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miércoles, enero 30, 2008

Avalancha de publicidad para negar lo evidente







Tomados de La Jornada, Hernández, Helguera, El Fisgón y Rocha y El Universal, Helioflores y Naranjo.

El gobierno usurpador del pelele Felipe Calderón Hinojosa mantiene una guerra de publicidad en los medios electrónicos de comunicación para desinformar sobre la realidad de la crisis económica nacional –que lleva décadas con los desgobiernos del PRI y PAN- y para desviar la atención de la negligencia y corrupción de su gabinete pirata.

Como parte de su estrategia tenemos los anuncios donde se exhorta a la población a comprar la tortilla en los “supers” pues ahí está más barata y denunciar ante la Profeco los abusos. Pero si éste no es un producto bajo control, de qué sirve denunciar los abusos. En lugar de trabajar y frenar los monopolios del maíz y la masa, el espurio pasa la bolita al ciudadano, para que sea éste quien defienda su poder adquisitivo. ¿Entonces para qué está ahí el pelele?

Otro comercial de Banco de México nos hace responsables de cuidad que los billetes que están en circulación no sea falsos, pues de lo contrario nos veríamos en la necesidad de lavar platos sucios en algún restaurant. ¿No es Banxico en encargado de emitir papel moneda y por consiguiente de garantizar que no sea falso? ¿Entonces para qué les pagamos sueldos millonarios?

Para el campo también hay uno. Una mujer –supuestamente campesina de Chiapas- asegura que muchos campesinos de la región ya cuentan con vehículos, tractores y casas propias. Que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha hecho maravillas, que los campesinos del sureste ya se comparan con los de Japón y Estados Unidos. Ese fue el colmo de la mentira y el cinismo. Cualquiera que viaje a Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán, Oaxaca, Guerrero o Quintana Roo, podrá ver que los campesinos viven en la eterna miseria y que la inmensa mayoría se ven obligados a trabajar de peones en haciendas ganaderas o cafetaleras. O de plano de albañiles, o en el sector servicios, porque no pueden sobrevivir con el producto de sus tierras. Otros tantos emigran a las grandes ciudades o al extranjero.

Y para desmentir lo anterior desde ayer miles de campesinos se dan cita en la ciudad de México para manifestar su repudio al TLC, a las alzas en energía eléctrica, gas y gasolinas y a la carestía de la vida. Se espera que decenas de miles marchen del Angel de la Independencia al Zócalo la tarde de mañana jueves. Pero para el pelele y su camarilla de explotadores y ladrones todo está bien. Su prioridad es vender Pemex, lo demás es secundario. El dinero es el dinero y los negocios familiares no pueden esperar. Aunque ninguno de los cobardes del PRIAN y los de Nueva (Der ) Izquierda del PRD quieren asumir la “legalización” de la venta.




Política de corre-ve-y-dile, de decisiones e intercambios cupulares, más de uno y una dicen en público lo que se le ocurre para evadir una respuesta puntual sobre este delicado asunto: que “para febrero próximo se esperan los proyectos de reformas laboral y energética de parte de la Presidencia de la República” (Ruth Zavaleta, PRD); que “en los próximos dos meses se presentará la iniciativa para la reforma energética integral” (Francisco Labastida, PRI); que “Pemex no presentará alguna iniciativa en la materia, pues será el Ejecutivo y la Sener quienes lo hagan” (Jesús Reyes Heroles, gobierno federal); que “existe certeza sobre la necesidad de la reforma, pero carecemos de diagnóstico”, pero “la reforma es para este periodo de sesiones (aunque) no tenemos prisa en ese tema, estamos analizando toda la situación (Germán Martínez Cázares, PAN); que sean “los actores políticos, sociales y económicos del país” quienes analicen “cuál es la mejor reforma energética que conviene a la nación” (Felipe Calderón, inquilino de Los Pinos); que “serán los senadores quienes impulsarán la reforma energética” (Emilio Gamboa, PRI); que “no existe metodología para evaluar sector energético” (Héctor Larios, PAN) y que, en fin, lo único cierto es que el único patrimonio que conservan los mexicanos tras cinco sexenios de desmantelamiento del aparato productivo del Estado está en riesgo.


