progressif

lunes, febrero 11, 2008

Repudio popular. Millones en las calles del DF






Tomados de La Jornada, Helguera, Hernández y Rocha y El Universal, Helioflores.

El priísta Manlio Fabio Beltrones-quien salió fortalecido con la nueva composición del IFE- que se perfila como fuerte candidato a presidente de México para el 2012 vuelve a utilizar el juego de palabras, la mentira y el cinismo para buscar confundir sobre los verdaderos intereses de su grupo político en la venta de Pemex.

De la misma manera en que el PAN dice un día una cosa, al siguiente se contradice y luego “justifica” el atraco, el PRI afirma con seguridad que no aprueba la privatización de la paraestatal. Sin embargo, la línea está dada y sólo la inconformidad ciudadana con la carestía, inseguridad, desempleo, etc., han hecho que se tomen medidas precautorias, antes de oficializar la privatización del petróleo.

No es nuevo que el PRIAN mienta sobre situaciones fundamentales o casos de vital importancia para el país. Ambos han recurrido al sistemático fraude electoral, a la compra de votos, a la venta de empresas del Estado y al cabildeo para grandes empresarios. Todos ellos –al igual que la Nueva Izquierda de los “Chuchos” y el grupo de Cuauhtémoc Cárdenas- dictan leyes a favor de los ricos y poderosos, en evidente detrimento de la calidad de vida de más de 100 millones de mexicanos.

Por ello las siguientes declaraciones son tan falsas como la “inocencia” del ladrón y traidor Vicente Fox Quesada, de su esposa Marta Sahagún y sus hijastros los bribones Bribiesca.



Petróleos Mexicanos (Pemex) no se vende, declara el coordinador del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Senado, Manlio Fabio Beltrones. Eso sí, aclara, los priístas plantean que la paraestatal se convierta en una empresa pública que no esté atada al gobierno y la Secretaría de Hacienda, proceso que el legislador define como “una segunda expropiación” petrolera.

Este modelo, explica, no gira alrededor del uso del capital privado, y menos de una supuesta privatización.

Aun cuando el grupo parlamentario del Revolucionario Institucional en la Cámara de Senadores autorizó al presidente de la Comisión de Energía, Francisco Labastida Ochoa, a “buscar fórmulas” para la modernización de la empresa, Beltrones anuncia que el tricolor esperará a que el gobierno de Felipe Calderón presente su iniciativa.

Además, define en entrevista, su partido no avalará una reforma que genere recursos para hacer más ricos a los ricos, porque –delinea– no es la intención del tricolor presentarse como un Robin Hood a la inversa, que robe a los pobres para dar las ganancias a los adinerados.
La Jornada, 11 de febrero de 2008.



Un ejemplo de lo anterior es la cantidad de inmigrantes –calculado en medio millón de personas al año- que buscan empleo en Estados Unidos. O los más de cinco mil que buscan asilo en Canadá y no por motivos políticos, sino por razones ligadas a la inseguridad y la falta de Estado de derecho. Amenazas de muerte por parte de secuestradores, narcotraficantes o violencia intrafamiliar. Son los mismos policías los encargados de avisar a los delincuentes –muchos policías y ex policías forman parte de los grupos de bandidos- para que “silencien” a los denunciantes.

Otro ejemplo más son los más de 12 millones de personas que se manifestaron en la vía pública para demandas mejor calidad de vida, educación, trabajo, no vender Peme y, la CFE, servicios públicos como luz, agua y drenaje. Más de la mitad de ellos corresponden a demandas contra el gobierno federal, quien tarda en buscar el díalogo con los manifestantes hasta 10 horas, mientras que el gobierno de la ciudad lo busca en tres horas.

La realidad es brutal, por eso también son ridículas las encuestas a modo que señalan “aprobaciones” magníficas para el desgobierno pirata del pelele Felipe Calderón Hinojosa –quien en poco más de un año ha dejado al país con mayor carestía, menor crecimiento económico, mayor inseguridad y peor desempleo- y la “exigencia” ciudadana de que el PRD reconozca al usurpador como presidente. A otro perro con ese hueso.


