progressif

miércoles, junio 06, 2007

Mañana sabremos de que está hecha la SCJN






Tomados de El Universal, Carreño y La Jornada, El Fisgón, Helguera, Hernández y Rocha.

Será hasta mañana cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación dictamine la invalidez de los artículos principales de la ley Televisa, pero hasta donde se pronunciaron hoy cinco de los ministros, este no contendrá un alcance más allá del que el titular del Ejecutivo y el Congreso de la Unión quieran darle. Los otros cuatro ministros se pronunciaron por enunciar los alcances del fallo al fijar la postura de que cualquiera de los otros dos poderes deben restaurar la constitucionalidad.

La mayoría se opuso porque consideró que sus atribuciones no llegaban a tanto. No podrían, señalaron, obligar al poder Legislativo a que cumpliera con su función. De esta manera mañana habrá una determinación de inconstitucionalidad de los principales artículos de la ley de marras, pero continuará la incertidumbre sobre papel rector del Estado en el ámbito de las telecomunicaciones.

Como ayer lo anticipábamos tenemos que esperar hasta este jueves para tener el fallo final, pero sin muchas connotaciones prácticas, pues como hemos visto el Ejecutivo anterior publicó la mentada ley pese a todo y la mayoría de legisladores la aprobó, a pesar que desde ese entonces se alzaron muchas voces calificadas para impugnar semejante aberración, misma que será confirmada por el máximo tribunal del país, sin que se llame a cuentas a nadie, ni tenga más vinculación que la anulación de los artículos declarados inconstitucionales.

Algunos dirán que ya es mucho invalidar una ley, pero otros pensamos que si el poder Judicial Federal sirve de contrapeso a los otros poderes, no basta con declarar la ilegalidad de una ley, sino hacer un enérgico llamado a los otros dos poderes a defender el marco constitucional y evitar que por intereses mezquinos se violente el famoso Estado de derecho. Esa a mi entender es la obligación ineludible de la Suprema Corte. No se trata de andarse con pincitas para evitar herir susceptibilidades, sino llamar a cada cosa por su nombre. ¿Los corruptos y transas que avalaron el atraco quedarán impunes?

Veamos algunas de las reacciones de los directamente involucrados en el despojo a la nación, que como capos de la mafia ahora dicen que no saben, nunca supieron...


El entonces diputado priísta Manlio Fabio Beltrones, cuestionado –ahora como senador- sobre las presiones para que se aprobaran dichas reformas, dijo: "lo desconozco, porque no lo viví, pero valdría la pena que cada partido político, conforme a las denuncias de sus militantes, comenzara una investigación".

"Lo conveniente es que no esté ausente del debate (el usurpador Felipe Calderón Hinojosa), y la mejor manera de debatir con el Congreso es con base en iniciativas propias", aseguró uno de los más férreos defensores de la ley Televisa.


Para el cínico antes senador y ahora flamante coordinador de los diputados del PRI Emilio Gamboa Patrón (amigo de pederastas y golpeadores, “dale pa’ tras papá”), promotor y lamesuelas de Televisa, las presiones nunca existieron. Además en su descargo se trató de una reforma “de buena fe”. Para apoyar su dicho desafió a que se les pregunte a los “87 senadores y a 327 diputados” que votaron a favor.

Para el panista –recién casado en segundas nupcias- Jorge Zermeño no hubo tal presión de las dos grandes televisoras como lo admitió el también panista Santiago Creel Miranda –en ese entonces secretario de Gobernación-. Zermeño emplazó hace tres semanas a su compañero de partido a dar “nombres y apellidos” de quienes presionaron a legisladores para aprobar la Ley de Radio y Televisión.

“Si alguien habla de presiones o de cosas de ésas, pues que lo diga, que le ponga nombres y apellidos”, exigió el coahuilense.

Luego de que los magistrados de la corte publicaran un proyecto de resolución que declaraba ilegal a la ley Televisa el “recto” panista reculó:

"Creo que si hay fallas en esa ley habría que corregirlas. Por supuesto, hay que hacerlo con seriedad. Todos queremos medios de comunicación al servicio de la sociedad, que los espacios de lo que es el espectro que se concesiona a radio y televisión tengan mejor utilización, siempre en beneficio de la sociedad. Creo que nadie está casado con intereses particulares o personales que no permitan un mejor uso del espectro (radioeléctrico), que es de todos", declaró en franca contradicción con lo expusto anteriormente.

Esos son apenas unos pálidos ejemplos de los flamantes políticos que tenemos y en quien la Suprema Corte “confía” para que restablezcan el Estado de derecho. ¿Quién nos garantiza ahora que tremendos rufianes no vuelvan a hacer de las suyas? Por ética deberían renunciar, pero como vivimos los tiempos donde en cinismo es una virtud, un valor –al estito de Televisa y los empresarios del Consejo Coordinador Empresarial (CCE)-, difícilmente habremos de ver semejante cosa.

