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miércoles, noviembre 11, 2009

CNDH, la finta y Plascencia*












Tomados de La Jornada, Hernández, Helguera y Rocha y El Universal, Helioflores y Naranjo.



JENARO VILLAMIL

MÉXICO, D.F., 10 de noviembre (apro).- Horas antes de que el Senado de la República eligiera por 78 votos al primer visitador de la CNDH, Raúl Plascencia, como sucesor de José Luis Soberanes, una voz de las altas esferas del gobierno federal le dijo al exabogado general de la UNAM, Luis Raúl González Pérez, que no se preocupara, que el PRI y una parte del PAN "transitaban" –eufemismo parlamentario para decir que darán su voto a favor– con su candidatura.

El primer sorprendido de su pobre votación final, horas después de una jornada de intenso cabildeo, fue el propio González Pérez. De haberse sentido el nuevo presidente de la millonaria comisión –con un presupuesto anual de casi mil millones de pesos– pasó a condición de marginado y engañado de la manera más burda. Acabó con sólo dos votos a favor.

Todavía la mañana del pasado jueves 5, diversos columnistas que se precian de ofrecer "trascendidos de buena fuente" dieron por un hecho la elección de González Pérez.

¿Qué sucedió entre la mañana y la tarde de ese jueves lleno de signos ominosos en el Senado de la República? La historia está por reconstruirse, pero todo parece indicar que Plascencia era el verdadero candidato de una singular negociación previa entre Los Pinos, el jefe de la bancada del PRI en el Senado, Manlio Fabio Beltrones, y el propio José Luis Soberanes, que se aceleró con la discusión del paquete fiscal y la finta de los senadores del PRI de votar en contra del incremento al IVA.

Plascencia fue blindado para que llegara a la CNDH, en cualquiera de los escenarios posibles. Aquí hay una razón fundamental: Plascencia fue el único de los tres candidatos provenientes del equipo de Soberanes (Mauricio Farah Gebara y Javier Moctezuma fueron los otros dos) que no renunció a su posición como primer visitador de la CNDH. ¿Por qué? De acuerdo con la ley orgánica de la comisión, ante la ausencia del presidente, es el primer visitador quien asume la conducción de la CNDH.

Ello obliga a una especulación lógica: desde el inicio de la contienda por elegir al sucesor de Soberanes, los grupos de poder involucrados en el control de la comisión perfilaron la continuidad, y ante la posibilidad de que si ninguno de los otros dos "delfines" de Soberanes obtuviera los votos suficientes en el Senado (un mínimo de 78 votos), entonces Plascencia automáticamente asumiría la presidencia, al menos con carácter interino.

El hecho de que Plascencia contendiera con la ventaja que dan los recursos públicos de la CNDH y el "acarreo" institucional, fue ampliamente criticado durante su comparecencia. Lo que muchos observadores y senadores ignoraron era que él estaba "blindado" contra una posible derrota, por eso no renunció a la primera visitaduría, aun cuando esto le acarreó todas las críticas posibles.

La otra operación importante para garantizar el ascenso de Plascencia fue la "Operación Torniquete" que se aplicó al interior de la bancada del PAN, formada por 51 senadores, la más numerosa de los 128 legisladores que conforman la Cámara alta.

Plascencia no estaba en la terna que discutió la bancada de Acción Nacional durante la mañana del jueves 5. Aparecían, sí, Ricardo Sepúlveda, excolaborador del senador Santiago Creel en la Secretaría de Gobernación, así como Luis Raúl González Pérez. Y por lo menos cinco panistas apoyaban la candidatura de Emilio Álvarez Icaza, a pesar del veto de la jerarquía eclesiástica.

Algunos senadores panistas vetaron a Guadalupe González Morfín porque durante su comparecencia no fue lo suficientemente explícita en contra del aborto.

De última hora y por instrucciones de Los Pinos, Gustavo Madero, coordinador de la bancada panista, dijo a sus correligionarios que era necesario incluir a Plascencia, que la candidatura de González Pérez se había "caído" (otro eufemismo legislativo para indicar que ya no era el "tapado" de Los Pinos).

