progressif

martes, septiembre 18, 2007

Política de altura de los rastreros de siempre






Tomados de La Jornada, Hernández y El Fisgón y El Universal, Helioflores y Helguera.

El resultado de las negociaciones cupulares de los partidos políticos para el parche fiscal, la “reforma electoral” y el reconocimiento tácito por parte la Nueva (derecha) Izquierda del PRD del pelele Felipe Calderón Hinojosa es la desviación de los asuntos primordiales del país. No bastó con el incremento al precio de la gasolina, hecho que afecta de manera directa a la ya de por si golpeada economía popular, sino continúa la venta de las empresas estatales ligadas al sector energético. Las felicitaciones entre los partidos políticos harían pensar que el país esta saliendo del bache, pero todo lo contrario.

Acuerdos que no dejaron contentos a sus actores, pero que sí en cambio dieron aliento al usurpador Felipe Calderón Hinojosa, a costa del sufrimiento de la mayoría de los mexicanos. ¿De que deberíamos sentirnos orgullosos y felices los ciudadanos de a pie? ¿En qué nos beneficiaron los acuerdos?

El costo de la vida se encarecerá con el incremento a las gasolinas, las alzas serán en cascada y los dineros recaudados por ello llegarán, sin lugar a dudas, a las cuentas millonarias de los políticos que se repartieron el pastel. Nosotros, los ciudadanos, salimos perdiendo en estas negociaciones “modernas y de altura”.

El que no se entreguen más recursos públicos a las televisoras y radiodifusoras vía comerciales políticos es un avance, pero de nada servirá si ese dinero va a parar a los bolsillos de siempre. ¿Por qué la reforma electoral no incluyó rendición de cuentas claras a los partidos políticos, por qué no se redujo el número de “legisladores” levantadedos, que cuestan a los mexicanos miles de millones de pesos anuales?

El reparto del poder –y claro del dinero- sigue siendo a nivel cupular. Como ya hemos escrito antes en este mismo espacio los mexicanos somos rehenes de todos los grupos de poder, poco importan nuestros intereses. La política es el gran negocio del momento, donde los que llegaron no piensan dejarlo, defienden el hueso millonario con uñas y dientes.

La vergonzosa manipulación de los miembros de la resistencia civil pacífica el pasado 15 de septiembre en el Zócalo de la ciudad de México demuestra lo anterior. Las negociaciones son cupulares y la ciudadanía carne de cañón. Después, los políticos se dicen extrañados los de una corriente u otra, de un partido u otro, de que la gente los señale con justa razón como corruptos.

Veremos qué dicen el próximo 20 de noviembre los “brillantes líderes” que decidieron ir contra la voluntad de miles que resistieron durante dos días el asedio militar en el Zócalo. Hasta hoy martes, ni una mea culpa, sólo verdades a medias. Ante la plenaria de la Convención Nacional Democrática (CND) tendrán que rendir cuentas, no sólo ellos , sino los que hicieron posible el encarecimiento de la vida en México.

Mientras, Pemex se privatiza a ojos vistas y la reforma energética (privatización), viene sin que se vea en el horizonte algún obstáculo. Aceitada la maquinaria política mexicana, la “oposición moderna de la Nueva Izquierda” opta por mejor hacer el hueco, que no el vacío, pues este es llenado inmediatamente por quien consiguió tan “excelente negociación”.


A continuación un análisis tomado de la revista Proceso.



http://www.proceso.com.mx/




Libertad de expresión: Los medios y los fines

alvaro delgado

México, D.F., 17 de septiembre (apro).- “¿Dónde está la autoridad? ¿Para qué pagamos impuestos? ¿Para qué tenemos elecciones? ¿Para qué tenemos tres poderes? ¿Para qué tanto gobierno cuando no hay autoridad? En esta ciudad, como en muchas otras de México, la impunidad, la ineptitud de la autoridad, y también la indiferencia de los ciudadanos, ya llegó al límite.”

Las palabras, para quienes son amnésicos, son de Ricardo Benjamín Salinas Pliego, el comerciante de electrodomésticos que, gracias a la sociedad con Raúl y Carlos Salinas de Gortari, se apropió de Imevisión, la cadena televisiva estatal que se convirtió en Televisión Azteca y ha sido foco de episodios golpistas impunes.

Uno de estos episodios fue, justamente, cuando Salinas Pliego pronunció esas palabras --él mismo a cuadro en los canales 13 y 7--, tras la ejecución de Francisco Stanley, “Paco”, el 7 de noviembre de 1999, cuyo fin era cobrarle a Cuauhtémoc Cárdenas el asesinato del cómico, y otro fue cuando éste empresario envió a sus pistoleros a secuestrar las instalaciones de Canal 40 del Cerro del Chiquihuite, el 27 de diciembre de 2002, crímenes que contaron con la complicidad del gobierno de Vicente Fox.

Ahora, como ha ocurrido desde que incursionó en la televisión, Salinas Pliego se hermana con las escuadras golpistas que encabeza Televisa para defender --mentira tras mentira-- lo que jamás han ejercido como valor, sino como coartada para encubrir sus apetitos monetarios: la libertad de expresión.

Ni los concesionarios de radio y televisión --no dueños, porque sólo están autorizados para explotar un bien de la nación, aunque ambicionan sea estrictamente suyo-- ni sus escuadras de periodistas han sabido ejercer jamás su responsabilidad de someter a escrutinio al poder en beneficio de los ciudadanos, y su misión ha sido, siempre, la componenda con él para lograr su cometido económico.