La corte también dice que el pelele Calderón Hinojosa, puede hacerlo –y este afirma que lo hará-, nada más que fueron las televisoras juntos con los grandes empresarios del CCE quienes lo ayudaron a llevar a cabo el fraude electoral contra millones de mexicanos. ¿Qué les podrá hacer el espurio a sus patrones en turno?. Así están las cosas.



El siguiente es un análisis tomado de la revista Proceso.






Falla de origen


cecilia lavalle


México, D.F., 5 de junio (apro).- Me parece que estamos siendo injustas con el señor José Luis Soberanes, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Sí, ya sé que últimamente su postura ante distintos temas ha sido… polémica, por decir lo menos. (Y no es que antes su gestión hubiera sido digna de erigirle un monumento).

Sí, no se me olvida que de las oficinas de la Comisión que el señor Soberanes preside, robaron (en circunstancias muy sospechosas) un importante expediente del caso de Lydia Cacho, defensora de los derechos humanos, cuyas garantías individuales fueron violadas por altas autoridades de Puebla.

Sí, tampoco paso por alto que su actuación en el caso de las mujeres que padecieron abusos sexuales en San Salvador Atenco ha dado pocos resultados.

Sí, tampoco se me escapa que su actuación en el caso de la indígena de Zongolica, Ernestina Ascencio, fue un desastre.

No es que una se quiera poner muy exigente en eso de esperar justicia. En un país con tan altos niveles de impunidad como el nuestro, nadie puede esperar demasiado (y demasiado quiere decir un mínimo aceptable).

Ante el caso de la violación sexual de la anciana Ernestina Ascencio, lo único que no se esperaba uno es que la CNDH, en funciones de Ministerio Público, con inusitada rapidez, secundando las declaraciones del presidente de la República, y, en general, en circunstancias poco transparentes, nos saliera con que la pobre mujer no fue violada y se murió de anemia. Esa es la verdad oficial. Fin de la historia.

Total, con todo y que me queda clarísimo que una oficina con un nombre tan esperanzador nos quede a deber, creo que estamos siendo injustas con su presidente al exigirle su renuncia por la controversia constitucional que presentó ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación contra la despenalización del aborto en el Distrito Federal.

No es que al señor Soberanes eso le preocupe mucho. De hecho, con la humildad que le caracteriza, ya mandó decir que esperemos sentadas para que no nos cansemos de esperar.

No es, tampoco, que no me parezca increíble que quien debe defender los derechos humanos pierda de vista que la despenalización del aborto en el Distrito Federal defiende el derecho humano de las mujeres a decidir sobre su cuerpo.

No es, así mismo, que no me sorprenda mucho que pase por alto que en nuestro país el problema no es que las mujeres que toman esa decisión vayan a la cárcel, sino que las que no tienen recursos económicos se mueren por practicarse abortos en la clandestinidad y en condiciones insalubres.

No es, igualmente, que no crea que uno de sus argumentos para oponerse a la despenalización del aborto, sea digno de enmarcarse.

El señor Soberanes dice que su impugnación obedece al criterio de la “equidad de género”, porque el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo sin consultar a su pareja es un machismo al revés (¿¡¡?).

“Se encuentran en conflicto dos derechos fundamentales: por un lado el de la mujer para decidir de manera libre y responsable la interrupción del embarazo y, por otro, el derecho del varón para decidir sobre su derecho a la procreación”, dice el resumen de la controversia. Y, claro, puestos a elegir, si algún derecho hay que defender es el del varón ¿verdad?

Ya mejor ni abundamos en el asunto de que muchísimas veces las mujeres deciden interrumpir su embarazo porque el procreador (que no tenía ninguna intención de defender su derecho a la procreación) ya puso pies en polvorosa. Pequeño detalle que, tal vez piense el señor Soberanes, carece de importancia. Pero, con todo y todo, insisto: creo que estamos siendo injustas con el señor Soberanes, porque me temo que la falla es de origen.

Su cargo es el de ombudsman, ¿verdad? Ahí está todo el problema.

Ciertamente la palabra significa, representante, mediador, comisionado, protector, defensor o mandatario del pueblo. Pero, dígame, ¿“man” en inglés no quiere decir hombre? Ahí tiene.

Lo que tenemos que hacer no es exigir su renuncia. Lo que habría que hacer es trabajar en la creación de una oficina presidida por una ombudswoman. Así el señor Soberanes puede seguir felizmente defendiendo los derechos de hombres poderosos y ahora de los procreadores (aunque muchos de ellos no tengan ninguna intención de defender ese derecho).

Porque lo de menos es esperar sentadas la renuncia de Soberanes. Lo de más es esperar sentadas a que ese señor vele por los derechos humanos de las mujeres. ¿No cree? (cecilialavalle@hotmail.com)