En seguida dos artículos tomados del periódico La Jornada.









Astillero

Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx


Empanizado, el presidente del IFE
Impulso blanquiazul guanajuatense

Ayuda solidaria de los chuchos

Izquierdismo como coartada


El nuevo consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, fue impulsado al cargo por el Partido Acción Nacional y sus colaboradores perredistas de Nueva Izquierda para tener la coartada de que un hombre de pasado “izquierdista” es el responsable de los procesos electorales venideros (una presunta segunda versión de José Woldemberg). La clave de la designación de ese personaje menor está en Guanajuato, desde donde la candidatura de V. Zurita fue promovida por miembros del partido blanquiazul ligados a la defensa de los hermanos Bribiesca, al bufete de Diego Fernández de Cevallos, a los proyectos políticos de Carlos Medina Plascencia y Juan Carlos Romero Hicks y a la sastrería que zurció la ley electoral guanajuatense para que Vicente Fox pudiese ser gobernador. Del lado del sol azteca se contó con la ayuda solidaria del chuchista senador Carlos Navarrete, también guanajuatense.

Dejando atrás la ciudad de México, Valdés Zurita llegó hace tres años a esa entidad como maestro de la Universidad de Guanajuato, dominada por Juan Carlos Romero Hicks, quien fue rector de esa casa de estudios, gobernador de la entidad hasta 2006 y, actualmente, antitético director del Conacyt . Según escribió Luis Miguel Rionda en el Correo de Guanajuato, el ahora presidente del IFE “echó raíces muy rápidamente en nuestra sociedad local. No se limitó a sus actividades académicas. Se comprometió con el desarrollo de la calidad en el área de los servicios culinarios, y junto con su esposa Beatriz Calderón invirtió todos sus ahorros en la apertura de una academia de gastronomía, Agatha, que ha contribuido a formar expertos culinarios y sommeliers en León y la región. Él es un experto catador de vinos finos, en congruencia con su gran cultura humanística”.

Pero no era ése el único punto de contacto del especialista con una entidad que en 2006 arrojó una desbordada votación para Felipe Calderón y un buen número de acusaciones y sospechas respecto al manejo electoral fraudulento necesitado de especialistas. El senador Carlos Navarrete dijo ayer a Mariana Almanza, reportera de El Sol del Bajío, que “en 1993, en el interinato de Carlos Medina Plascencia, cuando se instaló la Comisión para la Reforma Electoral del Estado (Copreg), se contrató un conjunto de especialistas para que les ayudara a arreglar la ley electoral de Guanajuato, y uno de ellos fue Valdés Zurita, quien (…) ayudó a generar la reforma que permitió que en 1995 hubiera una elección extraordinaria, donde fue electo Vicente Fox como gobernador”. El coordinador de los senadores del sol azteca aprovechó para congratularse de que “un profesional formado en la izquierda desde su juventud”, con una “trayectoria semejante” a la de Woldemberg, esté ahora en vías de recuperar la credibilidad del IFE.

Otro motor importante en la historia reciente de Valdés Zurita es Juan Miguel Alcántara Soria, diputado federal panista en dos ocasiones, procurador de Justicia durante el gobierno de Carlos Medina Plascencia y socio del dorado bufete jurídico en el que convergen los intereses de Diego Fernández de Cevallos y Antonio Lozano Gracia. Egresado de la Escuela Libre de Derecho, Alcántara es parte del grupo que trata de abrir camino a la corriente de Felipe Calderón en una entidad dominada por El Yunque, e incluso le organizó (el 8 de febrero de 2006) un almuerzo en Irapuato al que asistieron el gobernador en funciones, Romero Hicks, el candidato a sucederlo, Oliva, funcionarios estatales y empresarios. La reunión fue, en realidad, un pase de charola. Uno de los asistentes, el hotelero Enrique Zavala, dijo a periodistas que se habían recogido donativos individuales de “más de cuatro ceros”. En las especulaciones para integrar el gabinete felipista se mencionó al recolector guanajuatense de fondos en efectivo y sin recibo como posible procurador general de la República. Decidido a hacer política que trascienda los cubículos académicos, Alcántara Soria tomó posesión el pasado 2 de la presidencia del Instituto Guanajuatense de Estudios y Ciencia Política, con la participación destacada de Valdés Zurita.

