso desde adentro, pues es parte de su estructura abierta a todos y de la pluralidad de quienes la componemos. Pero aquí está, más fuerte que nunca y radiante celebrando su 100 años de vida como tal. Y aunque no he podido asistir a varias de las celebraciones a las que amablemente me ha invitado, quiero decirle que sigo muy orgulloso de nuestra institución, con la que estoy muy agradecido por lo que soy, y de su rector, de su bonhomía y de su compromiso. ¡Mis felicitaciones!

*Tomado de La Jornada.

miércoles, septiembre 29, 2010

Peña Nieto-La Gaviota: La otra cara del romance pactado*


















Tomados de La Jornada, Hernández, Helguera, El Fisgón y Rocha y El Universal, Helioflores y Naranjo.



Jenaro Villamil

MÉXICO, D.F., 28 de septiembre (apro).- Algo tienen los publicistas de Enrique Peña Nieto que no contrastan las versiones que pretenden difundir en revistas del corazón como Caras, de Televisa, o la española Hola! o Quién, del Grupo Expansión, sobre el “romance genuino” entre el gobernador mexiquense y la actriz de Televisa, Angélica Rivera.

Ahora ambos aparecen en la portada de la revista de socialités de la empresa de Emilio Acárraga Jean. El despliegue es delirante: 25 páginas para informarnos que se casarán el 27 de noviembre y que su amor no es un spot ni un infomercial a cuenta del erario del gobierno del estado de México. Por supuesto, con la difusión de esta entrevista pretenden desviar el interés sobre las reformas electorales en el estado de México que representan un retroceso democrático de dos décadas.

La entrevista busca “aclarar” lo que tanto se ha señalado sobre el reality. En el segundo párrafo del publirreportaje se pretende desmentir lo que ha ganado en la percepción pública: que esta relación forma parte del montaje publicitario para “vender” una imagen adecuada para un precandidato presidencial sin luces propias ni mucha trayectoria.

“Como figuras públicas que son, mucho se ha dicho acerca de su romance de dos años. Comentarios desde que es estrategia de mercadotecnia para hacer una precampaña presidencial para 2012, que la relación es un montaje, que obligan a sus hijos a aparentar que se quieren y que todo es idea de Televisa, son algunos de los argumentos sin fundamentos que han circulado en los medios de comunicación en relación con su romance”, advierte la nota firmada por Lucía Alarcón Zamacona.

Sin embargo, las incongruencias son claras en la “versión rosa” de una relación que debería estar en el ámbito privado, pero que tanto Peña Nieto como Televisa y Angélica Rivera han insistido en ventilar como si fuera un asunto digno de paparazzis.

En la revista Caras, Angélica Rivera y Peña Nieto dan una versión distinta a la que promovieron en la revista Hola!, en su edición del 30 de diciembre de 2009. En ambas aparecen como pareja de portada promoviendo el único tema que se les viene en mente: su futura boda.

El texto del publirreportaje de Hola! (donde pagaron 12 páginas para difundir la visita de Peña Nieto y Rivera a El Vaticano y su “boda inminente”) relata esta versión de su romance:

“Superados los momentos difíciles y con los papeles que la declaraban soltera de nuevo en la mano, Angélica encontró un año más tarde nuevamente el amor en el atractivo político Enrique Peña Nieto, cuando él la buscó para que fuera la imagen de la campaña del estado de México (subrayado propio) ‘Los 300 Compromisos Cumplidos’. Así se conocieron y, poco después, se enamoraron”.

El guionista de este reality amoroso no leyó esta versión. En la última edición de la revista Caras, Rivera relata que así fue su incorporación al proyecto publicitario de Peña Nieto:

“Pasaron como dos años, me puse a trabajar, terminé la telenovela Destilando Amor y, de repente, me hablaron para que fuera la comunicadora del estado de México. Todo fue muy rápido, me llamaron de Televisa porque querían que estuviera en el proyecto; ‘hola, con mucho gusto’, se va a hacer esto y hasta ahí quedó. Hice los comerciales y la comunicación; y nos fue muy bien. El me habló por teléfono para darme las gracias y para invitarme a cenar. Yo no salía con nadie, estaba dedicada a mi casa, no tuve ese tiempo de una mujer soltera que iba a conocer a alguien”.

¿Quién la mandó a llamar: Peña Nieto o Televisa? ¿Son lo mismo? Las contradicciones se relacionan con una historia poco conocida: en realidad, el artífice de que Angélica Rivera llegara a la campaña promocional del gobierno del estado de México fue el publicista Juan Carlos Limón García, de la empresa ByPower, que no pertenece a Televisa.

A recomendación de un amigo de Limón García, Angélica Rivera acudió en abril de 2008 a ByPower para pactar una cita con Enrique Peña Nieto. El quería tomar el control de su campaña publicitaria. Al enterarse, Televisa alegó que Angélica Rivera tenía un “contrato de exclusividad” con la empresa. Por tanto, ellos son dueños de su imagen y, si conviene, de sus relaciones amorosas, especialmente si se trata del gobernador priista, principal cliente de la televisora.

Más allá del montaje, lo que resulta grotesco es que Peña Nieto exhiba su vida privada como si él fuera un personaje de la farándula y que él mismo permita esta intrusión a algo íntimo. Además de Caras y de Hola!, el gobernador priista también apareció el 6 de febrero de 2009 en la portada de la revista Quién!, abrazado de “La Gaviota”. Se autopromovió como “la pareja más atractiva de México”. Ni más ni menos.

http://www.jenarovillamil.wordpress.com/

*Tomado de la revista Proceso.

martes, septiembre 28, 2010

Iglesia: crimen sin castigo*













Tomados de La Jornada, El Fisgón, Herández y Rocha y El Universal, Helioflores y Naranjo.


Álvaro Delgado


MÉXICO, D.F., 27 de septiembre (apro).- Mientras la Secretaría de Gobernación trama cómo dejar impunes las insolencias y delitos del cardenal Juan Sandoval Iñiguez y del cura Hugo Valdemar, vocero de la arquidiócesis de la Ciudad de México, que describen como siervos del demonio a ciudadanos y autoridades que anteponen la razón a los dogmas, emerge una historia de intriga, codicia, pasión y muerte en el seno de la Iglesia católica de México.

Se trata del asesinato de monseñor Jesús Guízar Villanueva, canónigo de la Basílica de Guadalupe, cuyos familiares presumen que fue asesinado por enviar al papa Benedicto XVI información confidencial sobre los multimillonarios negocios ilícitos que se cometen en la Basílica de Guadalupe, manejada por monseñor Diego Monroy por órdenes del cardenal Norberto Rivera Carrera.

No es un asesinato menor --ninguno lo es--, pero se trata del sobrino de san Rafael Guízar y Valencia, santo desde 2006, y quien envió a Joseph Ratzinger, quien fue su profesor en Roma, varios reportes sobre las conductas de Monroy, rector del santuario que deja multimillonarias ganancias por las limosnas de los fieles.

En sus reportes, Guízar Villanueva hizo del conocimiento del pontífice el “afán desmedido por el dinero” de Monroy, quien ha logrado acumular “riquezas inexplicables”, no le paga al Episcopado mexicano los “ingresos económicos” que le corresponden del santuario y, para colmo, puso como tesorero de la Basílica a un amigo personal, el “laico Héctor Bustamante”, con quien suele realizar viajes a distintas partes del mundo.

Un ejemplo, en uno de los reportes confidenciales, fechado el 14 de junio de 2007, Guízar le advierte al cardenal Rivera que desapareció todo el “patrimonio” que Guillermo Schulenburg, antiguo abad de la Basílica, le dejó al cabildo. Eran “cuatro cuentas bancarias” depositadas en Estados Unidos y que “sumaban más de 60 millones de pesos, más un lote de joyas y 30 centenarios” que “le fueron entregados a Héctor Bustamante”, a quien Diego Monroy puso como tesorero sólo por ser su “querido”.

Tal como se describe en el reportaje de Rodrigo Vera publicado esta semana en Proceso, Guízar describía cómo la Basílica de Guadalupe se había convertido en una jugosa “empresa” alejada de sus fines pastorales y pedía al Papa en sus documentos --enviados a través del nuncio Christophe Pierre-- algo muy sencillo, pero también de consecuencias devastadoras:

“No que se me crea, sino que se me oiga y que se investigue a fondo, con auditorías o con una visita canónica, pues todos estos asuntos de injusticia, corrupción y prepotencia ya están flotando en el ambiente clerical”.

Y cuando el canónigo aguardaba una respuesta de Benedicto XVI, el 20 de enero, sus familiares lo encontraron golpeado e inconsciente en su cama. Fue llevado al hospital donde murió en circunstancias extrañas, al parecer asesinado, por lo que había logrado descubrir y de lo que había informado, también por escrito, a Norberto Rivera.

Luego de la muerte del religioso, sus parientes encontraron varias carpetas con documentación, entre ellas copias de los informes que, desde 2007, había entregado a Rivera y al Papa. El arquitecto Rafael Guízar Villanueva, hermano de la víctima, expone:

“A partir de nuestro hallazgo, las extrañas circunstancias de la muerte de mi hermano cobraron otra dimensión: los golpes que tenía; el absurdo traslado de un hospital a otro; el coma inducido que se le aplicó; los intentos de cremar su cuerpo y la súbita aparición de Diego Monroy tan pronto murió mi hermano. Él se había convertido en una piedra en el zapato que había que quitar para que ya no siguiera alebrestando”.

Gonzalo Guízar, el otro hermano, agrega: “Desde el punto de vista fisiológico, no era para que se hubiera muerto. Tenía 63 años y estaba relativamente sano. Había sufrido un infarto, pero se estaba atendiendo muy bien en el Centro Médico. Gozaba de buena salud”.

