progressif

sábado, enero 16, 2010

Desfiladero*



Tomados de La Jornada, El Fisgón y Helguera.

∙ Greg, el candidato de Dios

Jaime Avilés

Ahora que, gracias a la santa alianza PRI-PAN, en 17 estados de la República las impías mujeres pueden hacerse acreedoras a severas penas corporales si cometen el delito de abortar, que además se castiga también en el infierno; ahora que el arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera, en nombre de la Iglesia católica, apostólica y romana, ha proclamado la supremacía de las leyes divinas” sobre la Constitución de nuestra descosida República; ahora, en suma, que lo de hoy es el conservadurismo a todo tren, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) no se podía quedar tan atrás.

El pasado martes destapó como candidato al gobierno de Quintana Roo a un fanático religioso llamado Gregorio Sánchez Martínez, o simplemente Greg, un chiapaneco que hace 14 años emigró al estado que ahora pretende gobernar, y que funge en la actualidad como presidente del municipio de Benito Juárez, donde se asienta Cancún. Que un predicador evangélico sea jefe de un ayuntamiento que lleva el nombre del fundador del Estado laico mexicano es la menor de las paradojas de esta historia.

Greg está a tono con el nuevo signo de los tiempos. No hace mucho, durante una entrevista de prensa, un reportero le dijo: “Hablas demasiado de Dios. ¿No es muy delicado mezclar a Dios y la política?” Greg respondió: “Habría que preguntarle a toda la ciudadanía si cree que existe Dios. Yo te aseguro que 99.9 por ciento te va a contestar que sí.” “Pero a Dios se le va a ver en las iglesias...”, replicó el periodista. Greg lo sacó de su error: “Si Dios está en todos lados, si Dios es un espíritu supremo que habita en el corazón de los humanos y está en todos lados, yo no sé quién va a ver a Dios en las iglesias. A Dios lo sientes y lo tienes en cualquier lado”.

“Pero la fe está divorciada del cargo público”, insistió el reportero. Greg lo refutó, categórico: “No, ¿por qué? Antes que ser funcionario soy individuo, y como individuo puedo creer en lo que quiera. Ahora, la ley se contradice. ¿Qué dice el Himno Nacional cuando dice ‘con el dedo de Dios se escribió’? ¡Y es lo más grande que tenemos los seres humanos, el Himno Nacional! Es una contradicción que se diga que están divorciadas las instituciones de Dios, cuando (en) el canto más sagrado que tenemos los mexicanos todos los días lo invocamos”.

Imbatible, el periodista volvió a la carga. “La Constitución no permite a los ministros de culto participar en la política”. Greg escurrió el bulto: “Yo no soy un ministro de culto, no soy religioso, tengo fe”. “Pero mezclar a Dios en los asuntos públicos...” “Yo no mezclo a Dios en asuntos públicos”. “¿No lo mezclas en las campañas?” “Por supuesto que no, a Dios se le lleva en el alma y manifestar abiertamente tu fe. Yo no tengo miedo, hay muchos políticos que tienen fe y tienen miedo de decir que tienen fe. ¿Dónde dice que está prohibido mencionar a Dios? Algún día los gobernantes de este país van a tener que jurar sobre la Biblia.” (El Periódico de Quintana Roo, 14/12/09, entrevista de Gerardo García S.)

¡Este es de los nuestros!, podría quizá decirse Rivera Carrera al leer las afirmaciones antijuaristas del edil de Benito Juárez; sin embargo, para contrariedad del Vaticano, Greg es protestante y, además, todo un líder político-religioso que procura la unidad de los cristianos renacidos, cuyos templos y ritos proliferan, sobre todo, entre los campesinos más pobres de Quintana Roo y los jóvenes de los barrios marginales de Cancún y Playa del Carmen.

