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martes, diciembre 04, 2007

Nada que festejar a un año de la alianza de lo peor de México



Tomados de La Jornada, Rocha y El Universal, Naranjo.


Hace unos días se cumplió un año efectivo de la usurpación del poder por parte del pelele Felipe Calderón Hinojosa, y como sucedió en agosto, los anuncios publicitarios no han parado de repetir que “a un año de gobierno...” tal cosa. De hecho desde hace un año el bombardeo publicitario no ha parado. Para tal efecto EL PRIAN y la “izquierda moderna de los Chuchos” del PRD aprobaron al gobierno pirata un presupuesto de tres mil 700 millones de pesos, cifra enorme si se considera el tiempo que puede comprar en radio y televisión y en la prensa escrita, además de los tiempos oficiales con los que cuenta el Estado.

En ocho meses el usurpador gastó solamente el 29 por ciento de ese total con el fin de reservar casi dos mil 700 millones de pesos para el último tramo del año. La masiva campaña de anuncios tiene la finalidad de “aumentar la popularidad” del espurio, quien pese al millonario gasto baja en las encuestas oficiales y oficiosas. Como era de esperarse a un año del asalto a Los Pinos, ni se ha legitimado, ni ha rebasado por la izquierda, ni ha tenido algún logro que merezca la pena resaltar. Pues el parche fiscal es una mentira más que traerá miseria a los trabajadores y a quienes sí pagamos impuestos.

El más reciente sondeo del diario El Universal sobre el primer año del gobierno democráticamente electo de la Ciudad de México arroja el siguiente dato:


Al comparar la forma en que Calderón y Ebrard ejercen sus respectivas responsabilidades, 38% de los consultados consideró que el jefe del Gobierno ha tenido un mejor desempeño mientras que 24% apoyó la gestión del Ejecutivo federal.

El Universal, 4 de diciembre de 2007.


El rotundo fracaso de su estrategia de comprar a la cúpula perredista de Nueva (Der) Izquierda, la impunidad como moneda de cambio con el PRI, la represión, el incremento del precio de los artículos de primera necesidad, el gasolinazo, el anunciado aumento a la electricidad, el incremento de la violencia del crimen organizado, y la reforma electoral –que no le conviene a los medios electrónicos- han sepultado sus aspiraciones de la comprada “legitimidad”.

Ante tal situación, ahora se pasea por los programas de radio afines y más tarde lo hará por los de la televisión para “ofrecer” entrevistas pactadas y a modo a ver si con ellas sube algo en la aceptación popular.


En una de ellas para el grupo Radio Fórmula dijo:


“…no era necesario y era delicado sustituir a uno o varios o a todos como se pretendía originalmente a los integrantes del Instituto Federal Electoral a mi juicio no fue lo más adecuada esa sustitución”, consideró.

“Hay dos extremos importantes, uno es la censura y otro es la libertad absoluta que puede rallar en el libertinaje. Claramente…bueno a mi juicio debe haber un justo medio aristotélico que medie entre libertad y responsabilidad, sin embargo Oscar Mario si yo tuviera que elegir entre censura y libertad absoluta claramente me inclino por la libertad”, explicó.

Recordó que desde hace mucho tiempo existen las leyes sobre el tipo de propaganda que se puede manejar por parte de los partidos políticos y recordó que en el 2006, durante la campaña que lanzó Acción Nacional “que hablaba de un adversario mío y decía, aquella frase, por lo visto, bueno ya no calificó si resultó verdadera o no que era un peligro para México, el IFE nos la quitó”.


En otra entrevista a modo, pero ahora con el grupo Radiocentro expresó:


El presidente Felipe Calderón dijo que en el caso Fox no habrá excepciones en términos de ley, pero tampoco habrá juicios sumarios por razones de revancha política, es decir, “la ley se va a aplicar sin distingos”.

“Si hay alguna irregularidad que se haya cometido por parte del ex presidente Fox o de cualquier miembro de su gobierno, o de otros gobiernos, o del mío propio desde luego, se va a investigar y se va a castigar y si no hay tales violaciones a la ley... vamos a actuar con absoluta legalidad y no vamos a fabricar delitos o situaciones irregulares que realmente no correspondan a los hechos”, dijo en entrevista con Jacobo Zabludowsky en su programa radiofónico De 1 a 3.


Al ser cuestionado sobre si metería las manos al fuego por el ex mandatario, a quien se le investiga por presunto enriquecimiento ilícito, el Ejecutivo federal respondió: “Esta expresión de “manos al fuego es una expresión muy desafortunada... yo la verdad no conozco a nadie que meta las manos al fuego porque es una irracionalidad... También hay un dicho que dice: Ningún loco come lumbre”.


Pese a que Calderón Hinojosa evadió referirse al tema en un principio, después señaló que conoce al ex presidente Fox, “sé que es un hombre honesto y sin embargo, le puedo asegurar a los mexicanos que en el caso suyo (Fox) y en ningún otro caso habrá excepciones en términos de ley, no habrá excepciones para nadie en términos de legalidad pero así como no habrá excepciones, también dije que no habrá juicios sumarios por razones de revancha política”.