--¿Sospechan entonces que monseñor Jesús Guízar fue víctima de un homicidio?

--Sí, tenemos esa fundada sospecha. Sin embargo, al momento de su muerte no hicimos ninguna denuncia ante las autoridades judiciales pues no imaginábamos el peligro que corría.

--¿Diego Monroy pudo estar detrás de este supuesto asesinato?

--Sí, sobre todo a través del sacerdote Rafael Bustillo, representante de Fratesa, la asociación que ofrece los servicios médicos a los canónigos y sacerdotes de la Basílica. Bustillo fue quien ordenó toda la intervención médica. Él tiene mucho qué explicar.

--¿Suponen que el cardenal Norberto Rivera también está involucrado?

--Bueno, por lo menos tenía conocimiento de todo. Ahí están los informes que le entregaba mi hermano. Ambos llevaban una amistad de años, por lo menos desde que fueron profesores en la Universidad Pontificia.

Esta historia truculenta, que de no ser real podría parecer efectivamente un triller, es otra de las muchas en las que está involucrado el jerarca clerical más poderoso de México, el cardenal Norberto Rivera, y sus cómplices, entre ellos Diego Monroy y aun el amigo íntimo de éste, el laico Bustamante Rosa.

Por ejemplo, los tres están involucrados en la comercialización, en 12.5 millones de dólares, de la imagen de la Virgen de Guadalupe y de San Juan Diego, tal como documentó también Rodrigo Vera, en Proceso, y por lo cual se inició una averiguación previa en la Procuraduría General de la República (PGR), que sin embargo no ha arrojado resultados, porque sencillamente Felipe Calderón está sometido al clero…

Ese clero, por cierto, que no tiene la humildad cristiana para felicitar al obispo de Saltillo, Raúl Vera López, por haber sido premiado por la Fundación Rafto, de Noruega. ¿Por qué razón? "(Porque) es un crítico inflexible del abuso de poder y un valiente defensor de los inmigrantes, los indios, y otros grupos en riesgo en la sociedad mexicana". Por eso…



Apuntes



Habrá quienes digan que es un acto de coherencia, pero en realidad la senadora Minerva Hernández Ramos sólo hizo un mínimo esfuerzo para arrancarse la máscara. Como proclama ser “firme partidaria de las alianzas políticas”, este lunes anunció su renuncia al PRD y se sumó al PAN. Hernández Ramos, prominente integrante de la corriente Nueva Izquierda, que encabeza Jesús Ortega, fue candidata a gobernadora de Tlaxcala, pero a unas semanas de las elecciones declinó por la panista Adriana González, una alianza estéril ante el priista González Zarur, que ganó. Pues sí, ya ha comenzado el éxodo de perredistas `chuchistas` al PAN, como se los sugirió Andrés Manuel López Obrador…

*Tomado de la revista Proceso.

lunes, septiembre 27, 2010

El señor del gran poder*














Tomados de La Jornada, Hernández, Helguera y Rocha y El Universal, Helioflores y Naranjo.

J. Jesús Esquivel

El periodista estadunidense Malcolm Beith viajó a Badiraguato para recabar información sobre Joaquín El Chapo Guzmán Loera. Entrevistó a lugareños, leyó libros sobre él publicados en México y se entrevistó con agentes del país y de Estados Unidos. Los resultados quedaron plasmados en El último narco, un libro que empezó a circular en el mercado editorial de Estados Unidos el jueves 9. El autor sostiene que si bien su personaje es “el maestro de la estrategia”, su fuga del penal de Puente Grande, en 2001, no hubiera sido posible sin la complicidad de funcionarios corruptos tanto mexicanos como estadunidenses.

WASHINGTON.- Los gobiernos de México y Estados Unidos permitieron la fuga del capo sinaloense más peligroso de la cárcel federal de Puente Grande, Jalisco, el 19 de enero de 2001, recién iniciado el gobierno de Vicente Fox, sostiene el periodista estadunidense Malcolm Beith en su libro cuyo título en español sería El último narco. Desde adentro, la cacería de El Chapo, el capo de la droga más buscado del mundo, (The Last Narco. Inside The Hunt of El Chapo, The World’s Most Wanted Drug Lord) en el que traza la historia delincuencial del jefe del cártel de Sinaloa.

El volumen, que puso en circulación Grove Press el jueves 9, no sólo relata el ascenso al poder del sinaloense, también revela los nexos de algunos integrantes del gobierno de Felipe Calderón, como Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), quien ha sido investigado por Washington por sus presuntos vínculos con las bandas de narcotraficantes que operan en México y Estados Unidos.

Beith, quien ha trabajado para varias revistas de su país, como Newsweek, Foreign Policy, World Politics Review y Jane’s Intelligence Weekly, dividió su libro en 16 capítulos, en los cuales plasma los resultados de sus investigaciones e incluye entrevistas con especialistas, exfuncionarios y agentes de los dos países para retratar a su personaje en 261 páginas.

Además, el exeditor de Newsweek incluye testimonios de pobladores de Sinaloa que conocieron al personaje, así como artículos publicados por revistas y periódicos de México y Estados Unidos; y recupera información de libros sobre el tema, entre ellos Máxima seguridad, de Julio Scherer García, fundador de Proceso; Los capos, de Ricardo Ravelo, reportero de esta revista, y El cártel, del finado periodista Jesús Blancornelas.

El autor se entrevistó con el especialista en temas sobre seguridad nacional Samuel González Ruiz, quien durante los primeros años del foxismo se desempeñó como asesor interregional para asuntos de justicia penal en la Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Delito.

“El exfiscal federal Samuel González Ruiz considera que fue gracias a su astucia que El Chapo logró escapar de la prisión
–sin mencionar la corrupción gubernamental–, argumentando además que el plan de la fuga se venía haciendo desde hacía varios años” escribe Beith.

El Chapo, agrega González Ruiz, envío a su cuñado a negociar un acuerdo con el gobierno de México y con la DEA.

–¿Hubo negociaciones serias, presión? –le pregunté al cuñado, comenta el entrevistado a Beith.

Y agrega: “El Chapo eventualmente ofreció entregarles a los hermanos Arellano Félix. Los estadunidenses cayeron en la trampa. Y él se impuso a la embajada de Estados Unidos. Es muy inteligente”.

Pero el gobierno estadunidense niega estas afirmaciones, dice que son falsas, remata el autor de El último capo.

Según él, la fuga del sinaloense es apenas una pizca de lo que llama “el poder de corrupción” que ejerce el narcotráfico en México. El autor sostiene que el titular de la SSP, Genaro García Luna, ha sido mencionado en varias ocasiones:

“Un testigo federal declaró ante la PGR que García Luna y otros han recibido regalos –yates y casas– de parte del Chapo a cambio de información. Nada de esto se ha probado”, anota en el capítulo 10, titulado Ley y desorden. En el mismo apartado escribe: “Para el gobierno de Estados Unidos siempre ha sido un reto extremo saber en quién confiar dentro del gobierno de México. El monopolio de poder de García Luna en la guerra contra las drogas no ha ayudado a la cooperación internacional. No existe un sistema de rendición de cuentas para el intercambio de información de inteligencia.

“Anthony Placido, jefe de Operaciones de Inteligencia de la DEA, dice: ‘No soy lo suficientemente ingenuo para decir que es posible que García Luna o cualquier otro sea un corrupto; pero en la DEA no tenemos las pruebas (smoking gun), y estoy seguro de que Calderón los eliminaría (si fuera el caso)”.

La evolución del capo



Durante su reclusión en el penal federal de Puente Grande, escribe Beith, Guzmán Loera impuso su ley desde que llegó a las instalaciones. Pagaba de 100 a 5 mil dólares por mes a los guardias y a los custodios; gran parte de ellos estaban a su servicio.

En la cárcel, sostiene Beith, El Chapo se enamoró de Zulema Yulia Hernández, una expolicia que también purgaba una condena en Puente Grande. Y cita fragmentos del libro Máxima seguridad, escrito por el fundador de este semanario: “Joaquín y yo nos identificamos porque yo estaba en el mismo lugar que él… Vivíamos el mismo infierno… queríamos fundirnos en el sexo, en nuestras manos; bocas. Fumarnos el alma, al tiempo… y él sabía que yo sabía”.

Beith relata que Guzmán Loera surgió de las bandas del narcotráfico que operaban en la sierra de Sinaloa en la década de los setenta, entonces lideradas por Miguel Ángel Félix Gallardo, El Padrino; Ernesto Fonseca, Don Neto. A ellos los sustituyó, la década siguiente, Rafael Caro Quintero, sostiene el periodista.

Narra: “Después de su fuga de Puente Grande, El Chapo encabezó una transición mesurada en su organización para adecuarla a la era de internet. Contrató a un contador para que digitalizara todos los documentos sobre el manejo de su organización.

“Se piensa que siempre lleva una computadora portátil consigo y envía correos electrónicos a sus subordinados. Incluso suele chatear en la red, pues prefiere ese medio a las llamadas telefónicas. En las sierras de Sinaloa, su gente busca en la red las últimas historias sobre su jefe.”

En algún momento El Chapo llegó a tener a 150 mil personas trabajando en operaciones del trasiego de las drogas hacia Estados Unidos, puntualiza Beith. En Estados Unidos, el gobierno federal ofrece una recompensa de 5 millones de dólares a quien proporcione información que ayude a su captura, recuerda Beith a los lectores, aunque admite que, a nueve años de la fuga de Puente Grande, no hay muchas esperanzas de recapturar al maestro de la estrategia, como lo denomina Beith en su libro.