Si “no hay diagnóstico” del sector petrolero, como dicen los panistas, ¿con base en qué sostienen que se requiere capital privado en Pemex y que la paraestatal no puede salir del hoyo por sí misma? Si el proyecto de iniciativa de “reforma energética integral” “se presentará en febrero” (Zavaleta) o “en los próximos dos meses” (Labastida), ¿por qué no se conoce su texto, análisis, argumentación y orientación? Si serán “los actores políticos, sociales y económicos del país” quienes analicen “cuál es la mejor reforma energética que conviene a la nación”, ¿por qué no han sido convocados? Si “nadie pretende cambios constitucionales”, ¿para qué la “reforma”? Y, finalmente, si como dice Germancito Martínez “no tenemos prisa en este tema”, ¿por qué la urgencia de presentar, sin “diagnóstico”, una iniciativa que “no existe”, pero que llegará al Congreso en febrero?

La Jornada, México SA., 30 de enero de 2008.


Como se puede apreciar es un grupo de mafiosos que amparados en leyes a modo, se hace de multimillonarias fortunas, todas al amparo del poder, de la corrupción y de la impunidad que ellos mismos crean.


En seguida un análisis tomado de la revista Proceso.



http://www.proceso.com.mx/




Los enredos energéticos de Creel


jenaro villamil

México, D.F., 29 de enero (apro).- A finales de la semana pasada, a pregunta expresa de los periodistas que acudieron a su conferencia de prensa, el senador panista Santiago Creel dijo que estaría dispuesto a debatir con Andrés Manuel López Obrador sobre la política energética y el futuro de Petróleos Mexicanos (Pemex).

El exsecretario de Gobernación de Vicente Fox y exprecandidato presidencial del PAN, se convirtió así en el único coordinador legislativo que respondía directamente al desafío lanzado por López Obrador para debatir los intentos de abrir Pemex a la inversión privada.

La osadía de Creel generó una ola de rumores y malas reacciones en el entorno calderonista.

Paradójicamente, el debate planteado por el político tabasqueño se convirtió en el primer “puente de plata” que el “presidente legítimo” le tendía al mandatario “ilegítimo” para reconocerlo de facto como un interlocutor.

No sólo eso, debatir con el presidente del Senado reventaba la posibilidad de una “huelga legislativa” de los diputados perredistas, eventualidad que por cierto se ventiló como un rumor y no como una propuesta firme.

Sin embargo, finalmente pesaron más las paranoias y los temores ocultos del equipo calderonista que ahora, desde Los Pinos, pretende controlar su partido y las Cámaras a la más vieja usanza priista. ¡Horror! ¿Cómo debatir con el “peligro para México”, con quien cotidianamente es promovido como la “bestia negra” de la política mexicana?

Una vez más cayeron en la verdadera trampa que hábilmente López Obrador tejió: al ‘sobrerreaccionar’ y cerrar cualquier posibilidad de diálogo, lo colocan como un interlocutor válido y confirman la suspicacia sobre los intentos reales de privatizar Pemex.

Creel fue presionado no sólo desde Los Pinos sino en su propio entorno. Un buen número de senadores, coordinados por él, afirmaron en corto que su coordinador había caído en “la trampa” de López Obrador.

El lunes pasado Creel reculó definitivamente con un argumento más que pueril. Descartó debatir con López Obrador porque no pretendía “abrir una puerta mediática”.

“No le abriré espacios mediáticos a nadie que pudiera interferir con procesos internos de otros partidos”, alegó el exsecretario de Gobernación, viejo conocido de López Obrador, con quien contendió por la jefatura de gobierno capitalina en el 2000 y la que casi le gana como resultado del “efecto Fox”.

Creel se enredó en su propio argumento para rechazar el debate. ¿Acaso él o cualquier otro político son guardianes de los “espacios mediáticos” para negarle a cualquiera, del signo que fuera, la posibilidad de debatir?

Pronto se dio cuenta de su error Santiago Creel, y el martes 29 dio una nueva explicación. Negó que le hubiera escurrido al bulto y volvió a abrir la posibilidad de debatir con López Obrador, siempre y cuando éste se espere y se atenga a “las formas del Congreso”.

“Ahí estaré yo esperándolo a debatir, pero con el objetivo de que salga una reforma que permita fortalecer Petróleos Mexicanos y el patrimonio nacional”, afirmó Creel.

En el enredo declarativo está la clave de la reforma energética. Se sabe que un sector muy amplio de la población se movilizará para defender a Pemex –no a sus líderes sindicales corruptos ni a sus directivos que la han convertido en banco de inversión electoral— y a ello se suma el hecho de que esta reforma no se puede concretar sin una deliberación nacional.

Esa es la deliberación nacional que no se puede negar ni cancelar. Al principio lo entendió muy bien Santiago Creel. Ahora, el calderonismo se enreda en su propia paranoia.

Comentarios: jenarovi@yahoo.com.mx

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