La orden de votar a favor de Plascencia se articuló al mismo tiempo que desde la SCT y desde la presidencia de la República se presionaba a los senadores del PAN para que modificaran su voto y aprobaran el transitorio del artículo 244-E de la Ley Federal de Derechos, que exenta por dos años a los nuevos competidores en la telefonía celular.

Al parecer, sólo cinco senadores del PAN no acataron la instrucción de Calderón y votaron por Emilio Álvarez Icaza. En la bancada del PRI, sólo dos legisladores no apoyaron a Plascencia. Uno de ellos, el hidalguense Jesús Murillo Karam, secretario general del PRI, fue de los pocos que mostró su voto (los demás sufragaron de manera secreta).

Todas las promesas de transparencia y auténtica auscultación para elegir al nuevo ombudsman fueron demagogia. De antemano, se había decidido que el grupo formado por Soberanes continuara al frente de la CNDH.

La primera en advertir de la negociación cupular fue la senadora Rosario Ibarra de Piedra, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado. Indomable, la fundadora del Comité Eureka, con una historia de casi cuatro décadas de defensa de los desaparecidos, desafió el acuerdo previo entre Beltrones, Soberanes y Calderón.

Ibarra resultó muy incómoda. Pero tuvo razón desde el principio: se trata de soberanizar y salinizar, en buena medida, a un elefante blanco que no ha logrado demostrar hasta ahora que su prioridad son la defensa de los derechos humanos y no el botín presupuestal que representa.



Email:jenarovi@yahoo.com.mx


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IFAI: Las opacas*


DANIEL LIZáRRAGA

El IFAI sufre embates regresivos desde el poder y se ve envuelto en la polémica por la designación presidencial de Sigrid Arzt y María Elena Pérez Jaén-Zermeño. Criticadas por ser cercanas a Calderón, a Elba Esther Gordillo o a Manlio Fabio Beltrones, las nuevas comisionadas responden a los cuestionamientos y, en entrevistas con Proceso, dejan entrever el oscuro procedimiento para nombrar a quienes habrán de hacerse cargo de la transparencia gubernamental.

Luego de que el presidente Felipe Calderón levantó una turbulencia política y mediática al someter a la aprobación del Senado dos nombramientos para ocupar el mismo número de vacantes en el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI), las nuevas comisionadas, Wanda Sigrid Arzt Colunga y María Elena Pérez Jaén-Zermeño, aceptan responder, en entrevistas con Proceso, a la serie de críticas que les hicieron legisladores, columnistas y articulistas.

Durante sus encuentros con este reportero, Wanda Sigrid Arzt Colunga, exsecretaria técnica del Consejo de Seguridad Nacional, y María Elena Pérez Jaén-Zermeño, excomisionada del Instituto de Acceso a la Información Pública del Distrito Federal, defienden el mecanismo por el que pudieron tomar posesión de sus cargos el 21 de octubre, cuentan cómo se dieron sus nombramientos y niegan ser fichas de Calderón y de Elba Esther Gordillo en el organismo dedicado a la transparencia.

La historia comenzó con un par de llamadas telefónicas:

A Pérez-Jaén la buscó el coordinador de asesores de la Consejería Jurídica de la Presidencia, Ernesto Manuel del Bosque, para comentarle que el presidente Calderón pensaba nombrarla comisionada del IFAI.

A Sigrid Arzt la contactó el consejero jurídico Miguel Alessio Robles Landa.

De acuerdo con sus testimonios, después de esas llamadas telefónicas se entrevistaron por separado con Alessio Robles dentro de Los Pinos.

María Elena Pérez-Jaén Zermeño

–quien se deslinda de los defectos del procedimiento porque, de acuerdo con la ley, toca al presidente elegir a los nuevos comisionados– cuenta que, en su encuentro con Alessio Robles, hablaron de los avances y retrocesos en la Ley de Transparencia del Distrito Federal.

Pero ni a Pérez-Jaén ni a Sigrid Arzt les explicaron por qué las eligieron, como tampoco se informó si antes de los nombramientos hubo algún análisis de sus perfiles o evaluación de sus trayectorias.