Y acota que en México “se puede comprar a cualquiera”: “En una ocasión se reportó que El Chapo había sido arrestado en la Ciudad de México. En las oficinas policiacas levantó un portafolios y lo colocó sobre el escritorio del jefe. Dentro había 50 mil dólares en efectivo. Minutos después el capo estaba fuera.

“En otra ocasión, el jefe de la policía del estado de Jalisco recibió un regalo de 1 millón de dólares y cinco automóviles todoterreno. El acuerdo con El Chapo era que el jefe policiaco y su gente tenían que autorizar el aterrizaje de un par de aviones cargados de cocaína.”

Considerado por las autoridades estadunidenses como el responsable de la guerra entre los cárteles del narcotráfico por el control de las plazas en México, Beith señala que gracias a sus nexos con sus pares colombianos y a sus tácticas maestras para meter todo tipo de drogas al territorio estadunidense, El Chapo goza de gran poder. Su especialidad, dice, son los narcotúneles que, según versiones de algunos testigos protegidos citados por Beith, “fueron diseñados por el arquitecto Felipe de Jesús Corona Verbera, el único que le habla de tú al capo”.

La historia íntima



El último capo cuenta algunos aspectos de la vida personal de El Chapo, nacido en la pobreza en la localidad de La Tuna, en Badiraguato, Sinaloa, así como las relaciones con su madre y sus hermanos; sus esposas y amantes; amigos y socios; su desprecio por la vida de sus enemigos; el cariño a sus hijos; su delirio por las armas; su manera de vestir, y su habilidad para el baile, así como su preferencia por la música interpretada por bandas gruperas.

Beith cuenta la “cuarta boda” de El Chapo, la del 2 de julio de 2007, con la adolescente Emma Coronel Aispuro, de 18 años y sobrina de Nacho Coronel. El relato se basa en el reportaje Y el capo mayor se casó con Emma I…, de Patricia Dávila (Proceso 1609).

“La revelación de la boda del Chapo fue otra bofetada para las autoridades mexicanas”, subraya Beith, quien viajó a Badiraguato, donde se entrevistó con personas que conocieron a Guzmán Loera.

Menciona también a la revista Forbes, que lo considera “uno de los hombres más ricos del planeta”. Beith indica que el sinaloense y sus socios ganan miles de millones de dólares al año por la venta de drogas en Estados Unidos y otras partes del mundo.

La organización del Chapo “opera en Centroamérica, y controla la producción de cocaína en Bolivia y Perú”, así como la venta de drogas sintéticas en Sudamérica y en países europeos: Portugal, España, Alemania, Italia, Polonia, Eslovaquia y la Republica Checa.

“A principios de 2010 la policía en Egipto desmanteló un laboratorio para procesar cocaína que era manejado por mexicanos (conejos, como se les dice en esta parte del mundo a los operadores de los cárteles mexicanos)”, machaca Beith, para destacar que el cártel de Sinaloa también opera en África y en Asia:

Cuenta también que un agente de la DEA le aseguró: “lo vamos a atrapar”, mientras tomaban una cerveza en un bar de México. El agente se dijo convencido de que “un día El Chapo va a ser detenido en su propia tierra: en la sierra de Sinaloa o en la de Durango”, pues la DEA, expuso, “considera que con el desmantelamiento de la organización de los Beltrán Leyva, El Chapo perdió su red de seguridad”.

En el último capítulo, Beith concluye: Guzmán Loera no confía en nadie. Al único que escucha es al Mayo (Ismael Zambada García). En Sinaloa quedan tres verdaderos capos: El Chapo, El Mayo y El Azul (Juan José Esparragoza Moreno), el discreto asesor que siempre actúa en las sombras.

Dice que incluso se han hecho apuestas sobre quién de los tres caerá primero y quién será el último narco. Pero en Badiraguato los lugareños insisten en que nunca van a atrapar al Chapo, el verdadero jefe de jefes.

*Tomado de la revista Proceso.

domingo, septiembre 26, 2010

Calderón logró la meta de Fox: “changarrizar” a México*


Tomado de La Jornada, Hernández.
Carlos Acosta Córdova

Los Censos Económicos de 2009 muestran que a partir de 2004 el número de empresas en México aumentó 20%. Pero el dato es engañoso. Un análisis de las cifras revela que, en realidad, es resultado de la “atomización” de pequeñas, medianas y grandes empresas, así como por el creciente número de desempleados que no tuvieron más remedio que establecer un “changarro” –tienditas, loncherías, vulcanizadoras, juguerías, etcétera– para tratar de sobrevivir…



Al dar a conocer los resultados definitivos de los Censos Económicos 2009, el martes 21, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio una noticia que a primera vista parecería espectacular: hay en el país 5 millones 144 mil 56 “unidades económicas”, es decir, empresas de todos los tamaños.

Es una cantidad nada despreciable. Poderosos países industrializados tienen menos, como Inglaterra (4.7 millones), Francia (3.5 millones) y España (3.3 millones). Sólo Italia supera a México, con más de 6 millones de unidades y una estructura de pequeñas y medianas empresas perfectamente articuladas en redes de especializaciones y aprovechamiento de sinergias.

Inclusive Brasil, la economía más grande de América Latina, queda por debajo de México en cuanto al número de empresas, pues registra 4.6 millones.

Pero el Inegi no sólo reveló que México se inunda de empresas (o “unidades económicas” o “establecimientos” o “unidades de producción”, como les llama), sino que sus datos muestran también que entre el censo económico anterior, de 2004, y el más reciente –se realizan cada cinco años–, el número de empresas (micro, pequeñas, medianas y grandes) aumentó 20%, con 854 mil unidades más.

Y por si fuera poco, tan sólo en los primeros meses de 2009, el año en que se declaró la crisis económica y financiera internacional –que en México hizo que la actividad económica se desplomara en un histórico -6.5% y el desempleo absoluto abarcara a casi 3 millones de personas–, se crearon ¡419 mil 164 empresas!: 9% adicional a las que ya operaban en 2008.

Ni siquiera en el tiempo comprendido entre los censos económicos de 1999 y 2004 fueron iniciadas tantas empresas, pues en ese lapso surgieron 389 mil 500, unas 29 mil 500 menos que en tan sólo esos meses de 2009.

Como si la crisis económica y financiera internacional, sobre la que todo mundo coincidió en calificar como la más profunda después de la de 1929, no hubiera tenido efecto alguno en México… aunque fue la más severa de la historia económica reciente del país.

Pero los mismos datos del Inegi –algunos ofrecidos a la prensa; otros, en la información desagregada de los censos que está en su sitio de internet– dan cuenta de una realidad diferente, más cruda, en la que el explosivo aumento de “unidades económicas” nada tiene que ver con una mejora en la economía del país y de las familias.

Todo lo contrario.

Precisamente por el grave desplome de la actividad económica en 2008 y 2009, con picos de desempleo que registraron tasas históricas por arriba de 6% de la Población Económicamente Activa (PEA), millones de mexicanos, desplazados de sus puestos de trabajo, se vieron obligados a poner su propio “changarro”.

Y los datos del Censo Económico 2009, aunque algunos no son explícitos, así lo muestran: del total de las 5.14 millones de unidades económicas que hay en el país, 95.2%, es decir, 4 millones 897 mil 141, son microempresas que tienen entre 0 y 10 empleados, de acuerdo con la clasificación oficial mexicana.

El total de unidades económicas del país dan empleo a 27 millones 727 mil 406 personas, según los censos. Las microempresas ocupan a 12 millones 644 mil, casi 46% del total. Las empresas pequeñas, de 11 a 50 empleados, representan 4.3% (221 mil 194) del total y dan empleo a casi 6 millones 600 mil personas, 23.8%.

Entre micro y pequeñas empresas hacen 99.5% del total de unidades económicas del país. El restante 0.5% se lo dividen las medianas –de 51 a 100 empleados–, con 15 mil 432 unidades (0.3%) que emplean a 2.5 millones (9.1%), y las grandes –de 101 trabajadores en adelante–, con 10 mil 288 establecimientos (0.2%) que ocupan a casi 6 millones (21.5%).

El propio Eduardo Sojo, presidente del Inegi, reconoció el día de la presentación de los resultados definitivos de los censos que el tipo de negocios que más se crearon en el periodo de referencia fueron las microempresas.

Término éste que, en realidad, resulta muy pomposo, según las cifras del Inegi. Los 5.14 millones de unidades económicas dan empleo a 27 millones 727 mil 406 personas. Las microempresas, que son 4 millones 897 mil 141 unidades, ocupan a 12 millones 544 mil personas (46% del total de empleados). Entonces, las microempresas emplean en promedio, cada una, a 2.6 personas.

Y si nada más se toma el universo de establecimientos creados en los primeros meses de 2009, registrados durante el levantamiento del censo, que fueron 419 mil 164, y se extrapola la división porcentual entre micro, pequeñas, medianas y grandes empresas, entonces 95.2% serían microempresas (399 mil).

Pero más que una gran creación de micro y pequeñas empresas lo que en realidad ocurrió en 2009 fue una abrumadora desaparición de empresas pequeñas y el achicamiento de medianas y grandes. Los casi 3 millones de personas que quedaron sin fuente de trabajo son la muestra más palpable de ese hecho.

Asimismo, si las unidades creadas el año pasado dan empleo a 864 mil 392 personas, esto significa que cada una de esas nuevas microempresas ocupa en promedio ¡a dos personas!



Fenómeno panista



Pero ese no sólo es un hecho registrado por el último censo. La “atomización” empresarial en pequeños negocios –así la llama el Inegi– ha sido un fenómeno ocurrido en los gobiernos panistas.

