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sábado, enero 26, 2008

Hacer negocios, meta del equipo calderonista: Lorenzo Meyer*





Tomados de La Jornada, El Fisgón y Helguera y El Universal, Omar.

Son peores que los tecnócratas salinistas, advierte


Andrés Timoteo Morales (Corresponsal)

Jalapa, Ver., 25 de enero. Aunque la nueva camada de funcionarios en el gabinete de Felipe Calderón, encabezados por Juan Camilo Mouriño, titular de Gobernación, tiene parecido con los famosos “tecnócratas del salinismo”, su propósito es otro: “vienen con la consigna de hacer negocio, de obedecer a sus bolsillos y no a teoremas económicos” aseguró el investigador Lorenzo Meyer. Por eso, dijo, México debe “encender focos rojos” en todas las áreas; estos funcionarios “son más peligrosos que los anteriores, porque no llegan al poder con teorías, sino con negocios”. Del secretario de Gobernación opinó que arribó al cargo con la intención de desmantelar y vender lo que en otros sexenios no se pudo.

Lo anterior fue expuesto durante la conferencia magistral La democracia en México, sin raíces grandes y con problemas muy fuertes, presentada en el auditorio de la Escuela Normal Veracruzana en el contexto del 37 aniversario del Sindicato de Trabajadores Normalistas y de la Educación de Veracruz.

Entrevistado previamente, el politólogo dijo que lejos del dicho folclórico sobre una “segunda ocupación española en México”, con la llegada de Mouriño a Bucareli el peligro se encuentra en su origen y sus intenciones.

“Hay que ponerlo en la naturaleza del personaje, independientemente de que fuera de Tlaxcala o de Madrid, la clase social de la que procede, los negocios de la familia, la experiencia en el mundo político mexicano, ahí están las variables importantes y la peligrosidad.”

Manifestó que su nombramiento anticipa un periodo de autoritarismo y “juego no limpio” desde Gobernación. Si fue una de las personas que dirigieron la campaña de Calderón, que finalmente llegó apenas por un margen muy estrecho (de votos) a la Presidencia, “todos sabemos que se debió a una campaña de miedo, guerra sucia; ahí está la muestra de quién es él, quién es Calderón, quiénes están en el círculo interno”.

Estas prácticas, agregó, evidentemente se darán en los cabildeos y acuerdos para que prosperen las llamadas reformas energética y laboral, y así desmantelar los reductos nacionalistas que quedan en el país.

Afirmó que si bien puede ser válida en parte una comparación del grupo de jóvenes empresarios que llegan al gabinete de Felipe Calderón con los famosos “tecnócratas del salinismo”, la diferencia estriba en la peligrosidad de sus intenciones: los tecnócratas del salinismo eran economistas, y tenían un conjunto de principios muy claros y simples, los propios del neoliberalismo, pero en el caso de Mouriño tienen una relación directa con el mundo de los negocios, del gran dinero, de la gran empresa, algo que “no necesariamente tenían los tecnócratas del pasado”.

Recalcó que los integrantes del equipo calderonista tienen una “práctica más refinada, ellos sí saben lo que son los negocios; Ernesto Zedillo lo tenía en la mente, ellos lo tienen en el bolsillo, que es bastante diferente, tienen intereses personales muy claros, los otros tenían intereses teóricos”.

*Tomado de La Jornada.


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Solá, ahora de México a España


jorge carrasco araizaga

México, D.F. (apro).- Logrado el objetivo de mantener al PAN en la presidencia de México, la derecha española se apresta a recuperar el poder en su país.

A finales del año pasado, empezó a reorganizarse y envió de regreso a Madrid al catalán Antonio Solá, el principal promotor de la propaganda negra que, en 2006, llevó a Felipe Calderón a la presidencia.

Para la derecha española, ganar las elecciones del 19 de marzo próximo es fundamental en su propósito de levantar banderas en América Latina a través del conservadurismo criollo, en una suerte de colonización política y conquista económica, aunque en ésta también participa activamente el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

En ese objetivo político, Antonio Solá se ha convertido en una pieza importante, luego del trabajo hecho en México, Nicaragua, Argentina, Guatemala y Colombia, aunque no ha sido del todo exitoso.