Ante ese vacío, cada una de ellas especula sobre lo que pudo haber pasado por la cabeza de Felipe Calderón:

“Nunca vi al presidente, pero soy la primera comisionada que llega con una experiencia mínima de seis años. Desde 2002 fui candidata y ya era investigadora del tema”, comenta Pérez-Jaén.

“Yo tenía experiencia al frente de la organización Democracia, Derechos Humanos y Seguridad. Me imagino que les pareció interesante que una académica y promotora de la ley llegara”, supone Sigrid Arzt.

La sombra de Elba Esther

La principal crítica contra Pérez-Jaén gira en torno a sus presuntos vínculos con Elba Esther Gordillo y con el PRI, especialmente con el líder del Senado, Manlio Fabio Beltrones, como manifestaron, entre otros, columnistas y articulistas del diario Reforma y de este semanario.

–¿Calderón la lanzó a usted como comisionada por su cercanía con Elba Esther? –le pregunta el reportero.

–Esa versión fue difundida por el columnista Granados Chapa, quien se refirió al libro Así lo viví, del exconsejero presidente del IFE Luis Carlos Ugalde. Ahí se cuenta una cena en mi casa a la que asistieron periodistas, académicas e intelectuales. Se trata de un grupo de amigas que nos reuníamos una vez al mes con distintos personajes para intercambiar ideas. En alguna ocasión, una de esas invitadas fue Elba Esther Gordillo.

“Si mal no recuerdo, la cena en la cual estuvo Elba Esther fue en 2003 y, precisamente, uno de los temas que se tocó ahí fue la transparencia de los sindicatos.”

–¿Quiénes participan en ese grupo?

–Gente como Katia D’Artigues (periodista), Denise Dresser (politóloga), Denise Maerker (periodista), Alejandra Latapí (exconsejera del IFE) o Consuelo Sáizar (actual presidenta del Conaculta). Nos reuníamos una vez al mes. Alguna vez estuvo en esas cenas Carlos Mosiváis. Platicamos, no repartimos cargos. ¿Eso quiere decir que trabajaremos para Elba Esther? Es insostenible que, por una cena, un columnista diga que ese encuentro bastó para ser allegada de la maestra.

–¿Pero la conoce, habla con ella?

–Sí, pero he hablado en mi vida con mucha gente. Esas reuniones de amigas con personajes para debatir ideas no me hace una ficha de la maestra. Hay otro articulista de Proceso que me vincula con Diego Fernández de Cevallos. Este señor (Jesús Cantú) dice que soy panista porque nos vio conversando en la primera semana de transparencia organizada en Cancún. Ese día, en febrero de 2005, Diego se me acercó para preguntarme cómo avanzaba el tema de la transparencia en los estados, ya que al día siguiente él participaría como ponente en ese mismo encuentro. Ese fue nuestro tema de conversación. ¿Y por eso soy una ficha del él? Por favor, eso da risa.

–¿Es usted una ficha del PRI?

–Jamás lo he sido.

–¿La buscó alguien del PRI para ofrecerle su apoyo?

–Nadie. Quien tenga pruebas de lo contrario, que las muestre sin conjeturas.

En octubre de 2005, la Asamblea Legislativa desapareció el Consejo de Información del Distrito Federal, creando en su lugar el Instituto de Acceso a la Información Pública del DF. En ese movimiento, los legisladores destituyeron a Pérez-Jaén como comisionada. No obstante, mediante un amparo, ella logró que la reinstalaran en el puesto toda vez que –según la sentencia– fue elegida para un periodo de seis años que aún no terminaba.

Algunas versiones vinculan al abogado que logró el amparo para Pérez-Jaén con el panista Diego Fernández de Cevallos.

Pero ella lo niega.

“No es cierto. Mis abogados fueron Rafael Sánchez Navarro y Raymundo Camacho. Mi relación con el primero de ellos nació cuando los corredores del Bosque de Tlalpan querían copias de los permisos otorgados a Nike en zonas prohibidas. Rafael era el representante de los corredores. El tema de fondo es que el gobierno buscó algo para golpearme por dictar resoluciones que obligaron a López Obrador a rendir cuentas del dinero público.”