Según el Inegi, las unidades económicas de 0 a 10 personas se incrementaron “en prácticamente 4 puntos porcentuales” entre 2003 y 2008.

Pero, por lo que muestran los números del propio instituto, más que microempresas son meros “changarros”, en su expresión más peyorativa, de economía informal (no pagan impuestos ni seguridad social), de sobrevivencia.

Lejos, inclusive, del concepto original del “changarro” de Vicente Fox.

En efecto, Fox tenía –al menos en campaña así se intuía– una idea más o menos clara de lo que llamaba el “maravilloso mundo del ‘changarro’”, un esquema similar al modelo italiano, que Fox decía admirar: la multiplicación de pequeñas empresas, bien eslabonadas, con nichos de mercado específicos y especialización en sólo alguna parte del proceso productivo.

Ese sería, según él, el detonante del desarrollo industrial del país. Y él mismo decía cómo procedería con esas pequeñas empresas, experimento que ya había puesto en marcha en Guanajuato con productores, por ejemplo, de calzado y prendas de vestir:

“Nutrirlas con los insumos que requieren: crédito, el primero de ellos –financiamiento, acceso a capital–; tecnología básica; entrenamiento y capacitación; mercados locales e internacionales; nutrirlas con procesos de calidad total, en centros de productividad y de diseño; inscritas en cámaras y asociaciones”. Además, los “changarros” tendrían “la misma capacidad competitiva que puede tener una gran empresa... que les permitiría conectarse a la globalización”.

Y el impulso a los “changarros” no sólo sería en las zonas urbanas; también se daría en el campo y aun en las áreas indígenas, aseguraba Fox. Decía: “En los territorios indígenas –visité casi todas las etnias– existe todo un microuniverso de producción: ellos hacen su propia ropa, fabrican artesanías, construyen sus viviendas, fabrican sus propios materiales de construcción... todo lo que se necesita es vitalizarlo y nutrirlo con instituciones nuevas, para que el desarrollo sea de abajo hacia arriba”.

No pocas veces hablaba Fox del modelo industrial de Italia, donde 98% de las unidades económicas tiene menos de 100 empleados. Las microempresas están desparramadas por todo el país, pero particularmente se concentran en el noreste, donde llega a haber un negocio por cada 10 habitantes en algunas zonas.

En Italia es común que se hable de “distritos industriales”, que son los sistemas productivos integrados a nivel local, cuyas principales características son la competitividad, la vocación exportadora, la flexibilidad productiva y la capacidad de generar empleo y de promover un desarrollo económico con más equidad social.

El secreto de su éxito estriba precisamente en integrar distritos industriales, donde las empresas no son entidades individuales, sino integrantes de conglomerados que, al unirse, pueden crear y producir lo que no lograrían hacer como firmas aisladas.

Uno de los ejemplos más claros de los encadenamientos productivos que las caracteriza es el del sector del calzado. Italia es uno de los mayores productores de zapatos a escala mundial. Sin embargo, es muy difícil encontrar un establecimiento que produzca “todo” el zapato: el ciclo productivo está dividido en muchas firmas, cada una de las cuales tiene su especialización: por ejemplo, tacones, suelas, hebillas o forros.

Lo mismo puede decirse de otros rubros (textiles, juguetes, anteojos). Gracias a la especialización, orientan sus recursos, que a menudo son muy limitados, hacia las cosas que realizan mejor y, por lo tanto, afrontan con mayor eficacia el problema clave de la calidad, ya que si una firma hace sólo un producto tiene necesariamente que elaborarlo cada vez mejor (Proceso 1267).

Un modelo así, prometía Fox en campaña y en los primeros años en la Presidencia, era la “gran y única oportunidad para generar el millón 350 mil empleos que necesita México para dejar de ser un país sólo de maquiladoras y sólo de salarios mínimos, e irnos a un país de emprendedores, de micro, pequeños y medianos industriales”.

Y sólo así, repetía, se lograría un crecimiento económico de 7%. Pero ni el 7% ni el esquema industrial y productivo de los “changarros” se hicieron realidad, aunque en su campaña y al principio de su gobierno no dejó de repetir: “tele, ‘changarro’ y ‘vocho’ / tele, ‘changarro’ y ‘vocho’”.

Y, sin embargo, la economía, según el Inegi, está “changarrizada”, o más bien, “microchangarrizada”.



Políticas públicas ausentes



Otro dato que ilustra la “changarrización” de la economía es la distribución de las empresas por actividad. Según el censo de 2009, de los 5.14 millones de unidades económicas que registró, en el comercio opera 47.1%; en el de servicios no financieros, 40%, y en manufacturas, 11.3%.

Con porcentajes de 0.4%, están servicios financieros, pesca y acuicultura, construcción y transportes, correos y almacenamiento; y con 0.1%, minería y electricidad, agua y gas.

Es decir, sólo al comercio y los servicios se dedica 87.1% del total de unidades económicas, o sea, unos 4 millones 480 mil 500 empresas.

Si sólo se considera el universo de los negocios que iniciaron operaciones en los primeros meses de 2009 –los 419 mil 164 señalados–, se tiene que aumentó la concentración en el comercio, pues más de la mitad, 52.2%, se dedica a él; bajó el porcentaje en los servicios a 38.7% y también el de las manufacturas, a 8.5%.

Esto es comercio y servicios concentran 91% de las empresas creadas en 2009.

Pero “comercio” y “servicios” siguen siendo términos muy abstractos. La información desagregada del Inegi ofrece datos reveladores: de todo el sector comercio, el denominado “al por menor” concentra el mayor número de empresas, y las que más abundan son las que tienen entre 0 y 2 empleados. Changarritos, pues.

Los datos: Sector Comercio: 1 millón 858 mil 550 unidades económicas. Comercio al por mayor: 118 mil 28 unidades (6.4%). Comercio al por menor: 1 millón 740 mil 522 unidades (93.6%).

Del millón 740 mil 522 “empresas” que se dedican al comercio al por menor, 1 millón 257 mil 793, ¡72%! o poquito menos que dos terceras partes, tienen “de 0 a 2” empleados. Luego vienen otras 383 mil 336 –22% del total– con 3 a 5 empleados.

Es decir, las empresas dedicadas al comercio minorista que tienen entre 0 y 5 empleados suman 1 millón 641 mil 129 negocios, 94% del total. Y sólo 62 mil 633 unidades, 3.6% de las minoristas, tiene entre 6 y 10 empleados.

En resumen: de cada 100 empresas que se dedican al comercio al por menor, 72 tienen de 0 a 2 empleados, 22 ocupan de 3 a 5 personas, y 3.6 emplean de 6 a 10.

El mismo esquema se da en el ámbito de los servicios. En el sector “Servicios de Alojamiento Temporal y de Preparación de Alimentos y Bebidas” hay 392 mil 242 unidades económicas, de las cuales 372 mil 539 –95%– se desempeñan en el subsector “Servicios de Preparación de Alimentos y Bebidas”.

De ellas, 199 mil 524 unidades, 54% del subsector, tienen entre 0 y 2 empleados; otras 125 mil 896, el 34%, ocupan de 3 a 5 personas.

Por la suma de ambos rangos se tiene que 88% de las empresas del subsector ocupan apenas entre 0 y 5 personas. Un 9% emplea entre 6 y 10 personas. O lo que es lo mismo, como en el comercio: “changarritos”, “changarros” y unas cuantas que aspiran a ser microempresas. Se trata, pues, de un país inundado de tienditas, taquerías, loncherías, fondas, vendedores, taxistas, cibercafés, lavanderías, vulcanizadoras, cerrajerías, reparadoras de calzado, alquiler de trajes y vestidos de etiqueta, juguerías, verdulerías, pollerías, burdeles encubiertos, minirrefaccionarias, expendios de pan, tlapalerías, sastrerías, papelerías… y todo cuanto se le ocurra al mexicano para subsistir.

Hay más de 5 millones de “unidades económicas” en México, pero nada que tenga que ver con políticas públicas de desarrollo industrial y comercial, sino más bien con la ausencia de éstas. (Con información de Juan Carlos Cruz Vargas.)


*Tomado de la revista Proceso.

sábado, septiembre 25, 2010

Desfiladero*



Tomados de La Jornada, El Fisgón y Helguera.

∙ AMLO va por el estado de México

Jaime Avilés

Andrés Manuel López Obrador, durante su gira por el estado de MéxicoFoto La Jornada
Andrés Manuel López Obrador comenzó anteayer una gira por todos los municipios del estado de México, de cara a las elecciones de 2011 y 2012. El máximo dirigente opositor del país desarrollará en los dominios del candidato presidencial salinista, Enrique Peña Nieto, el activismo que desplegó en la delegación Iztapalapa, en julio de 2008, y después en todos los municipios de usos y costumbres de Oaxaca, para derrotar en el primer caso al ala más derechista y corrupta del PRD, y en el segundo, al candidato de Ulises Ruiz, que parecía invencible.

Para iniciar su recorrido por el estado que concentra el mayor número de votantes después del Distrito Federal, López Obrador eligió el municipio de Jiquipilco, que fue el primero que ganó el PRD, años atrás, en la entidad. Y fue allí donde el alcalde actual, Enrique Galicia Hernández, acuñó el jueves una expresión que puede convertirse en calcomanía para pegar sobre los automóviles, en camiseta para portar con orgullo, en cartulina para exhibir desde las ventanas de la casa, pero de ningún modo –porque lo prohibiría el IFE– en lema de campaña: “¡En el estado de México estamos hasta el copete de Peña Nieto!”.

