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lunes, enero 18, 2010

Nada cambia: opera ya el sucesor de “El Teo”*









Tomados de La Jornada, Hernández, Helguera y Rocha y El Universal, Helioflores.


Investigaciones Zeta

De acuerdo con informes de inteligencia, antes de ser capturado, El Teo reestructuró su grupo y dispuso que en su ausencia el nuevo capo sería su hermano Manuel, El Chiquilín. Se sabe también que éste aseguró a sus colaboradores que no habrá mayores cambios en sus operaciones de transporte de droga, ajustes de cuentas, levantones y cobros de plaza… A continuación reproducimos, con la autorización debida, el reportaje publicado el viernes 15 por el semanario tijuanense Zeta, en el que se revelan las alianzas que le dieron relevancia a El Teo en el crimen organizado de la península de Baja California.





Al momento de la detención de Eduardo Teodoro García Simental, El Teo, en su casa de La Paz, Baja California Sur, lo acompañaba su esposa, una joven de poco más de 20 años, y la hija de ambos. Un día antes habían celebrado el cumpleaños de la menor. Había en la casa pastel, regalos y globos.

De hecho, las autoridades mexicanas, en colaboración con la agencia antidrogas de Estados Unidos, lograron la ubicación del capo más sanguinario del cártel Arellano Félix cuando siguieron a un pariente que acudió a visitarlo. La ventaja para la ley fue que esta persona utilizó los medios de transporte normales para llegar a La Paz.

A diferencia de El Teo, quien en Baja California y Baja California Sur se trasladaba en avionetas –tenía dos para su servicio–, su familiar llegó adquiriendo boletos de avión en aerolíneas comerciales. Así lograron identificarlo.

El método para ocultarse que utilizaba el delincuente sólo lo conocía esta persona. Incluso para comunicarse con otros integrantes de su célula delictiva utilizaba canales de comunicación independientes a través de una cadena de personas que desconocían la ubicación unas de otras. Ni Raydel López Uriarte, El Muletas, conocía la ubicación de su jefe ni éste la de aquél. Entre ellos tenían dos emisarios para hacerse llegar mensajes.

Pero el pariente de García Simental cometió el error de saltarse el protocolo de seguridad del narcotraficante y viajar de manera normal a La Paz. Sólo así pudieron detenerlo.

Los policías federales confiscaron también fotografías, documentos y computadoras que les proveyeron indicios sobre la estructura criminal de García Simental. A pesar de que a estas alturas El Teo ya declaró ante la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), ningún domicilio ha sido cateado en Tijuana, Baja California. Tampoco se han congelado cuentas o confiscado dinero, como sucedió cuando detuvieron a Ángel Jácome Gamboa, El Kaibil, quien servía a García Simental y a quien le fueron cateadas 15 casas de seguridad en una sola noche, o cuando fue apresado Francisco Javier Arellano Félix y las autoridades estadunidenses le obligaron a entregar su fortuna de 50 millones de dólares.

En México, con la detención de El Tres Letras no hubo seguimiento inmediato para la confiscación de bienes, aseguramiento de dinero, armas y droga. Además, autoridades ajenas a la Policía Federal y a los elementos de la Armada, responsables del operativo de captura, confiaron a Zeta que, aparte, al Teo le fueron decomisados 6 millones de dólares.



Relevo en el mando



Aún no llegaba Teodoro García Simental a la Ciudad de México para ser presentado por las autoridades, cuando al mediodía del martes 12 de enero, infiltrados de las corporaciones policiacas en la estructura del cártel Arellano Félix ya lo sabían: Manuel García Simental, El Chiquilín, A7, El Toro, El Torito, Manolo, José Manuel, El Profe o El Teacher, asumió el mando criminal que hasta ese día ostentó El Teo.

Explicaron a Zeta los informantes: “El Chiquilín ya habló con los señores, les dijo que del lado del Teo las cosas siguen igual: el trasiego, los contactos, las cabezas de célula, el ajuste de cuentas, que todo está tranquilo y nada cambia”.

Detallaron:

“No hubo pleito de El Chiquilín con El Muletas porque aunque El Gil (Gilberto Sánchez Guerrero) dijo que López Uriarte se estaba preparando para suceder a su compadre, saben que no lo traicionó; que al Teo lo agarraron por un error de su familia.”