–¿Es usted enemiga de López Obrador?

–No es personal. La naturaleza de los órganos de transparencia es luchar contra el gobierno en turno. Eso pasa en todas partes. Mis resoluciones generaron animadversiones en el mismo grupito de columnistas. Los ataques en mi contra son una venganza.

–¿Venganza por qué?

–Por mi actuación. Cuando abrí expedientes en contra de lo que pretendía el Gobierno del DF, precisamente esos tres columnistas se dedicaron a golpearme.

–¿Quiénes son ellos?

–Son quienes ahora me critican basados en conjeturas. Dos de ellos son mercenarios de la transparencia. Ellos tienen cercanía con López Obrador. A mí siempre me llamó la atención que nunca criticaron al jefe de Gobierno por su opacidad. Jamás lo tocaron con una línea.
–¿Qué resoluciones les molestaron?

–Las relativas a la opacidad en la construcción de los distribuidores viales y en el segundo piso del Periférico. Tampoco les gustó cuando critiqué que López Obrador clasificara como confidencial el pago de publicidad. Ahora es otra cosa: la información está abierta, pero en esos años era diferente.

–¿Llega usted al IFAI para golpear a la izquierda y apoyar al PRI?

–Llego como una cuota de los ciudadanos. El PT en el Senado –donde están ahora la mayoría de los seguidores de López Obrador– no me objetó. En total obtuve 73 votos; ahí se equivoca el columnista. Él escribió que todos los que votaron a mi favor eran del PRI y del PAN, pero en realidad sólo votaron tres en mi contra. Eso se puede consultar en internet.

–¿Va usted a abrir información sobre los sindicatos, en especial del SNTE?

–Los expedientes se pueden abrir mientras haya de por medio recursos públicos en cualquier sindicato. No quiero hablar de las cuotas, porque eso sí es un asunto de los agremiados, pero en el tema de los contratos y de los recursos públicos no hay que equivocarse. Como comisionada no seré políticamente correcta.

“Algún articulista de Proceso –continúa– dijo que era una probada persecutora de López Obrador y que ahora iba a ser una persecutora de Calderón enviada por el PRI. Este señor no me conoce. Ojalá que esté pendiente de mis resoluciones.”

–¿Qué piensa usted de los gobernadores del PRI que controlan a los órganos de transparencia?

–Veo a algunos comisionados temerosos. Los gobernadores, en especial los del PRI, se han comportado como caciques en este tema. Y a los comisionados que no se dejan someter los castigan dándoles menos dinero.

–¿Se amparó para seguir cobrando?

–No. Hace poco me encontré a Joel Ortega (exsecretario de Seguridad Pública) y me dijo que López Obrador ordenó mi destitución porque le resultaba incómoda. Esto fue en una cena. El PRD tenía la mayoría absoluta en la Asamblea del DF para destituirme. Entonces, lo que hice fue defenderme. La Suprema Corte confirmó el amparo a mi favor. La decisión fue unánime.

Sin embargo, luego de que el presidente Calderón la nombró comisionada del IFAI, recibió críticas periodísticas en el sentido de que su nombre verdadero es María Elena Pérez Zermeño, sin el “Jaén”. Se advirtió que, por esa causa, el Senado no debía tomarla en cuenta para el IFAI, pues no estaba debidamente acreditada su personalidad.

–¿Cuántos nombres tiene usted?

–Yo soy María Elena Pérez-Jaén Zermeño. El problema es que ellos obtuvieron una vieja acta de nacimiento que tiene una anotación marginal por algún error de escritura. Un funcionario le borró el apellido compuesto a mi padre. Ese fue todo el problema.

De Los Pinos al IFAI

El proceso para la designación de Sigrid Arzt tampoco fue nada simple. Al ser propuesta como comisionada del IFAI, organizaciones civiles como Fundar o Artículo 19 pidieron al Senado que no la ratificara por sus nexos con el presidente Calderón, su ahora exjefe. “Va a ser juez y parte”, advirtieron. No obstante, las protestas sólo provocaron que la bancada del PRI se abstuviera de votar en el momento de ratificar el nombramiento del mandatario.

