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miércoles, julio 01, 2009

Redes de Televisa y Peña Nieto*


















Tomados de La Jornada, Hernández, Helguera, El Fisgón y Rocha y El Universal, Helioflores y Naranjo.




JENARO VILLAMIL

MEXICO, D.F., 30 de junio (apro).- En un acto insólito y, al mismo tiempo, desmesurado, el pasado miércoles 24 de junio Televisa pagó desplegados en todos los medios impresos de la Ciudad de México para desmentir afirmaciones realizadas por este reportero un par de días antes en el programa de MVSRadio, conducido por la periodista Carmen Aristegui.

Ese día, se profundizaron varios aspectos relacionados con el libro Si yo Fuera Presidente, el Reality Show de Peña Nieto. En especial, la relación establecida con las "empresas pantalla" de Televisa que sirven para encubrir el millonario gasto en difusión y promoción de su figura.

Identificados como intermediarios o brokers en la venta de spots y de asesoría en materia política y de comunicación, Televisa cuenta con una red de empresas vinculadas a sus negocios, en las cuales no figuran los accionistas principales de Televisa, pero sí figuras prominentes del Consejo de Administración, como es el caso de Alejandro Quintero Iñiguez, vicepresidente corporativo de Comercialización y miembro del Comité Ejecutivo del Grupo Televisa.
La propia página del Consejo de Administración de Televisa identifica a Quintero Iñiguez como "accionista de Grupo TV Promo" y el informe F20 que Televisa rindió ante la Securities Exchange Comisión (SEC), en enero de 2007, admite que TV Promo realiza una intermediación con diversos clientes.

En la página 96 del libro Si yo Fuera Presidente, se reproduce una parte sustancial de este informe F20 relacionado con estos brokers:

"Grupo TV Promo o TVPromo trabajan en conjunto con otras compañías de las cuales el señor Alejandro Quintero tiene directa o indirectamente participación, como es el caso de Producción y Creatividad Musical S.A. y TV Promo International Inc., han adquirido y continuarán adquiriendo servicios publicitarios de nosotros, como aquellos servicios referidos a campañas promocionales. Estas compañías definen tarifas aplicables a terceros que adquieren servicios de publicidad, los cuales son más bajos que las tarifas que regularmente se pagan. Alejandro Quintero no recibe actualmente ninguna compensación de TV Promo o dividendos de otras entidades en donde él es accionista. Durante 2006, TV Promo adquirió publicidad de Televisa por un total de 160.7 millones de pesos".

En este documento se especifica que Quintero también está relacionado con las compañías Maximedios Alternativos o Maximedios. TV Promo y Producción y Creatividad Musical tienen acciones mayoritarias en Maximedios, otro broker de Televisa. Las oficinas de Producción y Creatividad Musical se encuentran en la calle de Sonora 123, de la Colonia Roma, en el Distrito Federal.

El informe ante la SEC no desglosa cómo se obtuvieron los 160.7 millones de pesos ni aclara qué tipo de clientes son los de TV Promo. Sin embargo, la página online de ésta compañía sí incluye entre su red de clientes a "gobiernos", además de la industria de alimentos, bebidas, productos de belleza, aerolíneas e industrias de turismo.

TV Promo presume como una de sus "ventajas competitivas" su cercanía con Televisa. En su misma página online aparece el logotipo de Televisa.

El dinero destinado por los "gobiernos" a la compra de publicidad en Televisa son recursos públicos. Sin embargo, ni los informes del Gobierno del Estado de México ni de ninguna otra administración federal o estatal informan sobre los convenios con TV Promo para comprar spots e infomerciales en la pantalla de Televisa.

No obstante, el "Plan de Trabajo 2005-2011" para el gobierno del Estado de México, ampliamente documentado por Proceso, desglosa un primer plan de comunicación política por 742 millones de pesos, de los cuales 691 millones se destinarían a publicidad televisiva, así como asesoría en materia de política y de comunicación. La empresa que aparece como "responsable del proyecto Estado de México" es Radar Servicios Especializados en Mercadotecnia, vinculado a TV Promo.

En el folio 293222 del Registro Público de la Propiedad, con fecha 19 agosto de 2002, aparecen como accionistas de Radar, Pedro Enrique Reyes Castellanos y Roberto José García Castillo, quienes, a su vez, fungen como presidente y secretario de la empresa. El apoderado es Pedro Enrique Reyes Castellanos. Este mismo personaje aparece como apoderado de la empresa TV Promo, el 15 de junio de 1999 y el 9 de agosto de 2002, tal como se documenta en el libro Si yo Fuera Presidente (p. 90).

