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jueves, febrero 07, 2008

México en quiebra técnica gracias al PRIAN







Tomados de La Jornada, Hernández, Helguera, El Fisgón y Rocha y El Universal, Helioflores.

Durante la elección presidencial de 2006 el PRIAN insistió una y otra vez en que de llegar la izquierda al poder –concretamente Andrés Manuel López Obrador- México entraría en una escalada de precios, además de que endeudaría la país hasta llevarlo a la quiebra.

En poco más de un año de desgobierno espurio, el pelele Felipe Calderón Hinojosa a incrementado la deuda pública en 16 por ciento hasta lograr la cifra récord de 2 billones 757 mil 414 millones de pesos, lo que representa la cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB).

De seguir por ese camino en los próximos años el país estaría en quiebra, tal y como amenazaban que sería si llegaba la izquierda al poder. Y no es el único caso. En dos sexenios el PRIAN endeudó a Pemex y la CFE hasta el tope. En los próximos años los mexicanos –quienes no pertenecemos al corrupto sindicato petrolero, ni a la dirigencia de la paraestatal y mucho menos al gobierno usurpador- tendremos que desembolsar más de 800 mil millones de pesos para pagar, sólo parte del capital y de intereses de esa deuda. Al igual que con el Fobaproa los ciudadanos seremos los únicos que pagaremos el costo del saqueo y corrupción que en los últimos 25 años de PRI y PAN en el poder han dejado endeudada a la principal empresa de los mexicanos.

Por si fuera poco los principales empresarios del país –esos mismos que mantienen sus dientes afilados para encajar la mordida a Pemex y la CFE- como Telmex, Televisa, Bimbo, Maseca, Coppel, etc., fueron los primeros en ampararse para no pagar impuestos y seguir viviendo gratis en un país en el que exprimen a sus trabajadores. Son los mismos que apoyaron el fraude electoral de 2006, los mismos que han interpuesto fallidas controversias constitucionales para poder seguir haciendo fraudes electorales, los mismos que controlan el poder político y los mismos que impusieron al pelele Calderón Hinojosa. Ellos buscarán con su dinero y cercanía con los jueces evitar pagar impuestos. Mientras, todos los demás seremos obligados a pagarlos. ¿Ese es el Estado de derecho que pregonan?

Cada vez es más claro el cinismo y corrupción con que se manejan las altas esferas de los poderes político y empresarial. Todos en la misma línea: el robo y saqueo a la nación y a los indefensos mexicanos, ante el poder de la “ley en la mano” de tanto transa.



Los siguientes materiales fueron tomados del periódico La Jornada.




http://www.jornada.unam.mx/






La democratización de Pemex


Carlos Montemayor

Por más que tratemos de evitarlo, por menos literario que procuremos hacer el análisis de nuestra vida social, el realismo mágico se filtra por las grandes fisuras de los discursos de viejos y nuevos políticos y por las cuarteaduras cada vez mayores de los desvencijados muros de nuestra economía nacional. La conversión del color negro en color blanco es sorprendente en México: tan fácil como convertir, en la gastronomía popular, un gato en liebre o, en la música popular, un gavilán en paloma.

En efecto, hay que recibir con buen humor, con cierta imaginación literaria, acaso como un homenaje involuntario a Gabriel García Márquez, los acontecimientos de nuestros días. Porque ahora, al proceso de convertir los ingresos públicos en ganancias privadas y las deudas empresariales en deuda pública varios de nuestros políticos lo quieren llamar “democratización”, cosas del realismo mágico que no hubiera imaginado nunca el viejo Aristóteles. Algunos de nuestros políticos tienen la peregrina idea o la ocurrencia exótica de que todos los mexicanos padecemos la insuficiencia cerebral necesaria para confundir al lobo con el cordero y a Dios con el diablo.