Ante este escenario también es una realidad que no habrá cambios en el tono sangriento de la pugna que dicha célula enfrenta desde el 11 de diciembre de 2009 en Tijuana con el lugarteniente al servicio de Fernando Sánchez Arellano, El Ingeniero, de apellido Sillas, conocido como Ruedas o Mauricio, que hasta el 14 de enero contabilizaba ya 167 ejecuciones; 109 sólo en diciembre de 2009 y 58 en 14 días de enero.

Los mismos policías informaron que los cabecillas del cártel, a decir de ellos empresarios al servicio de Sánchez Arellano y Manuel Aguirre Galindo, El Caballo, aceptaron el planteamiento de José Manuel García Simental. Esa célula criminal continúa en la estructura del cártel Arellano Félix.

Como muestra de la continuación de ejecuciones en la ciudad y del poderío de la célula de García Simental, asesinos dejaron una cartulina con la leyenda “El Teo sigue mandando” sobre el cadáver de José Brayan Salazar, asesinado la madrugada del 13 de enero en la zona centro de Tijuana.



Organigrama



La célula delictiva a cargo de El Teo estaba preparada “por si él llegaba a faltar”. Ángel Jácome Gamboa, El Kaibil, declaró el pasado 3 de marzo en la averiguación previa PGR/BC/TIJ/632/09-M-VII tener como oficio “jefe de escolta de El Teo”, y agregó: “El Teo es el que se dedica al tráfico de droga, y su mano derecha en eso es su hermano”.

Al ser interrogado respecto al organigrama de esa célula delictiva, describió: “Está integrada por El Chiquilín, siendo la función de éste apoyarlo en lo que le ordene, siendo éste el segundo de a bordo de El Teo; El Muletas, quien es el que se encarga también de apoyarlo, es el tercero de a bordo, ya que así lo ha expresado el mismo Teo, que si llega a faltar, el que está más capacitado de ellos dos es el que se queda al mando del cártel, ya que uno es su hermano y el otro su compadre; El Ruco, quien se encarga del cobro de plaza y de su gente al mando para apoyar al cártel, y de ahí sigo yo, El Kaibil y/o R10 y/o El Pintor, quien principalmente, como ya lo dije, me encargaba de la seguridad y escolta de El Teo, pero de igual forma tenía derecho al cobro de plaza, levantones, ejecuciones para cuidar la plaza, y trabajar trasiego de mariguana, ocasionalmente algún secuestro; El Patotas, quien es el cuñado de El Teo, quien se encarga de igual forma del cobro de plaza, levantones y ejecuciones para cuidar la plaza...”.

Después, en junio 2009, cuando en dos operativos diferentes fueron detenidos Filiberto Parra Ramos, La Perra, de Orlando Santaolaya Villarreal, El Chuletas, y Ramiro Ramírez, El Rambo, sus declaraciones coincidieron: que en septiembre de 2008 El Tres reunió a seis de sus sicarios más cercanos e instruyó un reacomodo. Ordenó que en su ausencia temporal o permanente El Chiquilín sería el jefe, seguido de El Muletas, y que sólo ellos podrían dar instrucciones. Los demás tendrían que rendirles cuentas.

Con El Chiquilín a la cabeza, de acuerdo con información de las autoridades locales, la estructura de la célula criminal del cártel Arellano Félix quedaría así:

1.- Raydel López Uriarte, El Muletas. Tras la captura de Gilberto Sánchez Guerrero sigue protegido por policías municipales. Bajo su mando como ejecutores y controladores de plaza, aseguran que conserva a los expolicías Jesús Israel de la Cruz López, El Tomate; Blas Enrique Leyva Esparza, y Juan Diego Alcaraz Muciño, El Yeyo. Los dos primeros señalados desde abril de 2009, fueron incluso acusados por Ángel Jácome Gamboa, El Kaibil; Filiberto Parra Ramos, La Perra; Marcos Assemat Hernández, y Luis Ramírez Vázquez, El Güero Camarón. Otro hombre de López Uriarte: un exministerial de apellidos Benavides Herrera.

2.- El Ruco (un hombre de apellido Montes de Oca). Rasgos indígenas y más de 40 años. Continúa con su labor de brazo financiero; lleva el control del dinero que sale de las tienditas y lo que compran en armas, equipo de seguridad y acondicionamiento de vehículos. Además, hace llegar dinero a las familias de los lugartenientes. Este hombre conoce el paradero de la mayoría de los integrantes de la célula.