Un esquema muy similar al firmado entre TV Promo y el Gobierno del Estado de México se negoció con el gobernador de Tabasco Manuel Andrade. El mandatario priista firmó un contrato de publicidad por 331 millones 890 mil 600 pesos para 2005 y 2006. De acuerdo con los documentos que obtuvo Proceso, el monto más importante de este convenio --79 millones 239 mil 600 pesos-- se destinará al financiamiento de dos cápsulas o infomerciales por mes en los noticiarios Primero Noticias, Lolita Ayala y Joaquín López Dóriga, los tres difundidos en Canal 2 (ver ProcesoNo.1518).

Tanto en Tabasco como en el Estado de México estos millonarios recursos provienen del presupuesto público. Y en ninguno de los dos casos se han dado acceso a la información de estos contratos. Peña Nieto y Manuel Andrade han negado todo trato con los intermediarios de Televisa.

Accionistas de Televisa

En su desplegado titulado "Carmen Aristegui y Jenaro Villamil mienten" Televisa rechaza tajantemente que el exbanquero Roberto Hernández se haya convertido en el segundo accionista mayoritario de la empresa.

Procesopublicó en su edición 1581, del 18 de febrero de 2007, que Roberto Hernández desplazó a Carlos Slim como el segundo accionista de Televisa a través de una inversión de 110 millones de dólares para adquirir un paquete accionario de 18 millones 100 mil CPO (Certificados de Participación Ordinaria), en el mercado internacional. La mayoría de estos CPO's los controlaban la madre y la hermana de María Asunción Aramburuzabala, accionista mayoritaria de la cervecería Grupo Modelo.

La operación bursátil se realizó el 21 de diciembre de 2006 en Nueva York, por medio de la operadora Acciones y Valores de México (Accival), la casa de bolsa fundada en 1991 por el propio Roberto Hernández y otros inversionistas. Accival le permitió a Hernández adquirir Banamex durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

Antes de la venta de 110 millones de dólares de acciones de sus familiares, Aramburuzabala, la mujer más acaudalada de México, vendió 60 millones de CPO por un total de 240 millones de dólares, en enero de 2006.

Procesobuscó infructuosamente la versión de Aramburuzabala para confirmar estas transacciones. Fuentes bursátiles consultadas por este reportero informaron de estos movimientos.

Televisa no aclaró ni desmintió esta información en su momento. Dos años y cuatro meses después, afirma que "Roberto Hernández no figura en la lista de los mayores tenedores de acciones, ya que posee menos del uno por ciento del total accionario de la empresa".

*Tomado de la revista Proceso.


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Televisa y Calderón, santa mancuerna**


Luis Linares Zapata

Armado con un paquete de 1.8 mil millones de pesos, y otros favores adicionales, el señor Calderón amarró alianzas temporales con las televisoras y varias cadenas de la radio. Tal fue la inversión” en comunicación electrónica presupuestada para este año electoral. Un descomunal aumento respecto de los años precedentes, manirroto derroche en tiempos de crisis y desempleo mayúsculo. Ésa fue la táctica pergeñada por los estrategas divisionistas del PAN y complementada con los furiosos ataques, sin orden, pero sobre todo sin mañana, contra sus rivales partidarios. Querían, los panistas, capitaneados por el valiente de la pantalla y el de los encendidos discursos, asegurar mayoría en la Cámara de Diputados, objetivo que se les muestra elusivo si no es que por completo inalcanzable.

Pero esa alianza financiera, de negocios y ambiciones, ha funcionado para motivos de la promoción cotidiana del señor Calderón con cualquier motivo, por baladí que pueda ser. Se pretende trasladar su ruda o meliflua arenga hasta los más recónditos oídos de los mexicanos. Televisa, hay que decirlo, ha sido el factor primordial en el intento de sembrar el espejismo: un líder energético, decidido y valeroso. En tal personaje desean convertir, ante los desconcertados y sufridos ojos de los telespectadores, al autonombrado salvador de la humanidad. Su partido, el PAN, sólo ha jugado un papel secundario. Dicen, a voz en cuello, llenos de orgullo infantil, que lo apoyan con determinación total. Los múltiples candidatos panistas, por tanto, sufren de empequeñecimiento prematuro mientras esperan, ansiosos, que la fama y las simpatías populares les lleguen por simple goteo desde la nebulosa cúpula.