Aun año de su gobierno, Calderón dijo que sólo ha conversado con Vicente Fox y Ernesto Zedillo, aunque no descarta la posibilidad de dialogar con Carlos Salinas de Gortari, Miguel de la Madrid y Luis Echeverría.


“Por encima de diferencias como Presidente de la República, me interesa conocer la experiencia y puntos de vista de quienes ya han pasado por desafíos semejantes a los que yo estoy pasando, la verdad es que ésto a mi me ayuda, me enriquece”, concluyó.




En ambas entrevista miente con el descaro que le es habitual. En la primera el pelele Calderón Hinojosa se dice defensor de la libertad, pero castiga con el retiro de la publicidad oficial a los medios que no son de su agrado, que publican lo que no le conviene. Cada vez que realiza un acto la sede del mismo es cercada por centenas o miles de elementos del Estado Mayor Presidencial, policía federal y local violentando el derecho constitucional al libre tránsito, libre reunión y libre manifestación de ideas. También miente al decir que el IFE retiró la publicidad de “López Obrador es un peligro para México”, sin más. Fue una orden del Tribunal Federal Electoral, pues el IFE con el nefasto Luis Carlos Ugalde a la cabeza, se negó a hacerlo argumentando que no tenía facultades para ello. Por lo que el PRD interpuso una queja ante en tribunal, que falló en su favor un mes después.

En la segunda entrevista vuelve a mentir al afirmar que no habrá impunidad para nadie. Desde el sexenio pasado se tienen sendas demandas en contra del ladrón Vicente Fox, su esposa Marta Sahagún y sus hijos, los bribones Bibriesca. Una comisión de legisladores aportó todas las pruebas necesarias, pero el usurpador Calderón Hinojosa ha impedido cualquier acto de justicia.

Como buen embustero juega con las palabras al decir que nadie mete las manos al fuego por alguien, pues esto carece de lógica y de esta manera evade contestar de un forma clara y precisa si considera que el salvaje de Guanajuato es ladrón o no. Por otra parte, no es necesaria su respuesta, ayer aseguró que se reservaba su opinión sobre la aberrante actuación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación al violar las garantías de la periodista Lydia Cacho, pues no quería interferir con otro de los poderes de la Unión. Sin embargo, se declaró respetuoso del fallo. Recordemos que meses atrás se tomó la foto –con sonrisa de por medio- con los peores “gobernadores” del PRI, Ulises Ruiz –de Oaxaca- y Mario Marín –de Puebla-.

Al cabo de una año el pelele Calderón Hinojosa –en su vano intento por legitimarse como el pelón ratero de Carlos Salinas de Gortari- se ha vuelto cómplice de lo peor del PRI, de lo peor del PRD, de lo peor de los jueces, de lo peor de los empresarios, de lo peor de los medios de comunicación, de lo peor del PAN. Ha convalidado torturas, ejecuciones de civiles, abuso de empresarios y televisoras, pero al final el resultado le es adverso: cae en picada en las encuestas y sigue siendo el pelele Felipe Calderón Hinojosa, a las órdenes de lo peor de México.


El siguiente análisis fue tomado de la revista Proceso.



http://www.proceso.com.mx/




México: Paraíso de los sátrapas

Álvaro delgado

México, D.F., 3 de diciembre (apro).- La sociedad de todo el país debe una disculpa a Mario Marín, gobernador constitucional del estado de Puebla, a quien la población que gobierna se la dio inobjetablemente apenas el 11 de noviembre con la aplastante victoria del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las elecciones estatales.

La sociedad mexicana está obligada a ofrecer una disculpa, también, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por poner en entredicho su sano juicio y exigirle sólo sentencias populares.

En un país de leyes, donde prevalece el estado de derecho, nadie puede impunemente cuestionar a las instituciones, en este caso a un gobernador electo por su pueblo y al máximo tribunal constitucional, última instancia en la impartición de justicia.

Quienes, ruidosa y groseramente, rechazan la sentencia del máximo tribunal porque esperaban, hambrientos de sangre, una sanción contra el legítimo gobernador de Puebla por haber puesto en su lugar a la periodista Lydia Cacho, y sobre todo por exigir investigaciones sobre las redes de pornografía y abusos sexuales contra niños y niñas, deben acatar la decisión inatacable de los ministros o atenerse a las consecuencias.

Y éstas son, al menos, ser exhibidos como enemigos de la ley y de las instituciones que nos hemos dado todos con tanto sacrificio y ser tildados de “renegados” de la consolidación de la democracia, en la que nadie está por encima de la ley y se gobierna “para los que menos tienen”.

Quienes osan cuestionar, con falacias y con insolencias, el ánimo de justicia de la mayoría del pleno de la SCJN --porque hubo tres ministros que, populistas, trataron de tramar una conspiración contra Mario Plutarco Marín Torres--, deben cesar el encono que también mantienen contra otro mandatario, el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz.