Durante una ceremonia de homenaje a los atenienses caídos en la guerra, Pericles explicó que: “… nuestro gobierno se llama democracia, porque la administración de la república no pertenece ni está en pocos sino en muchos”. En otro discurso, también registrado por Tucídides, Pericles agregó otro rasgo: “En cuanto a lo que al bien público toca, pienso que es mucho mejor para los ciudadanos que toda la república esté en buen estado, que no que a cada cual en particular le vaya bien y que toda la ciudad se pierda. Porque si la patria es destruida, el que tiene bienes en particular también queda destruido con ella como los otros. Por el contrario, si a alguno le va mal privadamente, se salva cuando la patria en común está próspera y bien afortunada.”

Aristóteles nos provee de otra aclaración importante para matizar las cosas en aquellos tiempos. En un pasaje no siempre comentado de su Política (Libro IV, 1290b) propone lo siguiente: “Debe decirse más bien que hay democracia cuando son los libres los que tienen la soberanía y oligarquía cuando la tienen los ricos; pero da la coincidencia de que los primeros constituyen la mayoría y los segundos son pocos, pues libres son muchos, pero ricos son pocos… El régimen es una democracia cuando los libres y pobres, siendo los más, ejercen la soberanía, y una oligarquía cuando la ejercen los ricos y nobles, siendo pocos.”

Esta reducción a dos formas de gobierno se antoja más práctica que los matices de la división tripartita, porque refleja dos condiciones categóricas: la movilidad social misma entre ricos y pobres en la alternancia del poder y las condiciones sociales que producen un mayor número de pobres y un menor número de ricos. Esto es, el registro de una “más amplia” o “más reducida” distribución de la riqueza. En nuestro tiempo, cuando todo quiere explicarse por medio de análisis macroeconómicos, la prosperidad de los pocos o de las elites financieras se confunde con la riqueza de la República; no es así. La pobreza extrema de millones de habitantes no puede solucionarse con la riqueza de una elite.

La costumbre de emplear a fondo el realismo mágico en el lenguaje de las políticas económicas comenzó con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Recientemente, en las páginas de La Jornada, Carlos Fernández-Vega recordó que el 2 de mayo de 1990, cuando se anunció la reprivatización bancaria, Salinas la justificó diciendo que había que “democratizar el capital financiero”. Fernández-Vega apuntó que, en los hechos, “el número de accionistas, en el mejor de los casos, no pasó de un par de centenas (0.0002 por ciento de la población de entonces). Lo único que sí se democratizó fue el voluminoso costo del rescate bancario”. Uno de los resultados de esa democratización es que la banca ya no es mexicana.

Difícil creer que el “poder del pueblo” equivale a la desmedida codicia de las elites. Decir que es un proceso de democratización que el lobo se coma los bienes de los corderos es una broma de mal gusto. No digo que debamos tomar las cosas siempre con seriedad. Pero tengamos, al menos, un poco de respeto con el buen humor. Hay límites incluso para las bromas: se requiere decencia, como las “buenas familias” han argumentado siempre.

Convertir ingresos públicos en ganancias privadas de una elite no es democratizar Pemex, sino una capitulación del Estado, una cancelación de responsabilidades públicas, un retroceso nacional. ¿Qué más nos falta ver y vivir en México? Estamos, como diría García Márquez, ante la crónica o historia de un nuevo robo a la nación ya anunciado.

Suele decirse que el político es un hombre de acción y el escritor un hombre de imaginación. Sin embargo, la mayor parte de la actividad del político tiende a imaginar una peculiar reconstrucción de la realidad que justifique las actividades de represión, reorganización, competencia o justicia social que se propone un grupo en el poder en un momento dado. De tal manera que el ejercicio político no es puramente la acción, también la ficción, y muchas veces con un sentido más peligroso que el literario. Es la ficción que da origen a la “versión oficial de la realidad”.

No niego la importancia de la imaginación, por supuesto. Sí, pero ahora los políticos mexicanos abusan y creen que pueden transformarse en ilusionistas. ¿Lo permitirá el país? ¿Da México para eso y más? Qué ganas de imitar a nuestros vecinos distantes y pedir que “Dios bendiga a los Estados Unidos Mexicanos”.