Gracias a su colindancia con la capital del país, a su enorme parque industrial, a su riqueza agrícola y a su densidad demográfica, el estado de México disimula con éxito sus horrores: registra un número de feminicidios más elevado que el de Chihuahua, la corrupción en todos los niveles de la administración pública es escandalosa, la violencia policiaca es legendaria y la impunidad de los amigos y socios del copetón es ostensible y quedó plasmada en el manejo que la procuraduría local dio al horripilante asesinato de la niña Paulette, un crimen que la complicidad convirtió en “accidente” y la televisión consagró como tal.

Mucho se jugará López Obrador en esto que ha llamado “la gira de la lealtad”, y que no sólo intentará organizar el descontento contra Peña Nieto sino, además, fortalecer la estructura del movimiento nacional que encabeza, ahí donde otras formas de la corrupción han tejido sólidos lazos entre la derecha del PRD y la escoria del partido que ha destruido al país desde Los Pinos. ¿Por qué insisten Jesús Ortega, Jesús Zambrano, Guadalupe Acosta Naranjo, el guanajuatense Carlos Navarrete que no abrió la boca en favor de las campesinas presas por abortar, y desde luego el ex y neosalinista Manuel Camacho, en aliarse con Felipe Calderón?

“Quítense de una vez la careta y vayan a afiliarse al PAN”, los conminó Andrés Manuel desde el templete de Jiquipilco, ante una multitud eufórica, y lo repitió en Temoaya, Oztolotepc y Xonacatlán, donde también se reunieron muchedumbres para escucharlo. A razón de 15 o 20 municipios por semana, López Obrador recorrerá de aquí a fin de año los 125 que configuran el rompecabezas del mapa mexiquense. Los resultados que obtenga clarificarán nuestra visión del futuro a corto plazo.

¿Rumbo al despeñanieto?

“El país va directamente al despeñanieto”, dice Jesusa Rodríguez en su nueva pieza de cabaret, Las crudas del bicentenario, que hoy se presenta a las 19 en el Universum de nuestra centenaria UNAM. Pero, ¿en verdad es inevitable que el petulante sobrino de Arturo Montiel se ponga la banda tricolor dentro de dos años? Veamos la cosa con calma.

De acuerdo con una investigación recientemente publicada por Jenaro Villamil, Peña Nieto invirtió 3 mil 500 millones de pesos en los últimos cuatro años para promover su imagen de salvador de la patria desde las pantallas de Televisa. La suma, equivalente al presupuesto del IFE en el mismo lapso, es inferior (en 600 o 700 millones de pesos) a la que Calderón dilapidó la noche del bicentenario, en que la teledictadura se llevó, para variar, la tajada del león.
En México está ocurriendo algo muy obvio. Peña Nieto por un lado y Calderón por el otro luchan por comprar el amor de Televisa para las elecciones de 2012. Mientras el copetón la forra con el dinero del erario que debería usar para atender las necesidades de los mexiquenses, Calderón le regala una parte del espectro radioeléctrico –ese “aire” del que hablan los locutores cuando dicen “estamos al aire”– por 180 millones de pesos.

Una ganga, pues por otorgarle una porción similar a Telcel y Telefónica cobró 5 mil millones de pesos. ¿Favoritismo o desesperación? Pensemos mal y optemos por lo segundo: el jefe mínimo sabe que si no deja en Los Pinos a alguien que le cuide las espaldas, tendrá que irse de México para siempre. Lo cual explica lo siguiente...

Anteayer, una juez de distrito prohibió a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes entregar a Televisa-Nextel los títulos de la concesión del espectro, pero la dependencia, que regentea Juan Molinar Horcasitas, dijo por medio de su director jurídico, Gerardo Sánchez Henkel, que no acatará la orden porque, si la desobedece, sólo tendrá que pagar una multa de 120 salarios mínimos. Otros dos jueces han dictado similares sentencias, pero Horcasitas, es decir Calderón, se las pasarán por el arco de la derrota pues en ello les va la vida.

Unido para siempre al recuerdo de los 49 bebés de la guardería de Hermosillo que se quemaron por negligencia de las autoridades cuando era director del Seguro Social, Molinar Horcasitas actúa ya como un capo de cuello blanco. Con la mano en la cintura favoreció la quiebra fraudulenta de Mexicana de Aviación, de la que su hermano era accionista, y encubrió al magnate Gastón Azcárraga, que se llevó alrededor de mil millones de pesos, mientras pilotos, sobrecargos, personal de tierra y empresas de diversos rubros turísticos se hundían.

Música por Veracruz

Fidel Herrera Beltrán se gastó en comprar votos durante las pasadas elecciones el presupuesto que el Congreso le asignó para hacer frente a desastres naturales. Miles de damnificados en Veracruz y Boca del Río están ahora a merced del lodo, los moscos y las epidemias. Mañana, en la Antigua Escuela de Medicina (Brasil y Venezuela, Centro Histórico), músicos de las mejores orquestas sinfónicas del país darán un concierto para apoyarlos. La entrada no es gratuita: hay que entregar una despensa con víveres en lata, jabones, pañales, cepillos y pasta de dientes, a cambio de un asiento. La solidaridad de los filarmónicos pone de relieve que el “gobierno” sigue sin enterarse de que ya no existe.

¿En cuántas localidades de Tamaulipas fueron canceladas las fiestas patrias porque ni la policía ni el Ejército se sintieron capaces de garantizar la seguridad del público? ¿Por qué todos los comederos del centro de Monterrey fueron obligados a cerrar la noche del Grito, para que nadie acudiera a la Macroplaza? ¿Ya vieron en Youtube la patética conmemoración del 15 de septiembre en Ciudad Juárez? Ante una explanada vacía, el alcalde exclamó “¡viva México!” y solamente le respondieron, “¡viva!”, su esposa y sus primas desde un balcón contiguo.

Al otro día fue asesinado un fotógrafo de El Diario de Juárez, y desde sus páginas la publicación preguntó a los narcos: “¿Qué quieren que hagamos o dejemos de hacer?, para que no sigan matando a nuestros periodistas?” Desde su búnker de la ciudad de México, Alejandro Poiré, vocero del gabinete de seguridad, decretó que el homicidio fue “por motivos personales” y absolvió a los sicarios. Los levantacejas más rastreros, en sus columnas de prensa, lo aplaudieron conmovidos. ¿Hasta cuando durará esto, antes que todo se derrumbe por completo?

jamastu@gmail.com

*Tomado de La Jornada

viernes, septiembre 24, 2010

El revanchismo*













Tomados de La Jornada, Helguera, El Fisgón y Rocha y El Universal, Helioflores y Naranjo.


Luis Javier Garrido

El bicentenario del inicio de la revolución de Independencia está siendo conmemorado en los hechos por el gobierno de Felipe Calderón, más allá de los festejos con fuegos artificiales, con decisiones que la comprometen cada vez más, y el sábado 18 La Jornada informó, con base en documentos oficiales, que agentes estadunidenses antiterroristas trabajan ya en las aduanas mexicanas.

1. América Latina y México constituyen un escollo fundamental en la pretensión hegemónica de Estados Unidos, según lo sustentó Noam Chomsky en una conferencia magistral el martes 21 en la UNAM –con motivo del centenario de la institución–, pero el gobierno de derecha que tiene México está empeñado en destruir lo antes posible todo vestigio de independencia de nuestro país.

2. Las políticas del gobierno de facto de Felipe Calderón han estado determinadas en estos cuatro años tanto por el cumplimiento de una serie de pactos y componendas que hizo con los intereses mafiosos que le ayudaron en 2006 a encaramarse en la silla presidencial, como por la aplicación sumisa de los programas de los organismos financieros internacionales y de las directrices de Washington para desmantelar la nación, pero no han dejado de estar marcadas también por el viejo espíritu revanchista de la derecha mexicana, que afloró como pocas veces en los “festejos oficiales” del bicentenario del inicio de la revolución de Independencia, y está ya marcando la sucesión del 2012 en un coctel depredador.

3. Los festejos oficiales, marcados por la simulación de la derecha en el poder que se pretendió nacionalista, sirvieron sin embargo a Calderón y a sus amigos para impulsar la campaña que lleva ya varios años para rescribir con ánimo cada vez más revanchista la historia de México con el pretexto de que la visión predominante presenta a los personajes históricos como héroes “de bronce” y la suya busca tornarlos “de carne y hueso” (aunque sin ideas), con lo que se pretende que no hubo una “revolución de Independencia” sino una violencia sin sentido, permitiéndose incluso el gobierno en sus festejos del día 15 la licencia de presentar como figura popular encarnando al “gigante” de 20 metros al contrarrevolucionario Benjamín Argumedo, lo que fue oportunamente denunciado por Pablo Moctezuma, en lo que se entendió como una abierta provocación al pueblo.

4. ¿Cómo puede entonces un gobierno de individuos que se han asumido como enemigos abiertos de la Revolución Mexicana conmemorar el próximo 20 de noviembre el centenario del inicio de ésta si no es mediante la simulación? El PAN nació en 1939 como un partido intransigente que no tenía más propuesta que destruir el proyecto posrevolucionario, y a ello se ha abocado desde 2006 con singular frenesí Calderón, quien se asume como ideólogo fanático del panismo: a terminar con todo vestigio de la reforma agraria, a cancelar los derechos de los trabajadores y de los sindicatos, a tornar inexistente el artículo 27 entregando las riquezas estratégicas de México al capital extranjero, a destruir el sector paraestatal liquidando Petróleos Mexicanos, el IMSS y el ISSSTE. Más allá de lo que puedan invocar en los programas neoliberales de los organismos financieros, a los panistas los mueve un profundo sentido de revanchismo.