El pasado viernes, en su columna de El Heraldo de León, Miguel Zacarías detalló otros elementos de “la raíz guanajuatense” del nombramiento de Valdés Zurita: “… uno de los que impulsó el nombre del ahora consagrado fue Luis Fernando Macías”, quien comentó el caso con el diputado Ector (sic) Jaime Ramírez Barba, “y así comenzó la larga odisea” en cuyo curso “Valdés fue entrevistado por diputados federales, y entre otros y otras estaba ahí la legisladora María del Pilar Ortega, a quien le llenó el ojo muy a pesar de sus antecedentes de militante de partidos de izquierda”. ¿Quiénes son esos promotores? Macías fue coordinador de asesores del gobernador panista Juan Carlos Romero Hicks; Ramírez Barba fue diputado federal panista y actual secretario de Salud del gobierno panista de Juan Manuel Oliva, y Ortega es una abogada panista con larga experiencia en asuntos de registros públicos de la propiedad y notarías, pues fue, a partir de 2002, directora general de esa área en Guanajuato, justamente durante un tramo fundamental de la epopeya empresarial en que los hermanos Bribiesca pasaron de la precariedad a la extrema prosperidad económica. María del Pilar Ortega es actualmente diputada federal y, según denuncias de sus compañeros de la primera comisión indagadora de los negocios de los hijos de Marta Sahagún, mediante la firma Construcciones Prácticas fungió como especializada pieza de entorpecimiento y encubrimiento de las investigaciones legislativas relacionadas con datos de registros públicos de la propiedad y notarías.

Pues sí: el nuevo presidente del IFE es un hombre con la izquierda en su pasado, propuesto oficialmente por el segmento chuchista-cardenista (Navarrete y González Garza) del PRD, pero con una fructífera relación con panistas, sobre todo de Guanajuato. ¡Hasta mañana, viendo que Calderón no pudo escoger peor momento para realizar su muchas otras veces pospuesta visita a Estados Unidos: a eso le llaman timing!


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IFE: la derrota del PRD


John M. Ackerman


Desde luego existe una diferencia sustancial entre el más reciente proceso de sustitución de los consejeros electorales y el ocurrido en 2003. Hace cinco años el partido de la izquierda tuvo la dignidad de protestar públicamente por su exclusión. Hoy el Partido de la Revolución Democrática (PRD) celebra y legitima la imposición de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN) de un Consejo General a modo.

Los más recientes nombramientos violentan la autonomía del Instituto Federal Electoral (IFE) al minar dos de sus ingredientes más importantes: pluralidad e independencia. Al quedar nuevamente desprovisto de una perspectiva crítica y progresista, el Consejo General del IFE mantiene su homogeneidad y monocronismo ideológico. Al repetir la utilización de un sistema de cuotas puras de los partidos políticos, la voz ciudadana y la independencia quedan una vez más al margen del instituto.

Tal como lo hicieron en 2003, PAN y PRI logran colocar sus fieles emisarios en el Consejo General. El partido en el gobierno promovió a Benito Nacif, un hombre profundamente conservador, cercano a Felipe Calderón y amigo íntimo de Luis Carlos Ugalde. Nacif repudió públicamente la reforma constitucional en materia electoral y defendió hasta el último momento la permanencia de los anteriores consejeros. Firmó el desplegado organizado por Hector Aguilar Camín y una camada de intelectuales de derecha el pasado 5 de septiembre. Pero, paradojas de la vida, el lobo ahora cuidará a las ovejas.