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Aristegui: toral para la democracia, acotar el poder de radio y televisión


Di Bella anticipa que se intensificarán presiones por reforma a la ley de medios

La concentración monopólica en México, de las más “escandalosas” del mundo: Corral


Alonso Urrutia

Al participar en un foro organizado por El Colegio de México sobre democracia y medios de comunicación, Javier Corral, ex senador y miembro destacado de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información, anunció la inminente creación de un frente de organizaciones en lucha por la reforma a la Ley Federal de Radio y Televisión.

En su intervención, el panista sostuvo que es imperioso poner fin en México a una de las más escandalosas concentraciones monopólicas que existen en el mundo.

Durante el foro, la ex conductora del noticiario Hoy por hoy Carmen Aristegui dijo que más allá de considerar su salida de W Radio –estación manejada por el grupo español Prisa y Televisa– como “un atentado a la libertad de expresión” y una violación al derecho del auditorio al acceso a la información, lo que muestra es la necesidad que requiere la democracia mexicana de avanzar en un tema toral como es poner freno al poder de los grupos que controlan la comunicación electrónica en México.

Por su parte, el ex director de Canal Once y actual secretario técnico del grupo plural en materia de telecomunicaciones y radiodifusión, Julio di Bella, advirtió que si en las reformas electorales se advirtieron presiones de los grupos de concesionarios, las discusiones en torno a las modificaciones en materia de medios llegarán a una tensión máxima, porque estará en juego el rumbo que adoptará el esquema de comunicación en el país.

En el seminario, el periodista Miguel Angel Granados Chapa definió el caso de Aristegui como emblemático de los abusos de los medios de comunicación. Subrayó que la afectación no es un asunto personal de la periodista, sino un agravio a la sociedad y al derecho a la información.

Por ello, insistió en su propuesta de promover la creación de una nueva sociedad mercantil anónima que garantice una estación de radio independiente que dé cabida a las voces que la concentración de medios no deja expresarse en las estaciones concesionadas.

Corral aseveró que el duopolio de televisoras que controla las estaciones concesionadas se llevó entre 2005 y 2007 el 58 por ciento de toda la inversión publicitaria en el país. Tan sólo en 2004, Televisa y Tv Azteca percibieron 44 mil 800 millones de pesos por ese concepto, según fuentes oficiales, lo que refleja el control que tienen de 94 por ciento de las estaciones en el país.

Subrayó que el principal grupo no solamente ha consolidado su situación predominante en la televisión abierta, sino que también avanza en el control del sistema por cable –con casi 38 por ciento– y otras plataformas de comunicación. Por esta condición, dijo, considera factible deshacerse de una conductora como Aristegui, aunque ello suponga eliminar uno de los programas de mayor audiencia.

Por ello, añadió, es imprescindible que la sociedad pase de la mera expresión de su indignación por la censura de conductores “incómodos” a una real movilización para modificar un contexto que favorece la concentración de poder económico y político en algunas empresas. “Necesitamos modificar una correlación en la cual los concesionarios determinan no sólo qué se escucha, sino quién aparece o desaparece de los medios”, manifestó.

Aristegui consideró que un tema toral de la democracia mexicana es resolver el futuro de los medios de comunicación en México, y citó que su caso, más allá de la pérdida de un espacio, representa que, en los hechos, no existe ningún respeto por la audiencia ni tampoco se concibe a la radio y la televisión como bienes de interés público.

En su intervención, recordó la forma en que Televisa sometió al Congreso de la Unión para imponer una legislación redactada literalmente en las oficinas de esa empresa y que, afortunadamente, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación fue revertida en el marco de un “brillante” debate de los ministros. Sin embargo, advirtió que esas consideraciones de los magistrados deben ser el piso y no el techo en la redacción de una nueva legislación en materia de medios.

Por su parte, la ex directora del Instituto Mexicano de la Radio Dolores Béistegui reivindicó la necesidad de que en la reforma se incluya una profunda modificación al régimen que prevalece en torno a los medios públicos.

Destacó la necesidad de avanzar hacia instituciones que no sean proclives al gobierno, sino que propicien la pluralidad y ejerzan plenamente la libertad de expresión, sin estar supeditadas a que sus directivos y conductores sean designados por las autoridades en turno.

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