Con territorios delictivos más pequeños, pero también en la estructura de la célula García Simental, se identifica oficialmente a los siguientes:

3.- Sergio. Encargado de recibir en Ensenada la droga procedente de Sinaloa y trasladarla hacia Rosarito y Tijuana.

4.- Armando Robles, cuñado de El Teo. El Patotas, casado con una de las hermanas del sicario. Este hombre forma parte de las investigaciones de la PGR desde junio de 2004, cuando fueron apresados Efraín Pérez Pazuengo, El Efra, Jorge Aureliano Félix, El Macumba, y 20 delincuentes, incluidos agentes ministeriales. Según el reporte de la procuraduría federal de hace seis años, El Efra; como guardaespaldas y lugarteniente de Benjamín Arellano, tenía entre sus colaboradores de célula a Armando Robles, Mario Alberto Rivera López, (Marco Antonio García Simental) El Cris u 8-9, hermano del Teo, y al mismo Eduardo Teodoro García Simental, a quien en ese entonces apodaban Escrúpulos por su costumbre de mencionar repetidamente la frase “hay que pegarles sin escrúpulos”.

5.- José Antonio, alias El Tigre. Sinaloense y compadre de El Teo, que hace las veces de contacto con el cártel de su estado natal, para el trasiego, compra y venta de mariguana, a través de las rutas protegidas por los García Simental. También está incluido en la investigación contra Pérez Pazuengo; en aquel entonces su función era “liquidar gente” por órdenes de El Efra.

6.- Noé Benjamín Rodríguez Martínez. Alias José Martínez, El Choco, El Secre o El Director, era el asistente personal de El Teo. En septiembre se le concedió permiso para recibir y dar instrucciones a nombre de los García y le asignaron el control criminal en Ensenada.

7.- Líderes de células criminales. Al servicio directo de El Chiquilín, El Chapito, Jesús Rangel Peña, El Enano, y Paúl Salomón, El Paúl, apoyado por su cuñado José Tomás Camarena Valenzuela.

8.- Humberto Acosta Gallegos, El Leches. Continúa como encargado de Tecate, a las órdenes de El Chiquilín. Bajo la tutela criminal de Acosta están, como operadores, Cristian Ruelas y el expolicía estatal preventivo Francisco Javier Copetillo Angulo.

El mismo día en que capturaron al Tres Letras, en Tecate, el Ejército Mexicano anunció la aprehensión de José Manuel Gómez Altamirano, El Duvalín, El Pepe o El Meño, “encargado de cobrar la plaza” por órdenes, precisamente, de Acosta. Lo detuvieron en las inmediaciones del club Mi Ranchito, en Tecate, junto a Jorge Ignacio Estrada Camargo, El Chichi, a quien identificaron como sicario procedente del cártel de Sinaloa que comanda Ismael El Mayo Zambada.

9.- Los hermanos Bartolomé y Antonio. De apellidos Jácome Gamboa, así como Héctor Eduardo Guajardo Hernández, El Güicho, son ubicados en el organigrama de El Chiquilín como operadores en Rosarito. Bartolomé fue detenido con su hermano El Kaibil en marzo del año pasado y posteriormente liberado.



Alianza “con Sinaloa”



En cuanto a la relación de los García Simental con el cártel de Sinaloa, en su momento Ángel Jácome Gamboa declaró: “La droga del cártel, a lo que escuché, viene de Sinaloa y llega en avioneta a las afueras de Ensenada… de ahí la movemos en carros para Tijuana con la protección de la Policía Municipal de Rosarito y de la Policía Federal División Caminos”. Al encargado de estos traslados las áreas de inteligencia en Baja California lo identifican sólo con el nombre de “Sergio” y mencionaron también a El Tigre, con familiares dentro del otro cártel, supuestamente rival.

Ángel Jácome, El Kaibil, declaró que cuando se hizo pública la presunta liga de El Teo con los sinaloenses, él le preguntó y su entonces jefe le respondió que en la lucha contra los grupos de Fernando Sánchez Arellano, El Ingeniero, estaban “trabajando con sus propios recursos y que ya se había preparado para este tipo de eventos sin que recibiera apoyo de ningún otro cártel”.

Y respecto al otro grupo de mafiosos le comentó que únicamente “tenía un conocido allegado: Zambada”.

En el mismo tema, Filiberto Parra Ramos, La Perra, aseguró que Eduardo García Simental servía como puente con la organización de El Mayo Zambada, que las células de El Teo cuidaban el paso de su droga por Baja California y le compraban enervantes. Explicó que tenía esa información porque lo había escuchado hablando por teléfono.