5. El mejor ejemplo de lo que acontece en México lo ha dado por eso en estos meses la ejemplar lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas: al defender en un principio una empresa estatal, Luz y Fuerza del Centro, al servicio de los mexicanos, del intento oficial de cederle sus funciones a las trasnacionales españolas, a las que se hallan asociados los calderonistas, para que lucren; al defender un recurso estratégico de la nación, como es la energía, vital para un desarrollo soberano del país, ante el empeño de Calderón de entregarlo al extranjero; al hacer valer los derechos de los trabajadores a mantener su empleo –ahora con la figura del “patrón sustituto”– contra Calderón y su secretario Lozano empeñados en acabar con el sindicalismo; al hacer valer en suma el orden constitucional contra las acciones oficiales para pisotearlo.
6. El descaro oficial de Calderón al reconocer el 16 de septiembre en el discurso oficial de los festejos patrios que él asume como su misión histórica en Los Pinos terminar con “el viejo orden” para establecer un “nuevo orden”, y su empeño para identificar al PRI como el orden caduco y presentar al PAN como el futuro, aunado a su empecinamiento con romper la alianza PRI-PAN que lo llevó ilegalmente al cargo, abre sin embargo un nuevo escenario en el país. Ni los llamados a acuerdos o pactos o a una supuesta “unidad nacional” pueden ser entendidos ya por los panistas al cuarto año del sexenio más que como una sumisión a la visión integrista que enuncian, marcada por el revanchismo histórico.

7. El intento de Calderón y de sus amigos por terminar en México con el régimen federal no es por lo mismo más que un elemento que se suma a una visión conservadora que no encuentra ya límites en su misión depredadora, y que cree tontamente que está haciendo también con ello emerger al régimen político neoliberal del mañana. Calderón ha insistido una y otra vez con ánimo centralista en establecer un “mando único” policiaco en su supuesta “guerra contra el narco”, lo que terminaría con las policías judiciales o ministeriales estatales y las policías preventivas municipales, atentando contra la Constitución y el régimen federal. No es de sorprender por lo mismo que se haya resucitado el viejo proyecto salinista de denominar oficialmente a nuestro país “México” en vez de “Estados Unidos Mexicanos”.

8. El desastre en el estado de Veracruz, con gobierno priísta, ha llevado con esa visión al gobierno calderoniano, y es un ejemplo del desastre actual, a una disputa con éste por los recursos de emergencia ya que pretende manejarlos todos la Sedeso con fines electorales y centralistas, sin importarle la población civil en desgracia: imponiendo su visión maniquea y revanchista.

9. La disputa entre el PRI y el PAN por el 2012, que se ha exacerbado ya desde ahora, agrava la situación crítica que existe en el país. PRI y PAN coinciden en el mismo modelo económico y social neoliberal y si acaso divergen en cuanto a la celeridad con la que debe imponerse y a su profundidad (pues los priístas son partidarios de conservar un margen de maniobra para el Estado nacional y no coinciden con el PAN en lo tocante al papel de la Iglesia católica), ambas fuerzas políticas son corresponsables de las actuales políticas de depredación de la nación.

10. El proyecto de la derecha estadunidense de presentar a México como un “Estado fallido” o inviable, lo que crea según los halcones de Washington las condiciones para facilitarles una mayor intervención en las decisiones internas de nuestro país, y que ha sido impulsado por Calderón con su utilización anticonstitucional de las fuerzas armadas, avanza en tanto inexorablemente. El miércoles 22, durante una audiencia en el Senado, Janet Napolitano (secretaria del Interior), reiteraba que la inseguridad ha crecido en México con el gobierno panista, cuyas acciones han fracasado –y utilizó para sustentar su tesis el llamado de los periodistas de El Diario de Ciudad Juárez del día 20, en el que éstos sostienen curiosamente que los narcos son las autoridades de facto–, lo que avaló el republicano y también arizoniano John McCain, ex candidato presidencial, concluyendo los dos que “la seguridad interna” de Estados Unidos se halla cada vez más amenazada por el escenario mexicano.

*Tomado de La Jornada.

jueves, septiembre 23, 2010

La plaga de los supermercados*









Tomados de La Jornada, El Fisgón, Hernández y Helguera y El Universal, Helioflores.


Javier Sicilia

MÉXICO, D.F., 22 de septiembre.- Cuernavaca ha sido considerada una de las ciudades más verdes del país, como puede leerse en Bajo el volcán, de Malcom Lowry, o en Cristo en Cuernavaca, de Howard Fast. Sin embargo, la manera irracional con que sus gobiernos municipales la han urbanizado ha destruido ese verdor, que aún se preserva en los interiores de algunas casas y de algunos restaurantes.

Desde que los ciudadanos defendimos el Casino de la Selva en 2001, una de las demandas de la población ha sido crear áreas verdes públicas y centros culturales y de recreación que permitan no sólo detener esa hecatombe urbana, sino recuperar algo de la tradición y de la vida de esa ciudad. La respuesta, sin embargo –como ocurrió con el Casino de la Selva–, ha sido levantar plazas y supermercados en las zonas más impropias. De todas las ciudades del país, hoy Cuernavaca es la que mayor número de plazas comerciales, supermercados y megatiendas tiene por habitante.

En esa lucha ciudadana por recuperar el rostro de Cuernavaca, la organización ambientalista Guardianes de los Árboles propuso a la administración municipal de Jesús Giles comprar un predio abandonado sobre la avenida Emiliano Zapata, cerca de la glorieta de Tlaltenango, para que se creara un parque público y un centro cultural. La creación de ese conjunto –en un predio poco mayor a hectárea y media, con 166 árboles de 20 y 40 años de edad y dos caserones abandonados estilo Cuernavaca, uno de ellos de los años 40– es fundamental: no sólo permitiría rescatar el camino que debería seguir el urbanismo de Cuernavaca, sino que, además de aliviar la ya saturada vida de la zona –por la calle Compositores se desfoga hacia la avenida Zapata el tránsito vehicular de la colonia más poblada de Cuernavaca, el Zompantle, y cada año, sobre esa avenida, se instala durante 15 días la ancestral feria de Tlaltenango–, recuperaría algo de la porosidad entre la ciudad y su vialidad, es decir, la relación entre el contacto público y la multiplicidad de actividades que garantizan una vida económica, social y cultural rica.

Por desgracia, esa petición no sólo se desoyó, sino que ahora, con la administración priista de Martínez Garrigós, ha dado un giro hacia lo que en su momento fue la política de los panistas Estrada Cajigal y Raúl Ávila con el Casino de la Selva: entregarlo, no a Costco, sino a su rival, Wal Mart, para que allí se construya un Superama más –el más cercano se encuentra, en la avenida Ávila Camacho, a menos de un kilómetro de distancia.

A su fallida política sobre la basura (Proceso 1764), Martínez Garrigós suma ahora una fallida política urbanística, que inició con su intento de crear un segundo piso en la avenida Plan de Ayala y continúa con el auspicio de la asfixiante plaga de supermercados.

Wal Mart, como su rival Costco, no es sólo una empresa ecológicamente depredadora, sino que destruye la vida local. En 2001, cuando construyó el Superama de la avenida Ávila Camacho, taló 68 árboles, algunos de especies nativas, sin permiso de la Dirección de Ecología y sin contar con licencia de construcción; asimismo, como queda asentado en el expediente ESEEMA 419/01 del 12/07/01 de la CEAMA, no cumplió con las condicionantes de los resolutivos de la Manifestación de Impacto Ambiental: crear áreas verdes con especies nativas dentro del área del centro comercial y utilizar materiales permeables en su estacionamiento.

Este tipo de empresas –contrarias a todos los ideales de la Independencia– no sólo arruinan el comercio de sus alrededores, fomentando el desempleo, sino que, lejos de nutrirse de las mismas producciones de la región, que también arruinan, compran sus insumos en mercados lejanos, invierten sus ganancias fuera de la ciudad y del país, ocupan mano de obra especializada que circula de una filial de la empresa a otra, y los empleos que ofrecen se reducen a los de peones y cajeras. En 2004, cuando Wal Mart, bajo la administración de Arturo Montiel, se instaló en el perímetro C de Teotihuacán, Charles Fishman, en un estudio realizado para la revista Fast Company, señalaba que dicha compañía “ha determinado la vida y la muerte de las 21 mil empresas que en EU la proveen”, sustituyéndolas por maquiladoras que explotan mano de obra barata.

Lo que asombra de todo esto no es la existencia de este tipo de empresas –el capitalismo es tan inmoral como voraz–, sino que los gobiernos, particularmente en Cuernavaca, en su afán de no atender la manera en que los monopolios se crean en nuestro país, continúen privilegiándolas y, contra el repudio de los ciudadanos, ahondando el proceso de desertificación de la economía y del medio ambiente de las ciudades.

¿Será que los partidos políticos han perdido cualquier sentido de responsabilidad social y han convertido su estancia en el poder en una forma de la cleptocracia? ¿O acaso sus miembros carecen de la imaginación suficiente para rehacer en un sentido verdaderamente sustentable el tejido económico, social y ecológico de la vida de las urbes?

Cualquiera que sea la respuesta, hay que aceptar que los partidos hoy en día no representan la esperanza. Está, por el contrario, en los ciudadanos que resisten y aun saben que es necesario poner la ley por encima de los intereses y de los gobernantes.

Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar todos los presos de la APPO y hacer que Ulises Ruiz salga de Oaxaca.