La embestida mediática ha sido tal que el señor Calderón ha levantado vuelo inusitado. Ya no se restringe o apega a los prosaicos asuntos terrenales y a un autoritarismo plagado de soberbia. En tiempos recientes se ha elevado hasta las alturas de la trascendente clarividencia.

Su Dios, al que sin duda conoce por esa fe infusa que desde niño y por confesión directa alumbra su destino, lo ha librado de caer en vicios despreciables. Vicios que, a los demás rejegos no creyentes, los precipita hasta el mero fondo de un abismo donde pululan pasiones malsanas. Por ese abismo se entiende no sólo el del pecado, sino a la narco dependencia más feroz. Dependencia fincada, como la atribuida al cantante Michael Jackson, en su decadencia personal, ésa que lo llevó a la muerte repentina. Un diagnóstico instantáneo, realista, informado, inapelable y terminal del señor Calderón. Similar al que, en terrenos menos celestiales, dictó el Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial de la Federación al hacer candidatos del PRD a Jesús Ortega y a Silvia Oliva, sólo por citar algunos de sus más preclaros dictámenes “independientes” y apegados a derecho.

Las andanzas de Televisa, sin embargo, no se agotan en esa alianza de las complicidades monetarias. Se ha lanzado con furia a la arena de las promociones políticas y los abiertos desafíos al Congreso y sus leyes. Se ha adueñado de un partido (PVEM) dentro del cual introyecta sus posturas e intereses para que los defienda, con furor inusitado, en diversos foros. El IFE en primer término, pero no desaprovechan cualquier otro escenario para hacer oír sus desplantes. Complementa el cuadro con varias candidaturas adicionales de su propia cosecha y preparación.
Televisa fortifica su músculo como un grupo de presión al que pocos pueden resistir. Usa, para probar su empuje e impunidad, cuanto intersticio encuentra en los ordenamientos electorales. Quiere la empresa televisiva asentar que la reciente reforma electoral es vengativa, ineficaz, mal concebida, un atentado contra la libertad de expresión. Acentúan sus argumentos, sin temor alguno, con seudopromocionales de sus propias revistas que son, en la práctica difusiva, detallados mensajes de su partido (PVEM) y de uno que otro candidato panista afín a la causa (Nava).

Pero su mayor embestida se empecina en exhibirse, sin tapujos ni recato, como el gran elector para la próxima contienda por la presidencia de la República. Será, según su designio, el taumaturgo de la conciencia colectiva. Una conciencia trasmutada, por su propio quehacer de fantasías, en el horizonte virtual que concitará a los electores de 2012. Para darle vigencia y actualidad a sus propósitos políticos escogieron, casi desde el inicio del sexenio, una figura ad-hoc a sus intereses (Enrique Peña Nieto), que Televisa ha ido labrando a su más pura semejanza clasista y empastelada con su moralina creatividad. Será, qué duda cabe, su obra maestra final. Sin embargo, para que dicha aventura prospere, es preciso, piensan, adicionar muchos otros elementos que eviten ser descubiertos por los incautos electores. Por ello han trabajado, sin descanso y sin escatimar habilidades técnicas en una imagen pegajosa, engominada, de sonrisa plastificada, retacada de lemas para cualquier ocasión. Su candidato aparece en las pantallas en control del escenario, la audiencia y la tribuna. Pero, como consecuencia ineludible de su creación mediática, a tal personaje lo han vaciado de conceptos para evitar la controversia. Lo han privado así de visión y crítica de la realidad imperante.

Televisa se ha convertido, por sus andanzas sin freno ni proporción, no sólo en una empresa que manipula, junto con su compañera de viaje (Tv Azteca) el mercado en el que se mueve a sus anchas, sino, lo más grave, en un serio obstáculo para la democratización del país. No cejarán en su intentona de parar cualquier esfuerzo de las agrupaciones políticas para concretar una mejor legislación de medios (ley Televisa). Más aún si tal pretensión la juzgan atentatoria contra su dominante conformación duopólica. Que nada se diga entonces de abrir el espacio radioeléctrico a la competencia y se admita, al menos, otra cadena nacional.

Televisa se opone también a la modernización de las telecomunicaciones en general y, para ello, contarán con su fracción en el Congreso y sus múltiples ardides disuasivos contra todo aquel que se cruce en la ruta de su proyecto de poder. El señor Calderón, el socio de esta aventura plutocrática, se revela, por su parte y de cuerpo entero, como el fundamentalista personaje que, en verdad, ha sido y es un peligro para México.


**Tomado de La Jornada.

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