Sólo por convenir a sus intereses, por ejemplo, Televisa comenzó a informar, al cabo de tres décadas, sobre la matanza de 2 de octubre de 1968 y la “guerra sucia” de los setenta, mientras que Televisión Azteca tocó tímidamente y transitoriamente el saqueo del Fobaproa varios años después de que los diputados priistas y panistas --con Felipe Calderón al frente-- lo convalidaron, el 12 de diciembre de 1998.

Los mexicanos jamás han sido informados por los medios audiovisuales --la radio y la televisión, no todos los medios, como mañosamente se quiere hacer creer-- de los grandes asuntos que afectan a la nación y, a cambio, han obtenido recompensa a su vocación de ocultamiento de privilegios no sólo por la vía de la publicidad gubernamental --que es legítimo en condiciones de transparencia y equidad--, sino del escamoteo de utilidades para los trabajadores, cuotas obrero-patronales, condonación de impuestos y vías diversas para hacer negocios.

Concientes también de su poder de facto, del que se ufanan jilgueros, como Pedro Ferriz, han sometido o persuadido a los poderes constitucionales de ceder a sus demandas: Primero, las ganancias traducidas por la eliminación del 12.5 por ciento que obtuvieron, en octubre de 2001, de Marta Sahagún y su marido, Vicente Fox, y la Ley Televisa, aprobada --en siete minutos-- por unanimidad en la Cámara de Diputados y ratificada por senadores priistas y panistas.

Con tal imbricación entre el poder fáctico y el constitucional, la libertad de expresión --y sobre todo el derecho de los mexicanos a la información-- ha sido para los concesionarios sólo una expresión en sus discursos, o excepción que confirma la regla, porque en los hechos la han conculcado, por ejemplo, en coyunturas sustantivas para los mexicanos.

Una de ellas, y es preciso no olvidarlo, fue la vulneración de la autonomía del Instituto Federal Electoral (IFE), no ahora --como mañosamente quieren hacer creer los concesionarios y su batería de jilgueros y abajofirmantes--, sino el que nació hace cuatro años, en octubre de 2003, cuando efectivamente se partidizó la integración del Consejo General.

En la Cámara de Diputados, la facción priista encabezada por Elba Esther Gordillo y la facción panista de Felipe Calderón pactaron repartirse los nueve consejeros del IFE, y su traducción en las juntas locales y distritales en los estados, así como la estructura ejecutiva que opera la organización electoral en los comicios federales.

Por eso Germán Martínez, secretario de la Función Pública y subordinado de Calderón que se perfila para ser presidente del PAN, se ufana de haber sido él, junto con Juan Molinar y el elbista Roberto Campa, miembro también del gabinete federal, el artífice del IFE encabezado por Luis Carlos Ugalde.

El resultado es sabido, y sólo lo niegan quienes están mal informados o son beneficiarios del encubrimiento: el IFE de Ugalde actuó facciosamente y contra le ley en el proceso de 2006.

Por eso la alharaca de los concesionarios y sus empleados --apoyados por el enclave faccioso del Consejo Coordinador Empresarial-- sobre la libertad de expresión y los valores cívicos es tan falsa como la defensa de la autonomía del IFE.

Es muy claro: la estrategia es sólo en defensa de ganancias, y el ejercicio de la libertad de expresión es sólo coartada para denostar a quienes son opositores, como ahora, de Calderón, que en las pantallas es casi padre de la patria.

“¿Dónde está la autoridad?”, preguntaba, en 1999, Salinas Pliego.

Por lo pronto está en el Congreso, que le arrebató a él y a los otros magnates de los medios audiovisuales una pequeña parte de sus ganancias que, sin embargo, pronto veremos que la compensarán por otras vías: profundizando la promoción de los políticos, por ejemplo, vía gacetillas televisivas o entrevistas pagadas que, desde hace tiempo, saturan los espacios de noticias, deportes y espectáculos.

Claro: está pendiente la ratificación de la reforma electoral en los Congresos de los estados, y Elba Esther Gordillo, cómplice de Calderón, ha hecho sentir su poder mediante los gobernadores que controla, que no son pocos…

Apuntes

Más que el atuendo de oficiales del Ejército de los dos pequeños hijos de Calderón, quien sabrá como los educa y aun si los usa con fines políticos, lo que es insoslayable es el encubrimiento de otro artero ataque a la economía de los ciudadanos: el alza de 5.5 por ciento a las gasolinas y diesel, que desencadenará aumentos en todos los productos, incluyendo la tortilla y los productos de primera necesidad, en permanente espiral alcista y en un contexto de contracción en el crecimiento. Va quedando esclarecido, incluido para sus propagandistas, cuál es el paraíso de Calderón, incluyendo su porción de país poblado de verde olivo y acarreados, como en la noche del 16 en Palacio Nacional y un tercio del zócalo. Ya sabemos su respuesta y la de sus jilgueros: “Haiga sido como haiga sido.”… Ya leeremos lo que escriba, en su espacio del diario Centro, el ideólogo de la derecha Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito”, sobre su participación --real o supuesta-- en las fiestas de los narcos colombianos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela… Proceso-Jalisco informa, en su reportaje principal de esta semana, del involucramiento del procurador del piadoso gobierno panista de Jalisco, Tomás Coronado, en pederastia, prostitución y pornografía infantil. Otra de la “gente decente” del PAN: el regidor regiomontano Sergio Corona Serrano propinó una severa golpiza a su esposa en una habitación del hotel Krystal de Cancún, en el marco de la reunión anual de la Asociación de Municipios de México…

delgado@proceso.com.mx