Fue el propio candidato del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy quien, a fines de 2007, llamó al catalán para tenerlo como su consejero de cabecera en propaganda con miras a las próximas elecciones generales en España.

Surgido del departamento de telegenia del PP, donde se dedicaba a explotar las cualidades de los candidatos de su partido para la televisión, Solá llegó a la política mexicana de la mano del expresidente de gobierno español, José María Aznar.

Según lo dicho por el propio Solá, llegó a México a mediados de los 90, acreditado como corresponsal freelance. Fue cuando contactó con Vicente Fox, Carlos Castillo Peraza y el propio Calderón.

Años después, a fines de esa década, Aznar fue uno de los principales promotores de la candidatura de Fox a la presidencia de México.

Aznar, quien de manera franca se entrometió en las elecciones del 2006 cuando llamó a los mexicanos a votar por Calderón, tuvo precisamente a Mariano Rajoy como uno de sus ministros en sus dos periodos de gobierno, de 1996 a 2004.

Rajoy fue primero ministro de Administraciones Públicas y luego de Educación y Cultura, desde donde Aznar lo llevó a la presidencia del PP y lo propuso como candidato para las elecciones generales de 2004, cuando perdió frente al candidato del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, con quien de nuevo disputa el control gubernamental español.

En la derecha española, Solá ahora está considerado como un propagandista de peso, luego del “milagro” que hizo con Calderón, sobre todo porque hasta ahora en las elecciones ibéricas no hay un claro favorito.

Solá, se dice en la prensa española, “está por encima de todos” y decide directamente con Rajoy, a pesar de que formalmente no forma parte de su estructura electoral. El mismo esquema que aplicó con Calderón.

Apenas el pasado 11 de enero, la revista madrileña Tiempo escribió: En las reuniones con Rajoy “suele participar (un) asesor que no está dentro del organigrama del partido, pero que no se separa de Rajoy ni un minuto en sus viajes o apariciones mediáticas: el barcelonés Antonio Solá, hombre de la casa desde hace años que ganó muchos puntos cuando consiguió que el mexicano Felipe Calderón ganara las últimas elecciones en contra de todos los pronósticos”.

¿Alguna duda sobre el objetivo del PAN y el PP sobre el control político en México y sus respectivos beneficios económicos?

Poco después de ese “prodigio”, que en realidad fue parte de una ofensiva en la que también participaron Fox y la elite empresarial mexicana, Solá dijo, en una entrevista con la revista española Época, en septiembre de 2006, que Calderón ganó en parte porque López Obrador forma parte de la “izquierda incivilizada” mexicana que sólo sabe gritar.

Y confirmó cómo en México las elecciones se ganaron con miedo y con exceso de gasto en favor de Calderón.

A diferencia de España, “en México la legislación es mucho más abierta en materia de publicidad: puedes comprar los minutos de televisión que quieras y no tienes periodos rígidos de campaña electoral”.

Esa libertad, precisamente, y no la libertad de expresión es la que los empresarios están defendiendo al ampararse, junto con un grupo de intelectuales, contra la reforma electoral que impide la compra de propaganda por parte de particulares.

Solá fue el autor de frases como “Felipe Calderón, presidente del empleo” y “Mano firme, pasión por México”; fue quien concibió el anuncio con el que se espantó a la clase media mexicana de que perdería su casa y otros bienes si votaba por López Obrador. Ese anuncio, reconoció, fue definitivo.

Las reservas y rechazo que ha despertado el nombramiento de Juan Camilo Mouriño en la Secretaría de Gobernación, son por tanto más que sentimientos xenófobos, como acusó recientemente el diario conservador ABC a quienes se han opuesto a esa designación.

El ABC es un diario tan franquista como los “populares” españoles que buscan hacerse del poder en su país tal y como lo hicieron en México, con un discurso del miedo enfocado en la política económica de Rodríguez Zapatero y de su negociación con el grupo terrorista ETA. (25 de enero de 2008)

jcarrasco@proceso.com.mx

*Tomado de Proceso.

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