Como el de Puebla, el legítimo gobernador de Oaxaca enfrenta la inquina de sectores resentidos vinculados con grupos terroristas como el autodenominado Ejército Popular Revolucionario (EPR), quien ha recibido la asesoría criminal de Al Qaeda, y que han buscado desestabilizar a ese estado y también a todo el país, una empresa frustrada por la decidida acción de los gobiernos estatales y federal.

Es preciso anticiparles a los enemigos de la ley y las instituciones que, como en el caso de Puebla, no tendrán éxito, porque el pueblo y sus autoridades encabezadas por el ciudadano Felipe Calderón, dotado de una legitimidad que sólo ponen en entredicho los que exigen neciamente castigo al licenciado Marín, no permitirán que se frene el progreso de México.

¿No eran estos mismos los que, con ánimo de venganza, exigían castigo contra el licenciado Raúl Salinas de Gortari, a quien le fabricaron delitos de enriquecimiento ilícito, relación con el narcotráfico y hasta el asesinato de su cuñado José Francisco Ruiz Massieu? ¿No se comprobó su inocencia de todos los cargos, entre ellos que recibió dinero de narcotraficantes, porque ciudadanos de intachable solvencia moral le prestaron los millones de dólares que había depositado en Suiza, como Carlos Hank y Ricardo Salinas Pliego, este último dueño de las mueblerías Elektra y el que, en un impecable proceso de privatización, compró Televisión Azteca al gobierno de Carlos Salinas?

¿No son los mismos resentidos sociales los que exigieron el castigo de otro intachable gobernador, el guerrerense Rubén Figueroa Alcocer, acusado injustamente del asesinato de 17 pobretones campesinos, en junio de 1995, un hecho que ni siquiera probó el video truqueado que transmitió Ricardo Rocha? Sólo porque sabía que era inocente, el licenciado Figueroa --cuyo padre tuvo la gallardía de perseguir a gavilleros encabezados por Lucio Cabañas-- pidió licencia para no obstaculizar las investigaciones.

Sí, se trata de los mismos revoltosos y argüenderas que fastidian con que en Acteal, Chiapas, hubo un plan de Estado para cometer la matanza de 45 indígenas, cuando se trató sólo de pleito intercomunitario por un banco de arena; son los mismos que exigen castigo contra militares y civiles patriotas que impidieron la instauración del comunismo en México ciertamente con unos cuantos muertos en Tlatelolco, un sacrificio que valió la pena; son los mismos que siguen quejándose de que hubo y ahora hay otra vez una “guerra sucia”; son los mismos, en fin, que ponen en duda la palabra del “señor presidente” en la muerte --por gastritis-- de la indígena veracruzana Ernestina Ascensión y no por la violación sexual de soldados, los que quieren castigar a los culpables de la muerte de los mineros de Pasta de Conchos, Coahuila.

Total, los que desafían el fallo de la SCJN son los inconformes de siempre, los enemigos del progreso y de la modernidad, los que no terminan de entender que en México somos iguales pero hay clases, los que niegan que no vale lo mismo el voto de un miserable al de un empresario, los que se obstinan en ignorar que México nunca será un paraíso populista y demagógico, los que piensan que podría castigarse a los delincuentes electorales José Luis Barraza y Enrique Terrazas Torres, del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y el Centro de Liderazgo y Desarrollo Humano por sus spots…

Claro que también hay los oportunistas de siempre, los que --por ser políticamente correctos y quedar bien con el poder-- hoy se desgarran las vestiduras por el fallo de la SCJN y niegan lo evidente: el encubrimiento de Calderón a Marín.

Bueno, si esa es otra mentira de los resentidos, pronto se verá que las dos averiguaciones previas integradas por la Procuraduría General de la República (PGR) sobre el “escarmiento” a Lydia Cacho serán consignadas a un juez para proceder contra Mario Marín.

Y no hay que olvidar que el titular de la PGR, Eduardo Medina-Mora Icaza, es responsable como secretario de Seguridad Pública del gobierno de Vicente Fox de la represión en Atenco, Estado de México, y Oaxaca.

Por eso, ante el caso de Calderón ante Marín, ¿cuándo se va visto que un delincuente impune exija la aplicación de la ley?

Pues sí, hay que ofrecerle disculpas a Marín…

Apuntes

No ha pasado una semana de ocurrido y el asesinato de Juan Antonio Guajardo Anzaldúa, exsenador, exdiputado federal y dos veces alcalde de Río Bravo, Tamaulipas, ya se echó al olvido. Es el crimen más atroz contra un personaje público que gozaba del aprecio de mucha gente, más allá de la política. Antes y después de los comicios del 11 de noviembre, había denunciado --como lo hizo tres años antes-- la colusión entre el narcotráfico y el gobierno del estado, entre ellos el procurador que ahora, qué maravilla, investiga quiénes fueron los autores del crimen. Nada pasará sencillamente porque, como en el caso de Marín y Ulises Ruiz, el gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández, forma parte del priismo que pactó, desde las elecciones presidenciales, con Calderón, quien cumple un año con la misma ilegitimidad con que comenzó… Claro, mañana martes, Calderón condenará el abominable crimen de Sergio Gómez, vocalista del popular grupo K-Paz de la Sierra…

Comentarios: delgado@proceso.com.mx

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