El reportero la cuestiona:

–La Presidencia está sujeta a la Ley de Transparencia y tiene que acatar las resoluciones del IFAI. Ahora usted, que fue asesora personal de Calderón, forma parte de ese organismo. Incluso hace poco dijo que está orgullosa de haber trabajado para él…

–No sólo ha sido un honor trabajar para el presidente, sino para mi país. Pero es erróneo considerar que una sola comisionada va a cerrar la llave de la información. Esto es un órgano colegiado. Pensar que yo sola cerraré el paso a la información es menospreciar al IFAI.

–¿Y la cercanía con Calderón no la hace juez y parte?

–Las cercanías y los afectos son un asunto privado, absolutamente privado. Ahora que se juzgue por mi desempeño.

–Usted tiene un voto, pero va a revisar expedientes relacionados con el presidente.
–La Ley de Transparencia me obliga a revisar los casos. La ley establece clarísimamente qué es reservado y qué es público.

–¿Considera abstenerse en las votaciones sobre temas de Los Pinos?

–Hay que ver cada caso.

–Pero inevitablemente usted va a armar resoluciones sobre Los Pinos.

–Hay que ver cada caso. Es muy a priori hablar de eso. La ley me mandata velar por la accesibilidad de los ciudadanos a la información. Cuando llegue el momento, valoraré si por la naturaleza del recurso de revisión hay que considerar esa posibilidad.

–En estas circunstancias, la Procuraduría General de la República se ha negado a acatar las órdenes del IFAI para abrir expedientes...

–El IFAI tiene una postura clara respecto al tema de las averiguaciones previas. Yo creo que este tema debe debatirse; concretamente, los cambios en el Código de Procedimientos Penales que cierran la posibilidad de entregar los expedientes. Pero a los legisladores les corresponde ser sensibles para revisar cómo toman esas decisiones. Entonces, habría que conocer los motivos por los cuales esos legisladores actuaron en esa dirección.

–¿Usted comparte o no la posición del gobierno de cerrar para siempre las averiguaciones previas?

–Los legisladores tienen una responsabilidad ahí. No conozco el número de resoluciones incumplidas. Hay que esperar qué ordena la Suprema Corte respecto a este caso.

–Pero independientemente de la Corte, el IFAI calificó esa reforma como un grave retroceso. ¿Qué dice?

–Ahora soy parte del IFAI. Hoy secundo esa posición.

–¿Qué pasará cuando lleguen a sus manos expedientes relacionados con información que usted manejo o creó en el Consejo de Seguridad Nacional?

–Todo eso es adelantarse.

–Pero sucederá en algún momento. ¿Se abstendrá?

–En función de los casos consultaré con mis compañeros. En cualquier momento puedo solicitar la opinión de mis compañeros para excusarme. Pero dígame quién me puede asegurar que habrá 200 solicitudes. Quizá no haya una.

–¿Va a proponer que se cierren todos los expedientes relacionados con la seguridad nacional?

–Descargar esa responsabilidad en una sola persona, dentro de un órgano colegiado, es una falta de respeto. Todos tenemos la responsabilidad de revisar los argumentos de las dependencias y de los ciudadanos.

–Ordenar versiones públicas de expedientes cerrados, ¿en nada afecta a la seguridad nacional?

–Decir que en nada… Hay que analizar caso por caso. Todo en la vida tiene matices.
Sigrid Arzt y María Elena Pérez-Jaén serán comisionadas del IFAI durante siete años. Es decir, estarán en la segunda mitad de la administración de Calderón y en cuatro años más de la que sigue. Por ahora, tienen asignado un sueldo de 142 mil pesos mensuales, más 5 mil pesos para gastos de celular, 6 mil 500 para alimentos y una “ayuda” para vehículo de 7 mil 500 pesos. “Yo no tengo la culpa de los defectos del procedimiento. El presidente elige a los nuevos comisionados y, como no es un organismo constitucional autónomo –que ojalá lo fuera–, tiene que cumplirse la ley”, suelta Pérez-Jaén.

*Tomados de la revista Proceso.

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