El pasado 25 de septiembre, por ejemplo, Greg presidió una reunión multitudinaria al pie del asta bandera del centro de Cancún, a la que acudieron 140 asociaciones religiosas, encabezadas por Aviva Cancún, organismo que preside el alcalde perredista. Miles de personas –cuenta la crónica de Angélica Pool– oraron “por México, por los gobernantes de los tres niveles, y por la erradicación de problemas sociales como la drogadicción, vandalismo, violencia, alcohol, sexo (sic) y ocultismo, además de pedir que los pastores de las iglesias cristianas tengan visión y sabiduría para guiar al pueblo de Dios”. Luego, cantaron himnos.

Gregorio Sánchez, alcalde de Benito Juárez NotimexFoto Foto
Greg y su esposa, Niurka Sáliva de Sánchez, prosigue la crónica, “en todo momento disfrutaron del concierto elevando la mano derecha al igual que el resto de los asistentes en señal de victoria y emulando a Moisés”. Más tarde la pareja subió al templete “y bailó una canción de alabanza en maya”. Greg, “antes de tomar la palabra emitió su ya clásico saludo: ‘¿cómo está el pueblo de Dios?’”. Luego, “ondeando la bandera de México (él y Niurka) bendijeron a Dios y declararon a Quintana Roo sitio del avivamiento”. En la parte medular de su prédica, Greg informó: “así como Moisés levantó su vara en el Mar Rojo, hoy levantamos la bandera en manifestación de fe” (El Periódico de Quintana Roo, 26/09/09).

Jaranchac, en maya yucateco, significa algo hecho con descuido, al aventón. En su columna Jaranchac Político, el periodista Ismael Gómez Dantés, del citado diario, relata que Greg pertenece a una familia del sur de Chiapas, que tenía latifundios en la zona colindante con Guatemala, y que en 1982 los puso al servicio del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), cuando miles de indígenas del vecino país se internaron en México, huyendo de la matanza desatada por otro fanático religioso, el general Efraín Ríos Montt.

Hace una década exactamente, con ideas similares a las de Greg, un fanático religioso de mayor envergadura, llamado George WC Bush, se robó la presidencia de Estados Unidos. Según encuestas de entonces, la mayor parte de los votos que recibió provino de las iglesias evangélicas diseminadas a lo largo del “cinturón bíblico” (Bible belt) en el centro y sur de aquel país. El año pasado, para cerrarle el paso a Greg, el PRI modificó la Constitución local y puso como requisito que todo aspirante a la gubernatura tuviera un mínimo de 20 años de residencia en la entidad.

La reforma, sin embargo, acaba de ser anulada por la Suprema Corte de Justicia. El pasado martes, horas antes de que los togados emitieran su sentencia, Greg aseguró a la prensa que los ministros “van a derribar los muros de Jericó”. Y entonces, una vez que esto hubo ocurrido, apareció en la ciudad de México rodeado por Jesús Ortega (PRD), Alberto Anaya (Partido del Trabajo), Luis Maldonado (Convergencia), y Manuel Camacho Solís, que coordina a los tres partidos en nombre del “gobierno legítimo” de Andrés Manuel López Obrador, para proclamar su candidatura y vaticinar el triunfo de esta “megalianza”, a la que en breve, ojo, podría sumarse el PAN.

Por su atónita y desconsolada parte, los seguidores de López Obrador en Quintana Roo esperan que el máximo dirigente opositor del país ponga alto a este monumental disparate. En esta esperanza coinciden con sus compañeros del estado de Tamaulipas, donde el PRD pretende impulsar la candidatura de Lino Korrodi, el ex cerebro financiero de la campaña electoral de Vicente Fox, que está puestísimo para saltar al ruedo.

En caso de persistir esta tendencia, los partidos que coordina Camacho Solís podrían postular a Kamel Nacif al gobierno de Puebla, a Ruth Zavaleta al de Guerrero, y a Adolfo Orive al de Chiapas (aunque en ese estado no habrá comicios este año), tomando en cuenta que el ex asesor de Francisco Labastida para la guerra de baja intensidad contra el EZLN es, hoy por hoy, coordinador del PT en la ALDF. ¡Feliz Año Nuevo!

jamastu@gmail.com

*Tomado de La Jornada.

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