En lo federal, los expedientes de la PGR ligan a la gente de Efraín Pérez Pazuengo con los operadores de los hermanos Ismael y Gilberto Higuera Guerrero, que dejaron a los Arellano para irse con El Mayo.

“El 80% de Los Mayeles se alió con Sinaloa; los otros son ahora Los Teos, por eso están protegidos en San Quintín y San Vicente, que eran los territorios de Ismael Guerrero; sin embargo, han tenido dificultad para establecer conexiones con los distribuidores de droga en Colombia porque Los Mayeles no les han permitido pasar mariguana y cristal en cantidades controladas, para evitar que adquieran poder. No han podido, ni les conviene en este momento, separase del cártel de los Arellano Félix”, explicó un investigador del área de inteligencia del Consejo Estatal de Seguridad de Baja California.

Los investigadores reiteraron: “Después del enfrentamiento que tuvo El Teo con El Ingeniero el 26 de abril de 2008, García se fue de Baja California por dos meses; en ese tiempo pidió a sus contactos en Sinaloa que le consiguieran una reunión con gente de El Mayo y El Chapo. El Tigre lo acercó, y ahí llegaron a un acuerdo. García les abrió rutas protegidas en su territorio para que pasen la cocaína a Estados Unidos, y a cambio ellos le abrieron una rutita para pasar mariguana y cristal y le dieron contactos limitados con Sinaloa para que compraran mariguana. El cristal provenía de Michoacán, de personas ligadas a La Familia; también le ofrecieron apoyo económico si lo necesita, pero lo mantuvieron limitado para que no les creciera en su territorio”.



Autoridades sospechosas



La madrugada del 12 de enero centenares de policías federales y elementos de la Armada llegaron hasta las inmediaciones de la residencia. Los vecinos sólo recuerdan entre sueños haber escuchado el ruido de las hélices de los helicópteros que sobrevolaron la zona. No hubo enfrentamiento alguno. A las 5:30 de la mañana el capo dormía. Fue despertado con una explosión que abrió la puerta de su casa y disparos al aire.

Minutos después, con El Teo asegurado, lo mismo que su compinche Diego Raymundo Guerrero Gómez, por lo menos unos 400 elementos federales y de la Armada rodearon el fraccionamiento de lujo en La Paz. Nadie podía salir de la zona, tampoco entrar.

De la mansión fueron sacadas las valijas que, explicaron, contenían computadoras personales, celulares, fotografías y una gran cantidad de documentación con nombres de los principales operadores de su organización y de sus protectores. En Baja California Sur las autoridades conocen la versión de que, aunado a los archivos de García, en su declaración ante la SIEDO (Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada) habría proporcionado nombres de agentes y autoridades que le permitieron vivir en la impunidad en La Paz.

De hecho, algunos de los vecinos del narcotraficante ostentan cargos públicos; otros son notarios, abogados, empresarios y políticos de partido y de gobierno. Pero en ningún momento reportaron una situación irregular o sospechosa en la casa marcada con el número 710.

Según información proporcionada a Investigaciones Zeta por algunos vecinos consultados, y quienes pidieron que no se hiciera público su nombre, la casa de El Teo era frecuentada por policías y vehículos oficiales. Explicaron que se les veía entrar por la cochera, esperar la señal de apertura de la casa y acceder finalmente a la propiedad.

Sobre la captura de Teodoro García Simental, El Teo, el gobierno de Baja California Sur ha guardado silencio. No es gratis el hermetismo, considerando que la información anota que por lo menos desde hace un año el criminal al servicio del cártel Arellano Félix utilizaba la residencia de manera esporádica para ocultarse. Las autoridades federales presumen que El Teo tejió su red de corrupción entre las corporaciones policíacas en Baja California Sur.

Genaro García Luna, secretario de Seguridad Publica federal, confirmó que ya se han iniciado investigaciones sobre la protección de las autoridades locales a El Teo.

Baja California Sur es gobernada por el perredista Narciso Agúndez Montaño; su secretario de Gobierno es Luis Armando Díaz, y el de Seguridad, Lenin Rodríguez.

De acuerdo con las autoridades federales, la investigación sobre colusión de funcionarios y policías para proveerle seguridad a García Simental iniciaría con el procurador general de Justicia del Estado, Fernando González Rubio Cerecer, y con el director de la Policía Ministerial, Irineo Collins.


*Tomado de la revista Proceso.

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