*Tomado de la revista Proceso.

miércoles, septiembre 22, 2010

El Diario de Juárez y la derrota de Calderón*



















Tomados de La Jornada, Hernández, El Fisgón, Helguera y Rocha y El Universal, Helioflores y Naranjo.


Jenaro Villamil

MÉXICO, D.F., 21 de septiembre (apro).- Una conmoción fuera y dentro del país ocasionó el editorial publicado el domingo 19 de septiembre por El Diario de Juárez, bajo el título “¿Qué Quieren de nosotros?”. No es la primera vez que un medio impreso del norte del país decidía interpelar al crimen organizado para enfrentar la ola de intimidaciones y matanzas que alcanzaron ya al personal del propio rotativo.

De los casi 70 reporteros y trabajadores gráficos que han muerto en los últimos diez años, casi 60% trabajaban para medios de comuinicación de Tamaulipas, Sinaloa, Chihuahua, Baja California, Sonora o Durango, “plazas” disputadas por los cárteles del narcotráfico. Algunos periódicos como El Mañana, de Nuevo Laredo, Tamaulipas, decidieron desde hace años dejar de firmar las notas relacionadas con el narcotráfico para no poner en riesgo a sus reporteros. Otros, como Zeta, han acusado abiertamente la complicidad entre políticos y narcotraficantes.

Lo diferente es que, a raíz del asesinato de su fotógrafo Luis Carlos Santiago Orozco, El Diario decidió hacer pública su interpelación a los cárteles que se disputan la plaza y descalificar con toda crudeza el operativo policíaco-militar ordenado por el gobierno de Felipe Calderón. Ciudad Juárez se mostró así como el ejemplo más claro de una “guerra” cuya estrategia no está clara y que ha llevado al hartazgo de la población civil.

La respuesta del gobierno de Calderón al editorial de El Diario recordó a la tristemente célebre reacción del presidente frente a la matanza de jóvenes en la colonia Villas de Salvárcar. Todos recuerdan cuando el primer mandatario dijo que la masacre fue el resultado de “un pleito de pandillas”. En lugar de ponerse del lado de las víctimas y dimensionar el tamaño del descontento ciudadano, el calderonismo asumió el papel de policía represivo y decidió incriminar a las víctimas sin que existiera una investigación acabada. El error provocó un airado reclamo público de una de las madres de las víctimas de Salvárcar durante una gira de Calderón a Ciudad Juárez.

A través de su vocero en materia de seguridad, Alejandro Poiré, el gobierno de Calderón repitió la misma actitud con El Diario. Indignado por las críticas, Poiré lanzó un reclamo que pretendió ser un mensaje para todos los demás medios impresos que han sido víctimas de las presiones de los cárteles y sus sicarios:

“No cabe en modo alguno por parte de ningún actor el pactar, promover una tregua o negociar con los criminales que son justamente los que provocan la angustia de la población”, sentenció Poiré.

“Que quede bien claro: negociar, postergar o suspender la lucha contra el crimen organizado, lejos de desaparecer la amenaza de la violencia, implicaría someterse a la ley de quienes agreden para intentar eludir la acción del Estado y perpetuar su acción impune, y eso no ocurrirá”, agregó.

Hasta estas frases, la posición del gobierno federal tenía una lógica, quizá cuestionable en su eficacia, pero legal en su planteamiento. El problema fue que el propio Poiré decidió erigirse en ministerio público y cuestionar la condición de víctima del fotógrafo Santiago Orozco, para minimizar la legitimidad de la denuncia de El Diario.

Poiré afirmó en rueda de prensa que las primeras investigaciones realizadas por la Procuraduría General de Justicia de Chihuahua, el atentado contra el reportero gráfico tuvo como móvil las razones “de índole personal, más que por sus actividades profesionales”.

La respuesta del subdirector editorial Pedro Torres se hizo en la tarde del mismo 20 de septiembre: “Con qué calidad moral nos van a decir esto si no hay garantías para la seguridad”. Torres criticó que a cinco días del asesinato de Santiago Orozco las autoridades judiciales pretenden dar por buena una versión que elimine la línea del crimen organizado. Recordó que a casi dos años del asesinato del reportero Armando Rodríguez Carreón, trabajador también de El Diario, las autoridades no han avanzado en nada.

“Nos dijeron que tenían solucionado el caso y que hasta tenían identificados a los autores materiales e intelectuales del asesinato… No tienen nada”, afirmó.

Esta es la otra cara del alegato de El Diario y de decenas de otros medios mexicanos que se han enfrentado a las intimidaciones del narcotráfico. ¿De qué sirve denunciar ante las autoridades y a las fiscalías creadas si no se ha resuelto uno solo de los crímenes contra periodistas ni tampoco se han eliminado las amenazas de los cárteles?

¿Con qué confianza puede acudir un medio a las autoridades si éstas pretenden minimizar y reducir a “asuntos personales” los supuestos móviles?

*Tomado de la revista Proceso.

martes, septiembre 21, 2010

Carlos Salinas y otros expresidentes de México*













Tomados de La Jornada, Hernández, El Fisgón y Rocha y El Universal, Helioflores y Naranjo.


Miguel Ángel Granados Chapa


MÉXICO, D.F., 19 de septiembre.- Cualquiera que haya sido, fracasó el propósito del presidente Felipe Calderón al invitar a la cena del 15 de septiembre a los cinco expresidentes vivos (algunos de ellos vivísimos). Sólo dos acudieron: su correligionario Vicente Fox, con quien Calderón mantiene una relación ambigua y oscilante; y Carlos Salinas de Gortari, quien aprovechó el convivio para hacer política, como está en su naturaleza. Se abstuvieron Luis Echeverría, Miguel de la Madrid y Ernesto Zedillo.

En Palacio Nacional, Salinas explicó su presencia como una contribución a la unidad nacional. Con su reconocida sagacidad, recogió la expresión varias veces pronunciada por su anfitrión, quien todavía el lunes 13 retornó a esa idea –que en él es como una cantaleta, consciente como está de la polarización causada por su ascenso a la Presidencia. Salinas retomó ese propósito y quiso obsequiarlo. Pero su presencia se sumó a la de Fox, que en campaña lo desdeñó llamándolo Salinillas y acabó aceptándolo como cómplice en la maniobra para desprestigiar primero y desaforar después a Andrés Manuel López Obrador.

Si el objetivo de la invitación a los expresidentes era ofrecer un fresco de la unidad nacional encarnada en esos exmandatarios, el propósito no se logró. En otros tiempos, la imagen de que los expresidentes reunidos significan la unidad nacional ha sido fructífera. Manuel Ávila Camacho, como lo recordó el propio Salinas, convocó a sus antecesores en septiembre de 1942. México acababa de entrar en la Segunda Guerra Mundial y pareció conveniente al hermano de Maximino (el general Andrés Ascensio de Arráncame la vida) mostrar que las querellas internas, sobre todo las producidas por la Revolución, habían quedado atrás. Asistieron al Grito, en un acto que entonces se llamó “de acercamiento nacional”, los expresidentes De la Huerta, Calles, Portes Gil, Ortiz Rubio, Rodríguez y Cárdenas, citados en el orden cronológico de su presidencia. El acto fue significativo por la presencia de Cárdenas y Calles, quienes apenas seis años antes habían roto y ahora encarnaban interpretaciones opuestas de la Revolución en el poder.

Después del Grito, los invitados se fueron a su casa. En cambio, casi una veintena de años después el presidente Adolfo López Mateos convocó a sus predecesores no sólo a reunirse, sino a aceptar responsabilidades en su gobierno. Algunas designaciones rayaban en el ridículo, como la que recayó en Ortiz Rubio como representante del gobierno en el patronato de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos. O significaban muy poco, como en el caso del presidente convencionista Roque González Garza, quien recibió nombramiento de coordinador de las obras del gobierno federal en la Vega de Metztitlán; y, casi en el mismo nivel, el encargo hecho al otro Adolfo, Ruiz Cortines, quien aceptó con desgano ser delegado fiduciario de Nacional Financiera en el Fideicomiso de Minerales Metálicos no Ferrosos. Otras encomiendas tuvieron relevancia, ya porque la tenían de suyo o porque los expresidentes les dieron sustancia. Este último fue el caso del general Lázaro Cárdenas como director de la Comisión del Balsas (ya lo era de la correspondiente al río Tepalcatepec), de Miguel Alemán al frente del Consejo Nacional de Turismo y de Abelardo Rodríguez como presidente de la Comisión Nacional de Pesca: ambos organismos eran consultivos pero sus titulares los dotaron de funciones sustantivas. Emilio Portes Gil ya era director de la Comisión Nacional de Seguros y fue confirmado en su cargo en esta oportunidad, el 7 de diciembre de 1961.

Surcaban a la República entonces fuertes tensiones, resultado del enfrentamiento de corrientes poderosas: el Movimiento de Liberación Nacional, encabezado por Cárdenas, y el Frente Cívico de Afirmación Revolucionaria (llamado Frente Cínico en la revista de izquierda Política), que agrupaba al alemanismo y al callismo. El efecto mexicano de la Revolución Cubana, la movilización sindical que se gestó durante el sexenio anterior, y el creciente papel de algunos intelectuales (casi todos vinculados a la Universidad Nacional) como “conciencia del país”, obligaron a López Mateos a afianzar su poder mostrándose por encima de los “ismos” que ventilaban sus querellas. De allí su convocatoria a los expresidentes, que todos atendieron.