El PRI también logró meter a su gallo. Marco Antonio Baños, hombre sumamente cercano a Felipe Solís Acero y Manlio Fabio Beltrones, es fundador, junto con María del Carmen Alanís, de la consultora DEMOS. Baños se encuentra íntimamente ligado con la vieja burocracia priísta del IFE, donde se formó a principios de los años 90, y ha colaborado cercanamente con gobiernos y políticos emanados del viejo partido del Estado.

La tesis de que el PRD es quien gana al colocar a Leonardo Valdés en la presidencia del IFE es a todas luces falsa. El pasado 30 de enero, el grupo parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados aprobó una lista de ocho candidatos finalistas, incluyendo cuatro candidatos de alta prioridad, que le pudieran generar confianza. El partido buscaría colocar por lo menos uno de ellos en el Consejo General para asegurar la presencia de una voz crítica y ciudadana en el IFE. Leonardo Valdés simplemente no aparecía ni en la lista de los ocho iniciales ni en la de los cuatro finales, y con mucha razón. Desde hace años que Valdés ya no se identifica con la izquierda y su cercanía a posiciones de Acción Nacional como consejero del Instituto Electoral del Distrito Federal ponía en cuestión su independencia.

Durante la negociación, PAN, PRI y la Presidencia de la República fueron vetando uno por uno los nombres propuestos por el PRD. Primero cayó Genaro Góngora, después Jaime Cárdenas, les siguieron Irma Sandoval y Alfredo Figueroa, y finalmente también se logró vetar a Javier Santiago. Ante tal intransigencia quedó claro que la alianza gobernante no dejaría pasar un solo consejero que pudiera tener posiciones incómodas para el régimen.

En lugar de defender a los candidatos que dieran confianza y certidumbre a su partido y a la ciudadanía, Javier González Garza cedió a las presiones. Prefirió asumir la candidatura de Valdés como si ésta fuera una propuesta del PRD antes que quedar totalmente fuera de la negociación. Si no aceptaba este premio de consolación, el güero se arriesgaba a ser descalificado de obcecado e intransigente. González Garza colocó su reputación personal por encima del mandato de su propio partido.

El resultado fue que aunque el güero quedó bien con la prensa y el gobierno, el PRD resultó un mero espectador del proceso de selección de los consejeros. Ni logró vetar a los candidatos más agresivos de los otros partidos, ni colocó un solo consejero que asegurara la confianza del partido de izquierda en el árbitro electoral. Así, el PRD terminó simplemente avalando una tercia que no ayudó a construir.

Se ha señalado que el hecho de que Valdés no tenga afinidad por el sol azteca o la izquierda es un signo positivo, que demuestra la altura de miras de los diputados al nombrar un consejero presidente sin compromisos con los partidos. Ojalá sea cierto. El tiempo ya nos irá aclarando dónde están los compromisos de Valdés. Pero en ese caso no se justifica que al PRD se le haya “cobrado” su nombramiento, dejando los otros dos lugares al PRI y al PAN. Además de Valdés, tuvo que haber entrado alguno de los candidatos propuestos por el PRD.

Felipe Calderón se salió con la suya. Tal como lo adelantó un columnista cercano a Los Pinos el pasado 2 de febrero, “la estrategia de Los Pinos, dicen, sería neutralizar una descalificación, presente y futura, de la izquierda a la integración del instituto. Desconocer y desconfiar de la autoridad electoral sería un argumento que perdería fuerza y sentido si uno de los suyos está en la presidencia”. Esperemos que la sociedad no se deje engañar tan fácilmente. La llegada de Leonardo Valdés a la presidencia del IFE no significa una victoria para la izquierda, sino una rotunda derrota del PRD a manos de un régimen cada día más intransigente e intolerante.

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