En cambio, tres de los cinco invitados de Calderón no se presentaron en Palacio Nacional. Aunque es el expresidente con quien más afinidades tiene el actual titular del Ejecutivo, Ernesto Zedillo no viajó a México, situado como se halla en ámbitos extranjeros y, por lo que se ve, resuelto a no involucrarse en asuntos mexicanos, como no sea a través de posiciones genéricas de corte académico. Miguel de la Madrid está ahora sí falto de salud, no como cuando respondió a una entrevista de Carmen Aristegui para su libro Transición y cuando autorizó que se radiodifundiera una parte de esa conversación, referida a su heredero Carlos Salinas. Por ese motivo no volvió por unas horas a Palacio Nacional.

La misma razón impidió a Luis Echeverría estar presente en la fiesta del Bicentenario. Quiero creer que también lo mantuvo en su caso un mínimo rubor, experimentado no sé si por sus hijas e hijos o por su abogado principal, Juan Velásquez. De aparecer en este momento en público, Echeverría habría sido interrogado sobre los dichos de Heraclio Bonilla, quien junto con Velásquez lo defendió de los intentos de llevarlo a prisión por las matanzas del 2 de octubre de 1968 y 10 de junio de 1971. Despechado por la morosidad de la familia Echeverría, que le niega o le regatea la parte principal de sus honorarios y le canceló la entrega mensual de un anticipo pactado, Bonilla hizo un recuento sumario de los bienes del expresidente: decenas de bienes inmuebles en la Ciudad de México, el terreno en que se alza el famoso hotel Camino Real Sumiya, en Morelos y, sobre todo, un extenso predio en Playa del Carmen –no aclaró si valuado en 130 millones de dólares o de cuya venta se espera obtener esa cantidad.

Sean esas las cifras de su patrimonio, u otras, sobra evidencia de que varias generaciones de Echeverría no padecerán penurias, pues son cuantiosos los bienes acumulados por el expresidente. No se le conocieron nunca negocios que produjeran ganancias voluminosas engendradoras de otros negocios. Fue desde joven servidor público, siempre en ascenso: director de Administración en Marina, oficial mayor de la SEP, subsecretario y secretario de Gobernación y presidente de la República. Por muy bien administrados que sean, sus sueldos y prestaciones no alcanzan para formar, ni con el más estricto sistema de ahorro, un caudal como el que ostensiblemente posee el expresidente o el que se presume a partir de la demanda civil de Bonilla, antaño defensor suyo, hoy su acreedor.

Es posible que la fortuna de Echeverría, como la de otros expresidentes, se haya alimentado de la partida secreta que año con año autorizaba la Cámara de Diputados y de cuyo monto y destino el presidente no tenía que rendir cuenta alguna. Es adivinable que buena parte de esos fondos que los presidentes manejaban discrecionalmente fueran a parar a sus cuentas bancarias. De Carlos Salinas dijo el ahora presidente de la Bolsa Mexicana de Valores, Luis Téllez, cuando se preparaba para ser secretario de Comunicaciones y Transportes, que se había robado la mitad de la partida secreta, que en el sexenio 1988-1994 sumó cerca de 8 mil millones de pesos.

Quién sabe si en esos montos, pero también en el caso de Salinas, como en el de Echeverría, es ostensible su enriquecimiento, que no les impide seguir cobrando su pensión vitalicia como expresidentes, a diferencia de Zedillo, quien renunció a ella porque cobra honorarios en varias fuentes, de negocios o académicas. Es presumible que Salinas utilizara la partida secreta en su provecho, como un regalo de la nación, como pago a sus servicios. No tenía derecho a disponer de ese patrimonio público para fines privados, pues se le autorizaba para el ejercicio de su cargo, no para quedarse con sus fondos.

Ya nadie pregunta a Salinas por ese dinero. Goza de la ventaja de la prescripción, es decir, del paso del tiempo que hace olvidar lances de primera importancia. Y por ello se desplaza, cada vez con mayor ostentación, en los terrenos de la política en general y de la electoral en particular, comarcas que antaño estaban vedadas para quienes, habiendo ya bailado, debían sentarse. Salinas, en cambio, está de pie, y camina y trota en pos de objetivos políticos como el que el PRI regrese a Los Pinos por medio de un político a quien él apadrine. El más notorio de quienes están en ese caso es Enrique Peña Nieto, pero maneja cartas alternativas.

En su activismo Salinas ha incluido, por lo que se vio la noche del Grito, la idea de apoyar a Calderón. Antes lo hizo con Fox. Lo hará con cualquiera que ni siquiera pida, sino insinúe que lo requiere.

*Tomado de la revista Proceso.

lunes, septiembre 20, 2010

¡Viva Salinas!*









Tomado de La Jornada, Rocha, Helguera y Hernández y El Universal, Helioflores.


John M. Ackerman

Del mismo modo en que Manuel Ávila Camacho traicionó el programa e ideario de Lázaro Cárdenas del Río para retornar al caciquismo de Plutarco Elías Calles, Felipe Calderón también se ha propuesto frenar el proceso de democratización y entregar el poder al más retrógrado cacique político del momento: Carlos Salinas. Andrés Manuel López Obrador agregó vivas” a “los héroes anónimos”, a los indígenas, a las mujeres, y a los jóvenes en su arenga desde la Plaza de las Tres Culturas el pasado 15 de septiembre. A Calderón, sin duda, no le faltaron ganas de colocar a Salinas junto a los héroes de la patria en su proclama desde Palacio Nacional.

Habría que discrepar del gran maestro del periodismo nacional, don Miguel Ángel Granados Chapa, cuando afirma que Ernesto Zedillo es “el ex presidente con quien más afinidades tiene el actual titular del Ejecutivo”. La comparación más adecuada no tendría que ser con el burócrata gris y corrupto de Zedillo, sino con el gobierno autoritario y represor de Salinas. Si Salinas eliminó la rectoría del Estado en la economía y transformó los monopolios públicos en oligopolios privados para beneficiar a sus amigos y prestanombres, Calderón hoy también beneficia amigos y familiares y auspicia una fantástica concentración de la riqueza nacional en pocas manos. Recordemos que Carlos Slim le debe la acumulación de su fortuna al gobierno de Salinas, y que hoy el millonario se ha convertido en el hombre más rico del mundo bajo el amparo de Calderón.

Si Salinas atacó a campesinos e indígenas con sus ominosas reformas para privatizar el ejido y vender el país con su tratado de libre comercio, hoy Calderón ha emprendido una verdadera cruzada anti-obrera contra electricistas, obreros, mineros, maestros independientes y más recientemente los trabajadores de Mexicana de Aviación.

Ambos presidentes comparten una vocación represora en contra de dirigentes sociales, toleran todo tipo de violaciones a los derechos humanos y solapan de forma cínica la impunidad y la corrupción. Ambos sexenios también se han caracterizado por un masivo derroche de recursos públicos para una populista propaganda gubernamental. Y como colofón ridículo de las coincidencias, las únicas dos ocasiones en que México ha “ganado” el concurso Miss Universo han sido precisamente durante los sexenios de Salinas y Calderón. La reciente condecoración de Rigoberta Menchú también trae a la memoria los hipócritas elogios que Salinas ofreció a la premio Nobel latinoamericana.

El delfín actual de Salinas, Enrique Peña Nieto, hoy se conduce con una gran soberbia al grado de imponer una contrarreforma electoral en el estado de México, reminiscente de aquella otra de 1989-1990 impulsada por Salinas. Con razón el ex presidente hoy celebra a Calderón: “Son tiempos de cambio. Me parece que han sido positivos”.
A pesar de las coincidencias, también existe una diferencia fundamental entre Ávila Camacho y Calderón Hinojosa. En la reunión histórica de los ex presidentes del 11 de septiembre de 1942, Ávila Camacho logró conciliar dos polos políticos, Cárdenas desde la izquierda y Calles desde la derecha, con el fin de demostrar la “unidad nacional” frente a la entrada formal de México en la Segunda Guerra Mundial. En contraste, la reunión del 15 de septiembre pasado convocó a dos ex presidentes, Salinas y Vicente Fox, que comparten una misma ideología y proyecto antipopular. Resulta evidente que la “unidad” que promueve Calderón no es una unión plural y diversa como la de antaño, sino solamente un “cierre de filas” entre la misma clase política de siempre, con la notable exclusión de la izquierda política. Aquí Calderón, una vez más, aplica la lección de su maestro de “no ver ni oír” a un amplio sector de la sociedad.

Entrevistado en Palacio Nacional, Salinas recuperó lo dicho por Ávila Camacho cuando este último declaró aquel 11 de septiembre: “Estamos aquí los de ayer y los de hoy; mientras estemos unidos, no habrá enemigo que nos derrote”. ¿Quién podría ser hoy el “enemigo” al que se refiere Salinas? ¿El narcotráfico? Difícil de pensar. ¿La corrupción? Imposible de creer.

Es evidente que el “enemigo” de hoy sigue siendo el mismo que con toda fuerza en las elecciones presidenciales de 1988 y de 2006 ha expresado su rotundo rechazo al neoliberalismo. El mismo enemigo que en ambas ocasiones tuvo que ser contenido con todo el peso de “las instituciones” y que desde la pasada década de los ochenta ha sido sistemáticamente excluido del desarrollo nacional: el pueblo de México. Es una lástima que Miguel de la Madrid y Ernesto Zedillo no llegaron al convite de Calderón el pasado 15 de septiembre, ya que hubiera sido magnífico observar reunidos en el mismo balcón a los responsables históricos del actual desastre nacional.

La sociedad no puede seguir tolerando el renovado activismo político del peor presidente que México padeció en el siglo XX. Como bien lo dijo Fox en su campaña presidencial, “con Salinillas ni al baño”, sólo que aquí Fox volvió a fallar: al menos ya fueron juntos a Palacio Nacional.

http://www.johnackerman.blogspot.com/

*Tomado de La Jornada.